2000 - José Luis Borau Moradell
Director, Guionista y Productor
Zaragoza, 1929
Interesado ya desde su infancia por el cine, cursa estudios de Derecho en su ciudad natal y, desde 1953, comienza a publicar en
Heraldo de Aragón comentarios de películas y artículos cinematográficos hasta que, en eneros de 1956, toma posesión de su plaza como funcionario del
Instituto Nacional de la Vivienda en Madrid. Ingresa en el
IIEC una año después y obtiene el diploma en 1960 con la práctica titulada En el río. Tras realizar varios documentales, acepta el encargo de dirigir el
spaghetti-western, inspirado en la novela de José Mallorquí,
Brandy/Cavalca e uccidi (1964), al que seguirá después el
thriller psicológico
Crimen de doble filo (1964). Ambos trabajos, inscritos en el terreno de los géneros y con abiertas influencias del cine americano, se alejaban claramente del modelo de cine reivindicado por sus compañeros de generación. El escaso éxito comercial de estas películas hizo que Borau se replanteara su carrera y abandonara la dirección de largometrajes durante un decenio. En 1964 comienza a dar clases en la cátedra de Cinematografía de Valladolid, así como en la EOC, donde terminaría impartiendo durante varios años la asignatura de guión y tendrá como alumnos, entre muchos otros, a
Pilar Miró,
Manuel Gutiérrez Aragón,
Antonio Drove,
Iván Zulueta o
Jaime Chávarri.
Al mismo tiempo se introduce en el campo de la publicidad y funda en 1966 su propia productora,
El Imán, que le permite convertirse en productor de largometrajes de ficción como
Un, dos, tres, al escondite inglés (I. Zulueta, 1969) y
Mi querida señorita (J. de Armiñán, 1971), película de la que también es coguionista, así como de cortometrajes. En 1973 pone en marcha su primer proyecto personal, Hay que matar a B, una obra seca y dura con la que consigue concretar por primera vez su concepción del lenguaje cinematográfico. Tras esta primera obra de madurez se produce su encuentro creativo con
Manuel Gutiérrez Aragón en
Furtivos (1975), donde asume las tareas de dirección sobre un guión escrito en colaboración con el santanderino, y luego en
Camada negra (1977), realizada por este último, en la que interviene como productor y coguionista. Ambas permanecen como testimonios relevantes y casi paradigmáticas de la transición política, en particular
Furtivos, una incursión vigorosa y atípica en el terreno del drama rural. A pesar del enorme éxito del film, tendrá que esperar cuatro años para realizar
La Sabina (1979), un viaje a los territorios atávicos de una Andalucía contemplada por hispanistas anglosajones, una visión caleidoscópica del alma femenina y una interesante reflexión sobre la vivencia individual del mito. A continuación inicia su accidentado y largo periplo norteamericano para el difícil rodaje de
Rio abajo/On The line (1984), una lúcida reflexión sobre las fronteras de todo tipo que acaba por colocarle en serios apuros económicos. En su siguiente película cambia radicalmente de tono para embarcarse en una comedia (
Tata mía, 1986). Diez años después, en 1996, rueda un querido y muy trabajado guión suyo,
Niño nadie, una origina fábula de tonalidades tragicómicas, protagonizada por figuras marginales y filósofos de medio pelo. En 2000 obtiene el
Goya a la mejor dirección por
Leo. Borau ha intervenido también como actor en numerosas películas, tanto propias (Furtivos) como ajenas:
Malaventura (Manuel Gutiérrez Aragón, 1988);
Ilona llega con la lluvia (Sergio Cabrera, 1996), y ha realizado la serie de televisión,
Celia (1992), a partir de los cuentos de Elena Fortún. Su actividad se extiende, igualmente, al terreno del ensayo y de la historiografía, al campo docente y también al ámbito institucional: durante cuatro años presidió la
Academia de Cine (1994-1998) y actualmente es presidente de la Sociedad General de Autores. En 1998 se publicó el Diccionario del Cine Español, un ambicioso trabajo dirigido por Borau durante su presidencia de la Academia.
Su vieja pasión por los libros le llevó a la puesta en marcha de una editorial (
Ediciones del Imán) con la que, a finales de 1995, comenzó a publicar textos relacionados con el cine. En los últimos años, ha desarrollado una actividad como autor de ensayos (
La pintura en el cine y el cine en la pintura; Palabra de cine: su influencia en nuestro lenguaje) y de narrativa (
Navidad, horrible Navidad; Camisa de once varas; El amigo de invierno; Cuentos de Culver City). Desde 2007 trabaja en la fundación que lleva su nombre. En 1988 recibió la
Medalla de Oro de las Bellas Artes y en 2000 la de la Academia de Cine. Miembro de las
Reales Academias de Bellas Artes de San Carlos y de San Fernando, en 2008 ingresó en la Academia Española de la Lengua.
Autor de la voz en el Diccionario del Cine Español: Pablo Pérez Rubio