Academia de las Artes y las Ciencias
Premios Medalla de Oro 2005 - Basilio Martín Patino

Premios - Medalla de Oro

2005 - Basilio Martín Patino

Director, Productor, Escritor e Investigador
Lumbares, Salamanca, 1930

Licenciado en Filosofía y Letras, su inicial vocación literaria le llevó a ser finalista del premio Biblioteca Breve antes de inclinarse, definitivamente, por el mundo de la imagen. El interés por éste le lleva a crear en 1953, junto a Joaquín de Prada, el Cine-Club Universitario de Salamanca, dependiente del SEU. Tras fundar también la revista Cinema Universitario, participa activamente en las Conversaciones de Salamanca (mayo, 1955), y se traslada después a Madrid para ingresar en el IIEC. Allí se diploma como director en 1960 -junto con Borau, Summers, Prósper y Picazo- con la práctica tarde de domingo/cm. (1959) y dirige dos largometrajes en 1961: El noveno y Torerillos. Posteriormente, y como el proyecto de filmar Rinconete y Cortadillo para TVE es prohibido por razones políticas, tiene que ganarse la vida haciendo cine publicitario.

Con la irrupción del llamado Nuevo Cine Español, Patino debuta en el largometraje con Nueve cartas a Berta (1965), una pieza emblemática pero también la obra de mayor modernidad que surge de su entorno, puesto que viene a ensayar ciertos procedimientos narrativos y de montaje que alejan el film del naturalismo estricto.

La película gana la Concha de Plata para la mejor opera prima en el Festival de San Sebastián, pero tarda tres años en estrenarse y el director debe esperar hasta 1969 para rodar Del amor y otras soledades, sobre un argumento impuesto y mutilado por la censura. Aquella experiencia frustrada será, a la postre, el último intento de Patino por integrarse en la industria, y, a partir de entonces, sus trabajos se retiran hacia territorios menos sometidos a las presiones comerciales. Ese terreno es el del cine de montaje que trabaja en la moviola con materiales documentales para construir discursos de ficción y reflexiones personales. De ahí saldrá Canciones para después de una guerra (1971), una singular y emocionante radiografía crítica de la postguerra, construida sobre una intensa relación dialéctica entre las imágenes y la banda sonora, que será prohibida durante cinco años por la censura y que no conseguirá estrenarse hasta 1976. Como respuesta y desafío, Patino filma mientras tanto, casi en la clandestinidad, Queridísimos verdugos (1973) y Caudillo (1977), sendas investigaciones de carácter documental que ofrecen, respectivamente, una durísima reflexión sobre el tema de la pena de muerte y un retrato-exorcismo de hondo calado histórico.No volverá a trabajar para la pantalla grande hasta que, después de fundar su propia productora (La linterna Mágica) y de realizar en 1980 un montaje en vídeo de documentos históricos titulado La Guerra Civil española, realice, con Los paraísos perdidos (1985), un ensayo que bucea en la trastienda personal de la Historia desde el territorio de la ficción y que construye, en torno al Hiperión de Hölderlin, una reflexión intimista sobre la necesidad de recuperar la memoria. Dos años después, vuelve a proponer otra obra heterodoxa, (Madrid 1987), que alterna ficción y documental.

Su trabajo siguiente, filmado ya completamente en vídeo, será La seducción del caos (1991), y sus imágenes le confirman como el cineasta español contemporáneo más sensible a la promiscuidad que comparten, en el mundo actual, los medios de comunicación y las formas audiovisuales de representación. Esta obra de madurez precede al ambicioso proyecto Andalucía, un siglo de fascinación (1996), compuesto por siete películas para la televisión andaluza. En 2002 vuelve a la pantalla grande con Octavia. Ese mismo año, La Semana Internacional de Cine de Valladolid le dedica una retrospectiva y le concede la Espiga de Oro por toda su obra. En 2004 y 2005 realiza los audiovisuales Homenaje a Madrid sobre los atentados del 11M, proyectado en la Exposición La seducción del caos: documento y ficción en la obra de Basilio Martín Patino. Prosigue así la obra silenciosa, pero coherente, de un cineasta que permanece recluido en la privacidad de su trabajo y que sigue empeñado, contra corriente, en construir un discurso personal si oropeles y con memoria histórica, interesado por la reflexión estética y concernido por la realidad cultural de su tiempo. En 2005 recibe la Medalla de Oro de la Academia de Cine.


Autor de la voz en el Diccionario del Cine Español: Carlos F: Heredero