Aca226web - page 51

La situación actual de la música en algunas de
las cinematografías más potentes de Latinoamé-
rica no parece demasiado halagüeña. La falta de
una industria sólida y las dificultades económicas
para financiar un cine de calidad dirigido al gran
público han alentado el nacimiento de películas in-
dependientes, casi clandestinas, incapaces de asu-
mir mínimamente los costes del proceso musical.
Otras iniciativas, como el sistema de coproducción
entre países, parecen no haber mitigado el proble-
ma, sino echado más leña al fuego. “En Argentina
hay un afán desmedido por encontrar a un músico
con pasaporte español para poder participar de las
coproducciones de las películas más interesantes de
allí, lo que ha deteriorado el empuje por la apuesta
de nuevos talentos. Los filmes que nos quedan son de
corte menor”, confiesa, no con cierto desconsuelo,
uno de los grandes compositores sudamericanos,
el argentino Emilio Kauderer, curtido en mil bata-
llas de la mano de directores como Campanella o
Aristarain. Sin embargo, para el último ganador del
premio de la Academia argentina, el sanisidrense
Pedro Onetto, el futuro parece deparar algunos
‘brotes verdes’. “Creo que el desarrollo de la indus-
tria del cine en Argentina ha crecido en los últimos
años, y con ello ha mejorado la calidad técnica y
artística. El nivel profesional de los compositores
y del resto de profesionales es excelente, aunque el
mercado sigue siendo pequeño y los presupuestos
exiguos. En lo musical, ha habido mucho desarrollo
y diversidad en el número de géneros musicales que
se utilizan en el cine y eso es muy positivo”.
No les andan a la zaga en la industria mexica-
na como descubre Jacobo Liberman, uno de sus
buque insignia y ganador de tres Premios Ariel por
La jaula de oro, Desierto adentro y Carrière, 250 me-
tros. “Por el lado económico creo que sigue siendo
difícil vivir de la música para cine exclusivamente.
Te tiene que ir muy bien y tienes que tener trabajo
continuo para lograrlo. En la parte de postproduc-
ción, el presupuesto que queda es ínfimo. Por hablar
El usode lamúsica
en el cine iberoamericano
Página realizada
con la colaboración
de Musimagen
Miguel Ángel Ordóñez y David Rodríguez Cerdán
de lo positivo, se está experimentando bastante en el cine de autor. Esto
y las nuevas tecnologías hacen que sea más fácil que otro tipo de músicos
incursionen en el cine”.
“Por sus bajos costes y su sencilla manipulación, los instrumentos
virtuales terminan siendo una importante ayuda a la hora de realizar
grandes orquestaciones para películas con muy poco presupuesto”, indi-
ca, continuando con esta argumentación, otro de los tótems del actual
panorama latinoamericano, el compositor venezolano Nascuy Lina-
res, cuya participación en El abrazo de la serpiente le ha reportado no
pocos premios, desde el Fénix iberoamericano al Macondo que entre-
ga la Academia colombiana. “Pienso que el uso de la música en el cine
de mi país se ha transformado mucho en este milenio. Creo que ahora se
emplea con mucho más cuidado que en el cine venezolano del siglo XX,
y eso es un gran avance. Pero falta mucho por hacer en el ámbito de la
música cinematográfica. Por ejemplo, el Sistema Nacional de Orquestas
Sinfónicas que abarca todo el país podría integrarse más eficazmente a
la música original de las películas que se producen en la región. La mú-
sica para el filme de Alberto Arvelo, Libertador, compuesta y dirigida
por Gustavo Dudamel e interpretada por la Orquesta Sinfónica ‘Simón
Bolívar’, fue un ejemplo muy importante en este sentido y sería sensato
replicarlo”.
Oficio técnico
Al otro lado del charco, el cine de nuestro vecino portugués sigue
sufriendo importantes problemas de financiación. Con un pie en el me-
dio y otro en su carrera de artista solista, Rodrigo Leao, autor de la mú-
sica incidental de 100 metros, de Marcel Barrena, opina que la situación
del cine y la música en Portugal “es muy pobre. No se puede vivir de ello,
aunque en los últimos años han crecido las músicas para películas en este
país. Tendría que haber mejores condiciones, pero soy optimista porque
nuestro cine está resurgiendo y colocándose en el panorama internacio-
nal. Hay grandes cineastas como Costa, Martins, Serra Montero… ”.
A la hora de poner sobre la mesa la condición de artista del músico
de cine, Leao se muestra rotundo: “el público no entiende si hay músi-
ca de librería o lo que oye ha sido compuesto para un filme, por lo que
la música cinematográfica no goza de la aceptación que debería”. Difícil
cambiar esa percepción cuando, como asegura Kauderer, “en México, en
particular, los directores y productores se manejan con supervisores musi-
cales. Les importa más la canción del momento que la música dramática,
a la que relegan a un segundo plano. Es triste, pero en el mundo del cine el
compositor solo hace un oficio técnico”.
Música de películas
ACADEMIA
49
1...,41,42,43,44,45,46,47,48,49,50 52,53,54,55,56,57,58,59,60,61,...112
Powered by FlippingBook