Universos paralelos | Encuentro con Mikel Rueda y Germán Alcarazu

Por Foto portada: Alexandra González Bermúdez · 12 febrero, 2020

El director y el protagonista masculino de El doble más quince reflexionaron sobre las preguntas que plantea esta historia en la Academia de Cine, antes de su próximo estreno en salas el próximo 28 de febrero.

Entre universos

“Considero que estas dos etapas que trata la historia son cruciales en la vida. Me interesa la adolescencia como ya mostré en A escondidas, en la que también trabajé con Germán y me atrae la edad adulta a la que inexorablemente nos acercamos”.

Con esta reflexión abrió el coloquio Mikel Rueda, director y guionista de El doble más quince, su cuarto largometraje que compitió en el pasado Festival de Cine de Malaga,  quien confesó que se encuentra en una edad intermedia entre Ana y Eric, los protagonistas de esta historia que interpretan Maribel Verdú, una mujer madura cerca de los 50, y Germán Alcarazu, un adolescente a los que les separan 30 años.  Los dos están perdidos. No tienen ni idea de qué hacer con el resto de sus vidas. Un día se conocen en un sex-chat y sus vidas se cruzan.

“En la adolescencia estás en proyecto de ser, te estás encontrando a ti mismo y te surgen millones de preguntas que no sabes cómo responder porque nadie te ha enseñado a ser. Haces lo que la sociedad te marca: estudias, trabajas, te casas, tienes hijos, … Y, cuando llegas a la edad adulta, de nuevo aparecen con fuerza preguntas como ¿la vida de verdad es solo esto? ¿no hay más? Me interesaba mucho juntar estos dos universos”, reveló el guionista y realizador bilbaíno. “Creo que a pesar de que separan estos dos universos muchos años hay una conexión muy potente en esa soledad, en ese miedo, en ese no saber qué es la vida. Pero no pasa nada porque al final vivir es convivir con ese miedo y por el camino encuentras personas en las que te ves reflejado en sus ojos y que te ayudan en un cachito del camino”, añadió.

 

Mi cine, mi terapia

“Hacer una película solo merece la pena si me sirve a mí”, señaló el realizador quien habló del tiempo y esfuerzo que lleva levantar una película.  Reconoció que en su cine se sigue preguntando “y mucho. Son temas que me tocan a mí y tienen que ver conmigo. Lo uso como terapia. El cine y cualquier expresión artística tiene que interpelarte. Tiene que tocarte, hablar de ti y moverte por dentro. Solo si te remueve puedes conseguir transmitir algo. Y emocionar. Y el cine es emoción. Y si puedes vivirlo de manera colectiva en una sala es algo muy bonito que, lamentablemente, se está perdiendo”.

 

Foto: Alexandra González Bermúdez

Es su segundo largometraje, aunque ha crecido interpretativamente en cortometrajes y series. Alcarazu ya fue Eric hace 5 años en el corto Caminan, un experimento del realizador previo a la filmación del largometraje. “Fue una prueba estética para ver cómo quedábamos en pantalla”, explicó el actor.  “Yo no tenía ni idea que años después vendría esto”. Y habló de su relación con Maribel Verdú con quien reconoció no sentir el vértigo que podía suscitar trabajar con una actriz tan experimentada ya que reconoció que, entonces, no era consciente de toda su trayectoria. “No la tenía mitificada y eso jugó a mi favor. Desde que la conocí la sentí muy cercana… Forjamos una amistad y gracias a eso hemos podido estar tan cómodos rodando. Ella me transmitió seguridad y tranquilidad. Para mí era una fiesta ir a grabar y eso creo que se transmite en la pantalla”. Una confianza que Rueda propició desde el principio, “formamos una pequeñita familia. Necesitaba que estuvieran tan a gusto como para que el texto no fuera rígido y pudieran trabajar desde el yo… Estuvimos cuatro semanas antes hablando de los temas que se plantean para ver qué pasaba entre ellos y después  iba incorporando muchas cosas al guion. Y así conseguí esta química que creo que funciona”.

El director señaló que la historia estaba escrita para ellos desde que hiciera el corto pero “Germán iba creciendo y el dinero no llegaba, y llegó justo para que pasara por un adolescente”.

“Eric se construyó gracias a charlas y charlas con Mikel. Hay mucho trabajo corporal sobre la manera de estar de un adolescente”, contó el joven actor quien para construir a su personaje y ponerle en situación antes de encontrarse con Ana reconoció que se nutrió desde las experiencias personales. “Me gusta trabajarlo desde uno mismo. Me parece mucho más bonito. Intento aislarme de los factores externos aunque sea difícil. Trabajar desde lo que uno conoce me ayuda a contar con mucha más verdad mi personaje y, desde ahí, es más fácil darle forma después”. Algo que comparte el director quien afirmó: “Yo solo se trabajar desde ahí, desde la verdad”. Y recordó cómo para poder rodar su ópera prima, Estrellas que alcanzar, que fue un encargo tuvo que hacerla suya. “Le di una vuelta al guión. Tenía que sentirme cómodo o no podía hacerla. Trabajar desde el otro a mí me parece muy complicado”.

 

La moral: ‘no va de eso’

“El tema moral ha estado siempre presente desde las lecturas de guión, pero tú como autor tienes que decidir qué hacer. Por supuesto que había diferentes opiniones”, reconoció Rueda quien confesó que se lo plantearon también los productores. “Me lo intentaron hacer ver de alguna manera pero yo me resistí. No deja de ser una relación que pueda ser comprometida pero es que la película no va de eso. Puede suscitar el morbo los primeros 10 minutos incluso en la sinopsis o la campaña, pero después te encuentras con que la película va del acompañamiento, la soledad, de quererse a uno mismo a través del otro…”.

Aclaró que las edades de Ana y Eric en guión –aunque no se especifique claramente en la película- son 16 y 47 años. “Aunque no me parece relevante. Para mí la edad es lo de menos”, señaló Rueda quien explicó a los asistentes que depende de los ojos de quien mire la película puede suscitar más o menos polémica por la sociedad en la que vivimos “es bastante machista y es cierto que se vería de diferente forma si fuese el caso contrario. Pretende ser una burbuja casi onírica donde tú como espectador permites entrar ahí… Son dos almas. Es una canto a la vida de dos personajes equis que se cruzan en el universo”.

El intérprete cerró el coloquio admitiendo que había sido una experiencia muy importante para él. “Eric me ha servido para crecer como actor y como persona. Fue una experiencia impresionante que me aportó mucha alegría y estará ahí siempre porque puedo verla cuando quiera”. Asimismo Rueda aseguró que esta película “me ha dado seguridad en mi lenguaje cinematográfico. Había dado tumbos y creo que  después de El doble más quince he encontrado mi estilo. Además, ha sido una catarsis y me ha servido para limpiar ciertos demonios míos”.

 

Foto: Rebeca Figueiro

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