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ACADEMIA
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Axel Kuschevatzky
Somos responsables
de nuestro cine
L
os que trabajamos en el cine en España y Latinoamérica nos
movemos conceptualmente en una zona de confort. Ese espacio
cómodo y acogedor que es quejarnos por las técnicas expansivas
del cine de Hollywood. Durante décadas, el peso del cine
anglosajón se ha convertido en una argumentación automática para
describir nuestra situación, cualquiera sea. Finalmente termina siendo
una profecía auto cumplida: “Nuestro techo de tickets está dado por la
películas estaudonidenses, etc, etc”. ¿Qué hay de cierto en ese discurso
tan establecido que hace responsable de nuestras limitaciones al cine
norteamericano? Revisemos algunas cifras:
En México, en 2016, se estrenaron 202 películas norteamericanas
y 85 locales. Ningún filme mexicano logro estar entre los diez más
vistos del año.
En España, en el mismo año, fueron 257 filmes locales y dos de
ellos entraron en el top ten anual, incluyendo el que ocupa el puesto
número uno, Un monstruo viene a verme.
En Argentina, se vieron en salas 152 películas norteamericanas y
199 locales. Una sola película nacional logro estar entre las diez más
vistas.
Si fuese solo una cuestión de cantidad de títulos, la asimetría ya
sería notoria. Es cuando revisamos la cuota de mercado cuando la
foto se clarifica aún más: el share de mercado del cine mexicano fue
del 8,9%, el del español 18,1% y el argentino 14,4%. Lejos estamos
de los números de Francia –37,6%– e Italia –27,7%– que, sin embargo,
no superan las dos películas propias dentro de las diez más vistas
del año. Estas cifras nos muestran cómo en nuestros mercados la
concentración de la taquilla en pocos títulos es mayor que en otros
países. Es un escenario riesgoso: una temporada sin ningún filme local
entre los más vistos puede marcar un notorio descenso de la cuota.
El mayor problema de no contar con demasiadas películas locales
en el top anual es que se hace cuesta arriba renovar el vínculo con el
público y generar marcos de negociaciones para la toda la industria,
sin contar que se alimentan los más oscuros intereses de aquellos que
preferirían la no existencia de industrias audiovisuales propias. Pero
la responsabilidad sobre los resultados de lo que hacemos no pasa
únicamente por la supremacía real de Hollywood, creada a través de
pura estrategia y sostenida a través de recursos reales. Nosotros somos
también responsables de los caminos que hacen nuestros proyectos y
de la búsqueda de una audiencia propia y diferente para cada título.
Por supuesto que los cineastas han encontrado
formas de lograr que sus películas sean percibidas
como internacionales y no como producto local
y vencer esos prejuicios varios. Podríamos
nombrar Un monstruo viene a verme, Lo imposible
o Regresión como ejemplos de proyectos que
creativamente son españoles pero que por sus
características son vistos como contenidos
globales. En el caso de México, los filmes de
Eugenio Derbez, No se aceptan devoluciones
y Latin Lover, son también muestra de cómo
encontrar mercados en varios territorios a la vez
desde la concepción.
En una revisión de los diez títulos nacionales
más vistos de cada uno de estos tres países –
México, Argentina y España–, es fácil percibir
ciertas constantes. Se ven muchos largometrajes
donde la televisión juega un rol fundamental,
sobresalen las comedias de estricto consumo
local y estrellas que son poco conocidas en
otros mercados hispanoparlantes. ¿Qué tan
lejos estamos de crear un mercado común de
consumo de cine entre todas nuestras naciones?
Depende estrictamente de nosotros mismos. Los
servicios de vídeo bajo demanda hacen circular
nuestras películas y series y ya no es tan difícil
encontrar chilenos que conozcan a Mario Casas
o peruanos que adoren a Guillermo Francella.
¿Podríamos crear esa sociedad posible donde los
cines de nuestros países circulen aún más entre
nosotros, con un star system compartido? No
solo podríamos, deberíamos. Y en esa dirección
va FIACINE, saliendo de la zona de confort de
la queja permanente, instalando una agenda de
intercambio y crecimiento. Parte del futuro de eso
que tan tanto amamos nos lo está pidiendo.
• Axel Kuschevatzky es productor y presidente de la Academia
de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de la Argentina.
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