Félix Murcia, al descubierto

2 marzo, 2018

El escenógrafo inaugura en la Academia la exposición ‘La realidad imaginada. La dirección artística de Félix Murcia en el cine español’

“Asociar el color y la forma con la intensidad dramática” es una de las máximas de Félix Murcia, único director artístico galardonado con el Premio Nacional de Cinematografía, que presentó en la Academia de Cine la muestra que reúne toda su labor en esta disciplina y en la televisión y que permanecerá hasta el 20 de abril.

La exhibición, comisariada por Joaquín Cánovas Belchí Gloria Camarero Gómez, agrupa desde sus propuestas de escenarios naturales y de escenarios construidos en plató, como los de El caballero del dragón, de Fernado Colomo; a escenarios reales transformados por la forma, el color y elementos añadidos, que se concretan en los de El corazón del bosque, Mararía y Bwana.

Para Cánovas, Murcia “es una especie en extinción, un profesional versátil que no solo diseña, sino que lee el guion, trabaja en la estructura secuencia, el tono…”. Por su parte, Jesús Espino, editor del libro homónimo de Akal que acompaña la exposición, aseguró que este tipo de iniciativas permiten “descubrir la cara más oculta del cine, ya que solo damos importancia a los directores y actores, pero son muchos los especialistas fundamentales para el análisis de un arte tan complejo”.

 

El pintor de cine

Desde que era niño, Murcia ha estado relacionado con la pintura: “Mi padre trabajaba por la mañana pintando azulejos y por las noches en el cine. Recuerdo que la primera cinta a color que vi fue Corazón de piedra, de Paul Verhoven. Lo asocié con el oficio de mi padre, así que pensé: “Quiero ser pintor de películas””. En la adolescencia, empezó a dedicarse al lienzo para más tarde estudiar diseño de interiores y hacer sus primeros pinitos en la televisión. En 1976 debutó en el cine con Colorín Colorado, de José Luis García Sánchez.

Su trayectoria le ha valido cinco Premios Goya por Dragón RapideEl rey pasmadoTirano BanderasEl perro del hortelano y Secretos del corazón. “Parece ser que, a la larga, como soy un pintor frustrado, lo que destaca en mi obra es el estudio de la expresividad”, indica el director artístico, que no tiene «una conciencia clara de haber hecho algo extraordinario».

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