Tras la huella de Chicho | Encuentro con J.A. Bayona, Paco Plaza y Alice Waddington

Por Foto: ©Alberto Ortega · 6 febrero, 2019

Se dieron cita en la Academia para reivindicar y analizar la figura de Ibáñez Serrador y el cine de género en España

Chicho Ibáñez Serrador les ‘traumatizó’ de niños, les hizo amar el cine de género y ha dejado un poso en la filmografía de J.A. Bayona, Paco Plaza y la debutante Alice Waddington. “Me introdujo en el cine de terror con su ciclo de ‘Mis terrores favoritos’ en un momento en el que era muy difícil ver películas clásicas de género», explicó el director de El orfanato en un coloquio posterior a la proyección de su ópera prima, que abrió en la institución el ciclo ‘Tras la huella de Chicho’. Un espacio dedicado a aquellos directores que han seguido su legado, entre los que se encuentran también Álex de la Iglesia y Alejandro Amenábar.

Los tres directores compartieron con el público de la Academia sus películas favoritas, su forma de entender el cine de género y reflexiones en torno a Ibáñez Serrador. Para Plaza, su importancia está en el tratamiento del terror «como algo mainstream. Se emitía en prime time, era algo popular, no marginal» y recordó esos recreos en el colegio jugando a ser los personajes de las películas de miedo. Por su parte, Waddington señaló lo adelantada a su tiempo de su obra: «La residencia fue innovadora, la primera película española con actores internacionales y rodada en inglés y comparable a Suspiria, de Dario Argento, y con otras películas europeas que son posteriores»

El uso del silencio –“parece que está prohibido en la ficción televisiva”– y el humor – “en cierto modo una trampa para el horror que vendría después”– son para Bayona las dos armas de Ibáñez Serrador en su faceta televisiva de Historias para no dormir. También abordaron sus dos únicos filmes, que suponen una excepcional contribución al cine de género. Plaza definió a La residencia como “más canónica” y a ¿Quién puede matar a un niño? como la expresión de romper todas las normas del género: “juega a la contra de todo lo que se supone que es el cine de terror: a plena luz del día, los niños son los malos, no te explica las motivaciones del villano…”

Tanto en El orfanato, de Bayona, como en el debut en el largometraje de Waddington, Paradise Hills, se homenajea a La residencia, una película “más misteriosa, más abierta a la interpretación”, para el primero y que, al igual que las Historias para no dormir, reflejaba “la represión y el miedo de una sociedad llena de grises”.

Conscientes de que, del mismo modo que Ibáñez Serrador es un referente para ellos, puede haber estudiantes de cine para los que ellos lo son, los ponentes abordaron la idea de “legado”. “Todos formamos parte de una conversación”, aseguró el realizador de Un monstruo viene a verme, “es una alegría poder devolver a Chicho lo que nos dio y darle a los que vienen después algo”; mientras que Waddington deseó poder transmitir con sus películas a las generaciones futuras algo que ella no encontró: “Paradise Hills es una representación de todo lo que yo nunca había visto. Jamás me vi a mí misma. Mi planteamiento era que esas niñas de 14 y 17 años se vean reflejadas en esa narrativa”, explicó.

Sobre el escenario de la gala de los Goya, el pasado dos de febrero, se homenajeó no solo al Goya de Honor 2019, sino también al cine de género en una fotografía que unió a Amenábar, Balagueró, Bayona, Rodrigo Cortés, De la Iglesia, Juan Carlos Fresnadillo, Paco Plaza y Nacho Vigalondo. Una celebración del cine fantástico español que les sirvió en este encuentro para reflexionar sobre la situación del género español en la actualidad. “No considero que sea marginal, pero sí creo que en el 2007 con El orfanato y REC hubo un momento de boom y parecía que iba a ser el camino y ahora son experiencias muy asiladas, creo que se hacen pocas”, apuntó el director de Verónica.

Bayona puso el acento en la recepción del público. “En las taquillas funcionan el cine familiar y el fantástico. Las películas de terror son un reclamo en sí mismo”, explicó. Y Waddington defendió que ahora se vive un cambio de consideración global: “Está habiendo un resurgir del cine de género para considerarlo como algo que va más allá, que nos cuenta otras cosas. Tiene una cierta mala fama que creo que hay que superar. Por las emociones extremas que toca tiene poder para llevarnos más allá”.

El ciclo ‘Tras la huella de Chicho’ se completa con los pases de Los otros, de Alejandro Amenábar; Cuento de Navidad, de Paco Plaza; y La habitación del niño, de Álex de la Iglesia.

 

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