Un cine feminista, moderno y divertido | Homenaje a Cecilia Bartolomé

3 julio, 2019

La directora, guionista y productora protagonizó un encuentro junto a Andrea Jaurrieta, Beatriz Martínez y Andrea G. Bermejo, tras el pase de su ópera prima Vámonos Bárbara

“Pionera” y “adelantada a su época” son los adjetivos que más se repitieron ayer para destacar la figura de Cecilia Bartolomé (Alicante, 1943), una de las primeras mujeres, junto a Pilar Miró y Josefina Molina, en diplomarse en la Escuela Oficial de Cine y responsable de la que para muchos es la primera película feminista del cine español, Vámonos Bárbara.

Bartolomé es una de las pocas mujeres que dirigieron en España antes de los años 80, como destacó la directora Azucena Rodríguez, miembro de la Junta Directiva de la Academia, que abrió el homenaje agradeciendo “que nos abriera el camino a todas” y “su compromiso político e histórico y su lucha por la igualdad, ya que su cine nos mostró personajes femeninos alejados de los tópicos, que quieren ser independientes y que luchan por sus derechos”.

Acompañada por la directora Andrea Jaurrieta; la crítica y periodista Beatriz Martínez y la redactora-jefe de Cinemanía Andrea G. Bermejo, la realizadora alicantina rememoró el rodaje de su ópera prima y su trayectoria, vinculada a la Transición y marcada por las dificultades, tras ser incluida en las listas negras del Régimen  en 1969 por su proyecto de fin de carrera, el mediometraje Margarita y el lobo, lo que le impidió rodar ficción y encaminó su carrera hacia la publicidad y los documentales industriales. Nueve años después, democracia mediante, en 1978 llegó Vámonos Bárbara, una versión del filme de Martin Scorsese Alicia ya no vive aquí con el que regresó al cine.

“Al productor Alfredo Matas le encantaba la película de Scorsese y además quería hacer un homenaje a su hija, que se había separado de una forma bastante mala de su marido y él quería darle ánimos para que continuara con su vida”, explicó Bartolomé, que narra en la cinta la historia de Ana (Amparo Soler Leal), una mujer que decide separarse de su marido y tomar las riendas de su vida, en una época en la que el divorcio no existía en España –no llegaría hasta 1981 con la Ley del divorcio de Adolfo Suárez– .

“El proyecto ni siquiera arrancó conmigo, se lo propusieron a algunos de mis compañeros de la Escuela de Cine y ellos dijeron a Matas que yo era la más adecuada para dirigirlo”, señaló la homenajeada, que transformó la cinta de Scorsese en otra historia mucho más feminista y con más humor ambientada en las costas de Barcelona y Tarragona y que refleja otros problemas de la época como la llegada del turismo masivo y las drogas, las consecuencias del desarrollismo en España o la situación del colectivo LGTBI.

La falta de visibilidad

En este diálogo intergeneracional, que impulsa el programa Maestros/as en el que se enmarca este homenaje, G. Bermejo lamentó que “hayamos podido ver tan pocas películas de Cecilia”, a quién la periodista descubrió de la mano de Alberto Rodríguez, que señaló como sus referentes a “los hermanos Bartolomé, así que al principio pensé que eran dos hombres”. Ese tándem eran en realidad Cecilia Bartolomé y José Juan Bartolomé, que codirigieron juntos los documentales Después de…No se os puede dejar solos y Después de…Atado y bien atado. 

Frente a sus compañeros del Nuevo Cine Español, Bartolomé no ha contado con la misma visibilidad en los estudios sobre la historia de nuestro cine. “A Pilar Miró la conocemos más pero, desgraciadamente, no tenemos este referente de Cecilia. Era una adelantada a su época. Tanto Vámonos Bárbara como Margarita y el lobo son modernas incluso hoy en día”, aseguró Jaurrieta; mientras que Martínez puso el foco en que Bartolomé “habla de lo que le sucedía a la mujer de la época” y en su “forma de tratar la intimidad de los personajes”.

“No hay nada que sea intocable, que no se pueda tocar por serio”

“Pilar, Josefina y yo éramos los bichos raros”, corroboró Bartolomé, que guarda muy buenos recuerdos de la Escuela de Cine, donde sus profesores eran Berlanga, Borau, Saura y donde tenían acceso a películas europeas e internacionales que no llegaban al gran público, pese a que “un curso me suspendieron y tuve que repetirlo por el corto Carmen de Carabanchel, donde toqué un tema como el aborto y la maternidad, que a los profesores masculinos no les interesó, ahí sí tuve problemas de incomprensión pero yo estaba reproduciendo en cine los problemas reales de mi vecina, pero en lugar de una forma dramática, con una versión de ópera bufa”.

Y es que para Bartolomé “no hay nada que sea intocable, que no se pueda tocar por serio” y reivindica que le sale natural “el esperpento, soy valenciana como Berlanga”. En Vámonos Bárbara, donde vuelve a hacer gala de ese humor, optó junto a la guionista Concha Romero, por dejar un final abierto, “con la protagonista embarcada hacia una nueva vida, porque la película muestra que el problema no es cambiar de pareja, sino la relación de poder, no podía acabar con un happy end en el que la redime otro hombre”.

Foto: Andrea G. Bermejo, Cecilia Bartolomé, Beatriz Martínez y Andrea Jaurrieta en la Academia de Cine

Bartolomé no quiso aventurar qué habría sido de su carrera si hubiera aceptado la propuesta de llevar la copia de Margarita y el lobo a París y estrenarla junto a un mediometraje de Agnès Varda, ante su secuestro en España. “Sacarla clandestinamente hubiera sido exiliarme, y yo por fin me había aclimatado a España, después de estar toda la vida en África, tenía mi hueco en la Escuela de Cine. Además, la película no era mía, sino de la Escuela”, recordó la cineasta, que se crió en Guinea Ecuatorial, cuando era la antigua colonia española de Fernando Poó. Esta experiencia vital la volcó en su última película Lejos de África y también es la que le hizo conectar con El río, de Jean Renoir (1951), “la película que más me ha impresionado porque sentí que esa joven inglesa que vive en la India vivía lo mismo que yo en África, era niña europea blanca que se sentía privilegiada y que cuando comprende la sociedad en la que vive, de repente entraba en otro contexto”.

La guionista de Vámonos Bárbara Concha Romero, y la directora de Producción Sol Carnicero también asistieron a este acto en el que se exhibió en 35mm. esta cinta, que en su estreno tuvo muy mala distribución y exhibición –“por un problema de relaciones con el productor se quitó en la segunda semana y se pasó a los cines de reestreno en sesión doble”– y la que no es fácil acceder en la actualidad. Manuel Gutiérrez Aragón, Fernando Méndez Leite, Josefina Molina, Inés París, entre otros nombres del cine español, arroparon a la cineasta en este homenaje, que finalizó con un consejo para las nuevas generaciones de directoras: “que sigan luchando, porque el porcentaje de mujeres dirigiendo en el cine español sigue siendo mucho menor que el de hombres”.

Cecilia Bartolomé es la primera mujer que protagoniza ‘Maestros/as’, el programa con el que la Fundación Academia de Cine reconoce a grandes figuras de nuestro cine, acompañados de colaboradores y jóvenes talentos.

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