Teresa Medina: “La proyección internacional es vital para nuestro colectivo”

Por Chusa L. Monjas · 2 julio, 2019

Fue la primera mujer que ingresó en la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC), entidad de la que es presidenta desde hace diez meses, y también la primera en liderar un proyecto en el American Film Institute. Habituada a ser la única en su recorrido formativo y profesional, Teresa Medina lleva años entre proyectores, pantallas, filtros, gelatinas y difusores, iluminando y fotografiando películas y series, dentro y fuera de nuestro país. Es de las pocas profesionales que ha salido de la sombra por su dominio del color, la luz, el grano, el contraste, la profundidad, las texturas…”Las directoras de fotografía que trabajan en España en la actualidad son un 7% del sector. Solo una, Cristina Trenas, ha estado nominada al Goya y ninguna ha ganado este premio. Tampoco el Oscar a la Mejor Dirección de Fotografía,  galardón al que hasta 2018 ninguna mujer había sido candidata. Es un problema de confianza. No nos dan sitio”,  recalca esta técnica madrileña, inmersa en el relanzamiento de la AEC.

¿Cómo afronta su nueva etapa al frente de la AEC?
No está siendo fácil. Tenemos numerosos proyectos muy interesantes, y cuento con un gran equipo humano que me está apoyando mucho.

¿Cuál es el primer reto?
Salir de esta burbuja que es España. He estado mirando las webs de mis compañeros y todas están en inglés. La proyección internacional es vital, nos urge que se nos reconozca como internacionales. Hay que montar la base de esta proyección y nos está costanto porque sobre este tema no había nada armado.

Están rehaciendo la AEC en su 25 cumpleaños.
Sí. Hay que refundar las bases, queremos retocar de nuevo los estatutos y hemos creado el nuevo código deontológico. En estos 25 años se han hecho cosas muy positivas, pero el tren ha llegado a un destino y estamos rediseñando la máquina, los vagones… todo.

Es muy importante que se entienda que la transición al digital ha cambiado la forma de trabajar, ha afectado a todos los profesionales, pero más a los directores y directoras de fotografía. Somos autores visuales de las obras audiovisuales. Nosotros no llegamos al set y fijamos la cámara, existe una preparación, una intención con la luz, hay un diálogo. Trabajamos un lenguaje visual.

La AEC se creó para reclamar los derechos de autor.
Así es, y están reconocidos, pero no económicamente. Queremos potenciar que somos los creadores de la imagen de la obra, algo que se ha olvidado incluso dentro de la profesión. Antes, cuando era metraje fotoquímico, se cortaba; ahora no se para, se sigue rodando y todo el mundo opina por lo que se ve en los monitores. Hace años también te decían cosas, pero luego estaba el etalonaje, la versión final, así que el único que sabía cómo iba a quedar el positivo era el director o directora de fotografía.

Además de defender la autoría, persiguen…
….El respeto, tanto dentro como fuera del set.

Visibilidad “fantasma”

La asociación, que por primera tiene al frente a una mujer, cuenta con más de 130 miembros, de los que 13 son del género femenino. Ahora, la junta de la AEC es paritaria.
Fui la primera mujer que entró en la entidad, y me siguió la actual vicepresidenta, Nuria Roldós. Durante años, hemos sido ‘las llaneras solitarias’. Ahora hay más mujeres que hombres estudiando fotografía. La salida profesional es el problema, cuesta mucho acceder al mundo laboral. No ven futuro porque no tienen referentes, en las escuelas no las seleccionan para hacer películas, o las producciones en que participan no cuajan. Ahora hay más directoras y productoras, pero a la hora de formar equipo la frase que más se pronuncia es ‘vamos a ponerle un buen director de fotografía’.
Somos capaces, he visto y sigo el trabajo de las compañeras que están en la AEC y tienen la misma calidad que sus homólogos masculinos.

La visibilidad es esencial.
Las directoras de fotografía tienen una visibilidad fantasma, no es real. Todo el mundo sabe quiénes son José Luis Alcaine, Javier Aguirresarobe y Kiko de la Rica, pero no se conoce a Raquel Fernández, Almudena Sánchez o Rita Noriega.

Tenemos que promocionarnos, sobre todo entre los directores y productores. He trabajado en Estados Unidos, donde te dan crédito para que seas responsable de la fotografía de las películas, confían en ti y te recomiendan para que estés en el proyecto. En España vamos a tener que hacer lo mismo para que sepan que somos buenas, rápidas, creativas y damos el mil por mil.

Su elección como presidenta de la AEC coincidió con la presentación del colectivo Directoras de Fotografía.
Mantenemos muy buena relación con este grupo. Muchas de ellas, las que cumplen los requisitos, están en la AEC, y estamos trabajando para que sean asociadas las que quedan fuera de las condiciones actuales.

¿Qué le han pedido los socios de la AEC?
Un cambio. Cuando hay crisis económica, solo piensas en trabajar. Por suerte, mi mandato coincide con un momento en el que hay mucho trabajo en España. Con la llegada de las plataformas han aumentado las propuestas y tenemos que aprovechar esta ola.

¿Es la dirección de fotografía la gran olvidada en el cine español?
Sí. Por el cambio al digital, nuestro trabajo ha cambiado profundamente y esto nos ha llevado al deterioro de la profesión. Hay que dominar la técnica y crecer, seguir aprendiendo de todo lo que te puede ofrecer la imagen. Estamos en un reciclaje continúo.

En la última reunión de IMAGO (Federación Europea de Directores de Fotografía, compuesta por más de 50 asociaciones de países de todo el mundo, incluyendo la AEC) se preve que en 10 años cambiarán las pantallas de exhibición, y eso se traducirá en que se modificará nuestra labor porque ya no será imagen proyectada.

Dentro de la asociación, ¿cómo es su relación con los compañeros?
Hay un sector que no ve que yo sea la presidenta. Cuando me presenté al cargo, uno de los miembros me dijo: y cuándo te pregunten por las lentes, ¿vas a saber responder?.

¿También se sienten cuestionadas por los cineastas?
Hablo por mí. Todos los directores y directores con los que he trabajado me han reclamado. Sí he tenido dificultad con algún productor.

El director de fotografía mexicano Emmanuel Lubezki dice que aplicamos siempre la misma fórmula, porque nos da miedo equivocarnos. Y eso es lo que está pasando. Hay que arriesgarse. El cine es alquimia y si no probamos nuevas recetas y métodos no vamos a avanzar, ni tampoco a proyectarnos fuera. Nuestro mensaje es que el cine es universal, debemos apostar e ir siempre un poco más allá.

En el American Film Institute nos dejaban los estudios, las cámaras, el negativo… y nadie hacía nada por miedo. Yo me lancé: rodaba, probaba, ponía gelatinas, era la única que hacía proyecciones y, al final, me eligieron como directora de fotografía. Hasta ese momentos, solo habían entrado mujeres como operadoras de cámara, no liderando proyectos.

La “excelencia” del oficio

¿Cómo evolucionará la posición de dirección de fotografía?
Nuestro deseo es seguir estando al lado del director y el productor. Todos queremos formar parte de una buena película y que el público entre en ella. Cuando alguien comenta que la foto de la película es buenísima, ya no la quiero ver porque sé que algo se ha descompensado. La película tiene que ser siempre la protagonista.

Las superproducciones se siguen rodando en cine, en negativo y, aunque cuando pasas por un proceso de cambio ya nada es igual, necesitamos que haya un equilibrio y que el péndulo se mueva de lo muy tecnológico al cine. Vamos a ver si estamos abusando de la tecnología y por eso nos estamos separando del espectador, cuando lo que queremos es lo contrario: atraerlo con la historia, la dirección, la interpretación, la luz…

Durante su mandato, ¿cuál es su deseo?
Que internacionalmente se conozca, al menos, al 10% de nuestros directores y directoras de fotografía.

¿Cree que el Gobierno tendría que destinar ayudas para la integración de las mujeres en el cine?
Sí. Buscamos la igualdad, pero necesitamos apoyo consistente –dinero, puntos, cuotas–. Cuando se empezó a mover un sistema de cuotas pasamos del 2% al 7%, un porcentaje que sigue siendo minúsculo.

¿Por qué quería ser directora de fotografía?
Una imagen lo expresa todo. La belleza y el lenguaje de la imagen es la luz, el movimiento, la actuación, la dirección. Es un proceso alquímico fascinante.

Si tuviera que poner un adjetivo a la foto de la AEC, ¿cuál sería?
Excelencia.

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