Elena Martín: «Hay mucho talento femenino que no llega a crecer por impedimentos políticos»

Por Juan MG Morán · 15 junio, 2017

Estrena como directora y protagonista Júlia ist, un filme generacional sobre la liberación y la pérdida

Partiendo de sus propias experiencias como estudiante en Berlín, Elena Martín comenzó a pensar en Júlia ist únicamente como su proyecto fin de carrera. Quería contar la historia de una estudiante barcelonesa que llegaba a la capital alemana para emprender un Erasmus, la doble crónica de una experiencia alentadora que terminó encarnando también como protagonista. Su debut como realizadora, que fue rodada con un equipo alemán al 50% y respira Berlín en cada poro, ganó dos biznagas en el pasado Festival de Málaga. Recientemente, ha sido seleccionada por la revista ‘Variety’ como uno de los diez talentos que componen la nueva ola de cine catalán. Preocupada por los modelos de mujer que recrea el cine para el gran público, tiene claro que después de conseguir que el feminismo se haya convertido en un tema de masas, «hay cosas que tienen que cambiar en profundidad».

¿Cómo llega a la decisión de, además de dirigir su historia, ser Júlia?

Al principio no iba a ser yo la actriz protagonista. Estuvimos un mes buscando a Júlia, pero era difícil encontrar una actriz que dominara el catalán y el alemán para poder sentirse cómoda sin muchos ensayos. Finalmente Gonzalo de Lucas, nuestro tutor, nos dijo que, siendo yo actriz, igual era interesante que como autora me pusiera en la piel de la protagonista.

¿Le hizo reflexionar esto sobre el grado de exposición que toma un artista en uno u otro lugar?

Por supuesto que el grado de exposición si estás detrás y delante de la cámara es mayor, pero yo creo que con cualquier pieza que creas, estas exponiendo tu punto de vista sobre algo. En el caso de interpretar a Júlia, al principio me costó tomar tanto protagonismo, pero he aprendido mucho y me ha gustado mucho esa intensidad.

La película ahonda en la idea de que en sociedades occidentales los jóvenes de hoy no son tan distintos residan donde residan, ¿distintas ciudades, mismos problemas?

Yo creo que sí que hay diferencias. Hay muchas similitudes, por supuesto, pero por ejemplo, aprender a vivir de forma independiente es distinto aquí que en Berlín. La gente joven se va mucho antes de casa en Alemania, muchos a los 18. Esto forma parte de la educación. Los padres lo valoran como parte del proceso educativo y el gobierno, cosa importante, también.

El filme también trata sobre los desequilibrios en cómo pueden entender una misma relación los dos miembros de una pareja. ¿Son las relaciones románticas una lucha constante por el equilibrio?

Por desgracia, muchas veces sí. Pero para mí el desequilibrio y la diferencia también son necesarios para la atracción. En el caso de Júlia y Jordi, el problema es que ninguno de los dos está dispuesto a entender y aceptar al otro. Cada uno exige del otro que le ponga las cosas fáciles y cómodas. Y los dos son egoístas. Es de ahí de donde sale la incomunicación.

Cine y feminismo

Júlia es un personaje complejo, con aristas… Como espectadora, ¿le cuesta encontrar personajes femeninos con enjundia en el cine español?

Cuesta en general, creo yo. Últimamente he visto muchas películas que retratan personajes femeninos interesantes y complejos, pero generalmente es en el cine más independiente. El cine dirigido al gran público sigue repitiendo modelos de mujer muy poco reales e interesantes.

En los últimos meses el feminismo se ha convertido en un tema recurrente en nuestro país, en general, y en el sector cinematográfico, en particular. ¿Cómo podemos conseguir que el discurso se transmita de la manera correcta?

El interés tiene que ser cultural, intelectual. Hay mucho talento femenino que no llega a crecer por impedimentos políticos y esto le resta riqueza a nuestra oferta cultural. Yo creo que, como público, merecemos entender la mirada femenina igual que tantas otras poco representadas en el cine. Por otra parte, me parece muy bien que esté de moda el feminismo, siempre y cuando esto no se confunda con una batalla ganada, porque después de conseguir que sea un tema de masas, hay cosas que tienen que cambiar en profundidad.

Se ha llegado a comparar a Julia Ist con Girls, de Lena Dunham. ¿Cuánto le deben la ficción y los personajes femeninos a esta autora?

Ha sido muy motivador que una chica de su edad se haya puesto al mando de una serie que se ha convertido en un fenómeno mundial. Y encima tratando los temas de esta forma tan desacomplejada y cercana. Yo creo que el tono que utiliza ella y la forma de ponerse a sí misma delante de la cámara, es distinta a la mía, pero me gusta mucho su riesgo. A mí me ha motivado su pura existencia y la energía que desprende.

¿A qué compañeras directoras admira?

Me gustan mucho Sofia Coppola y Mia Hansen-Love. En general tengo que reconocer que no soy muy fanática de nada, me inspiran cosas muy distintas.

Berlín, una ciudad del presente

La película te deja con unas ganas irrefrenables de volver a Berlín. ¿Qué tiene esta ciudad que cautiva?

Para mí lo explica muy bien la frase que dice el profesor en la primera clase de arquitectura en la película: «Berlín es una ciudad del presente». Está viva, es joven. Es una gran ciudad, pero a la vez respira una especie de tranquilidad extraña. En comparación con otras grandes ciudades como Londres, París o Nueva York, Berlín no es una ciudad hostil. Sobre todo si la tratas con respeto como ciudadano.

¿Pretende seguir compaginando su trabajo como intérprete y como directora?

Sí. Me interesa mucho cómo se crea desde los dos ámbitos y cuando dejo uno aparcado y me concentro en el otro, no tardo en tener ‘mono’. A medida que trabajo me doy cuenta cada vez más de las similitudes entre ambas partes, a nivel energético. Siempre había pensado que la dirección era más racional, pero cuando me siento realmente cómoda es cuando la concentración y la seguridad me permiten seguir mi intuición. Y es lo que siento cuando actúo también.  

¿Por qué terrenos cinematográficos le gustaría transitar? ¿Le interesaría rodar un cine más industrial?

Si industrial quiere decir con mejores condiciones, pudiendo pagar al equipo de rodaje, sí. Si significa hacer un cine pensando en el gran público, no. Al menos dirigiendo. Como actriz tengo ganas de rodar mucho y aprender a estar en distintas situaciones. Como directora, me gustaría seguir probando. También tengo ganas de sentirme más segura haciendo cosas formalmente más arriesgadas.

¿Le ronda alguna nueva historia en la cabeza?

Estoy codirigiendo una obra de teatro que se estrena en septiembre, y el semestre que viene hay otros proyectos teatrales en marcha. Pero tengo muchas ganas de volver a rodar y hay temas sobre la mesa y actores a los que tengo ganas de filmar. Tengo ganas de desarrollarlo con calma e ir descubriendo en qué formato lo quiero hacer.

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