Mia Hansen-Løve: “En mis películas siempre busco un camino propio”

Por Chusa L. Monjas · Fotos © Enrique F. Aparicio · 27 febrero, 2019

La cineasta francesa protagonizó un encuentro en la Academia, donde habló de su cine con académicos, estudiantes y seguidores de su filmografía

Con solo seis películas “y media” –tiene pendiente de finalizar el rodaje de Bergman Island– se ha convertido en una de las directoras más interesantes de Europa. Mia Hansen-Løve visitó la Academia este miércoles, donde mantuvo un encuentro con académicos, estudiantes de cine y seguidores de su filmografía, que preguntaron a la cineasta francesa sobre su nuevo trabajo, Maya, que se estrenará en España el próximo 15 de marzo.

Al que es su último largometraje llegó “por un camino diferente al de mis anteriores películas”. Fue su deseo de filmar en la India y salir del terreno conocido el que le llevó a esta historia protagonizada por un reportero de guerra, “en la que quería retratar la violencia que viven estos profesionales y abordar la vocación, un tema recurrente en todas mis películas. Con Maya he salido con fuerza para enfrentarme a cosas distintas. El proceso de financiación fue muy largo y complicado, Pensaba en todo lo que había tenido que pelear el productor por sacar adelante este filme en tres idiomas, y me sentía culpable de rodar… Eso es el cine de autor”, comentó.

La autora de Todo está perdonado, El padre de mis hijos, Un amor de juventud, Edén y El porvenir reconoció que en Maya se pueden encontrar ciertos paralelismos con la Nouvelle Vague, movimiento que sí le ha influenciado, “pero no para imitar porque en mis películas siempre busco un camino propio”, resaltó esta cineasta que pasa meses, “incluso años” soñando la películas que quiere hacer. “Y cuando la tengo en la cabeza me impongo un tiempo para escribir una estructura y después las escenas en orden cronológico”.

Estética y ética

Hansen-Løve se encontró con el cine por casualidad a los 17 años y este medio le cambió su manera de mirar al mundo. “Todo empezó en un plató, de una manera directa y práctica, y me pareció increíble el acercamiento entre la realidad y la imaginación, el cuerpo y el alma, la soledad y el colectivo. A esa edad me atraía más escribir, pero no me gustaba lo que escribía. Entendí que a través de tu cuerpo y el de los actores construyes algo en equipo y ahí encontré lo que quería hacer”, recordó.

Antes de colocarse tras la cámara, estuvo delante en dos cintas de Olivier Assayas, Finales de agosto, principios de septiembre y Los destinos sentimentales. “Fueron sesiones muy cortas. Aunque estudié interpretación, nunca me consideré actriz, me aterraba estar delante del público. Esa experiencia sí me ha servido para sentirme más cercana y entender mejor a los actores, y saber lo complicado que es a veces que hagan lo que les pides. Tienes que confiar en ellos y ellos se tienen que fiar de ti”, expuso esta realizadora que no cree que las relaciones “conflictivas” entre director-actor tengan mejores resultados “que si tratas a los intérpretes con ternura y dialogando”, su método.

La que es una de las voces “más personales de la cinematografía francesa”, en palabras del presidente de la Academia, Mariano Barroso, reconoció que no es fácil conciliar la vida familiar con su profesión, “pero es viable. Bergman tuvo nueve hijos, cinco esposas y dirigió muchas películas, así que es factible, aunque no creo que Bergman sea un buen ejemplo porque no veía mucho a sus hijos”, apuntó.

En el encuentro moderado por la periodista Begoña Piña, Hansen-Løve –que también fue crítica cinematográfica en Cahiers du Cinéma– apuntó que ha rodado en diez años seis películas “y media”, una situación envidiable para la mayoría de sus colegas españolas. “En Francia la coyuntura no es ideal, pero diría que es la mejor del mundo para las directoras que hacen cine de autor. Hay una desigualdad salarial, pero se puede hablar de paridad. Hace 50 años solo había cuatro realizadoras, en la actualidad la mayoría son mujeres”, aseguró esta profesional que cuida al máximo la puesta en escena de sus proyectos.

“Lo preparo todo muy minuciosamente porque mi intención es que el estilo, si lo hay, sea invisible. A través de la estética persigo llegar a la ética, que está en todo: en el guión, en los actores, en los planos, en el sonido…”, sentenció Hansen-Løve, una realizadora que no cree en las películas “con mensaje”.

 

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