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L
a Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y
Audiovisuales (FIPCA), es la unión de productores iberoamericanos
que, desde hace 20 años, tiene como rol central el desarrollo
de la industria cinematográfica en la mayoría de los países
latinoamericanos.
Entre sus aportes más importantes se encuentra el apoyo a la
formación de la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de
Iberoamérica (CACI), y, como consecuencia directa, la creación del
Programa IBERMEDIA en conjunto con la propia CACI, un programa
considerado como uno de los acuerdos más exitosos en materia de
colaboración cultural internacional a nivel mundial.
En 2012, FIPCA creó junto a EGEDA el Foro Egeda Fipca del
Audiovisual Iberoamericano, un espacio para pensar el presente con el
objetivo de desarrollar políticas de futuro. Del primer foro, realizado
en Panamá, nacieron los Premios Platino del Cine Iberoamericano, un
premio cuya finalidad es la de crear una marca de alto impacto para
el apoyo y promoción de nuestras películas y nuestros artistas a nivel
regional.
Las políticas desarrolladas por muchos países latinoamericanos
sumado al trabajo llevado adelante por la FIPCA, la CACI y diversos
organismos y organizaciones en cada uno de los países durante las
últimas dos décadas, han logrado que la producción iberoamericana
supere los 800 largometrajes al año. Esta cifra, que muestra la vitalidad
y la fuerza de los productores y directores de nuestra región, encubre
una profunda crisis que pone en riesgo el futuro de la cinematografía
regional. Esta crisis, cuyo origen ha sido el cambio tecnológico que
ha modificado las formas de producción y consumo de las obras
audiovisuales, se hace presente en nuestra región debido a la falta de
cuotas de pantalla en salas cinematográficas, a la falta de regulación
a las empresas internacionales prestadoras de servicios de VOD y
SVOD, y a la ausencia de políticas clave para la circulación de películas
iberoamericanas en toda la región.
El primer hecho concreto del recambio tecnológico fue la aparición
del DVD, un formato de reproducción doméstica de alta calidad pero
fácilmente multiplicable, que obligó a las majors norteamericanas
a tomar medidas en sus estrategias de producción. Hasta fines de
los noventa una major producía de uno a tres grandes 'tanques'
al año, mientras que el foco de su producción estaba puesto en
películas de escala mediana, destinando apenas el 20% o menos
de sus recursos a las películas pequeñas de nuevos directores. A
partir del nuevo milenio, estas compañías cambiaron la lógica de
producción restringiendo el segmento de las
películas medianas para concentrar sus energías
en la realización de 'tanques' basados en efectos
especiales de última generación y en películas de
animación para el público infantil. Esta estrategia
los llevó además a modificar la forma tradicional
de lanzamiento a nivel mundial: si durante
décadas las películas se estrenaban primero en
suelo norteamericano para buscar luego el mejor
momento de estreno en cada país, a partir de
ahora se hacía necesario contar con lanzamientos
simultáneos en todo el mundo, entendiendo
que la piratería obligaba a acortar el tiempo de
la exhibición en salas. La tormenta perfecta,
producida por Warner Bros, fue el filme que
inauguró esta nueva metodología de producción
y, a la luz de los acontecimientos, resultó ser todo
un presagio.
Por su parte, las grandes cadenas de salas
cinematográficas, incapaces de dar una solución
tecnológica a los nuevos hábitos de consumo,
se apoyaron en las estrategias de las majors y
cambiaron su forma de programación, pasando
de una política conservadora a una cada vez más
agresiva que buscó lograr un mayor beneficio
económico en un menor período de tiempo.
Ante este nuevo escenario las cinematografías
locales comenzaron a dar una dura lucha para
garantizarse un espacio en las pantallas de
sus propios países, en tanto que las primeras
víctimas de esta reconversión fueron las películas
de otros continentes, que desaparecieron
casi por completo de las salas comerciales
latinoamericanas. Solo gracias a las políticas
regionales de coproducción se ha logrado que los
títulos iberoamericanos tengan un –pequeño–
lugar en las pantallas de los países vecinos.
Esta crisis en la exhibición tradicional se vio
agravada por la aparición de los sistemas de VOD
y SVOD, que, apoyados en un ancho de banda
especialmente preparado para la circulación de
IgnacioRey
Pasado, presente
y futuro
LA MIRADA IBEROAMERICANA
FIPCA
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