Encuentro con Daniel Guzmán: “Si uno cree en su historia, es capaz de mover el mundo”

Fotografías de ©Dora Turín · 16 octubre, 2020

El actor, director y guionista recibió en la Academia el homenaje de la Semana del Cortometraje de la Comunidad de Madrid

Reticente a la palabra ‘homenaje’ –“da la impresión de que ya te ven mayor”–, Daniel Guzmán recibió este jueves en un encuentro con el público el aplauso “por aquello que he compartido” y por su íntima vinculación con los cortos, formato que ha explorado delante y detrás de la cámara y desde la mesa de guionista y productor. El cine cambió la vida del director de A cambio de nada, que no escatimó en anécdotas y reflexiones sobre su trayectoria y sobre este arte que le hace feliz.

Madrid, la calle, la familia y la amistad son los grandes temas que le han interesado como realizador y a las que ha dedicado historias que le han salido “de las entrañas”, según reconoció en la charla posterior a la proyección de sus cortos Inseguridad y Sueños, y que moderó el periodista David Martos.

“Uno empieza con mucho pudor y con mucho complejo e inseguridad, pero no hay que buscar la obra maestra, hay que hacer. Donde se aprende el oficio es haciendo y viendo”, aseguró Guzmán que cumplió esta máxima en sus dos cortometrajes –“Sueños lo escribí en ocho horas e Inseguridad nació con la premisa de filmarlo en un día”– pero lo tuvo más difícil en su ópera prima, A cambio de nada, “porque no me atrevía a hablar de lo que tenía que hablar y me costó diez años”.

Con sus cortos consiguió casi un imposible en este formato: la distribución. “Cada premio que ganábamos con Sueños en festivales lo usaba para encargar otra copia y conseguí que Enrique González-Macho lo distribuyera y exhibiera. Solo quería que se viera antes de las películas, sin buscar el beneficio”, rememoró el cineasta, que logró el Goya a Mejor Cortometraje de Ficción por esta historia, que transcurre en el extrarradio de Madrid y que conecta con sus vivencias y su barrio de Aluche.

“Yo fui un estudiante muy inquieto, me echaban de todos los colegios y los institutos”, reconoció Guzmán, que gracias a su afición por el graffiti llegó a un programa de televisión sobre tribus urbanas y así a la interpretación, a la que se apuntó en el instituto “para suspender una asignatura menos”. Desde ese flechazo con el séptimo arte, que continúo con los cortos de Fernando León de Aranoa (Sirenas) y Juan Vicente Córdoba (Entre vías), y los largos de Fernando Colomo (Eso) y Mariano Barroso (Éxtasis), entre otros, el madrileño no se ha desligado de este arte, “que me hace feliz, entonces me olvidaba de todo lo que pasaba en casa, donde mis padres se estaban divorciando”.

Foto: ©Dora Turín

Nutrirse de la vida

Luego llegó la televisión y su célebre personaje de Roberto en Aquí no hay quién viva, “serie de máxima audiencia, con 11 millones de espectadores, que dejé porque quería dirigir y escribir”, rememoró. Precisamente su faceta de actor le ha ayudado a la hora de dirigir a sus compañeros, donde tiene claro que es fundamental “el trabajo de mesa” y los ensayos.

“Lo máximo que he ensayado como actor es una semana, y al segundo día ya te están hablando de tonos y se van a la forma, te piden el resultado. Yo en A cambio de nada ensayé un mes, yo trabajo el proceso, y el resultado llega solo”, explicó Guzmán, que tiene predilección por los actores no profesionales, a los que siempre mezcla con profesionales. “Necesito nutrirme de la vida, sin imposturas, sin lugares comunes”, reiteró.

En esta charla en la institución, reconoció ser “muy cabezota y muy pesado”, cualidades sin las que no hubiera podido sacar adelante su cine social. “Todos los ‘noes’ que me llegaron con A cambio de nada fueron por la temática, ya que para las televisiones solo existía la comedia y el thriller”, lamentó el realizador, que reivindicó los valores del cine social, que tienen que ver con la “emoción, la verdad, y la autenticidad”.

Y es por ello que siempre le salen títulos que hablan de lo que conoce. “No tienes que contar la historia de los demás, tienes que contar la tuya. Si uno cree en su historia, es capaz de mover el mundo”, defendió Guzmán, que vivió el cine ‘quinqui’ “en primera persona, estaban retratando lo que pasaba en mi barrio, es algo que yo he vivido y que quizá me sale también en mi cine sin pretenderlo”.

El acto, en el que estuvo presente el productor de sus cortometrajes Cesar Martínez y el director Juan Vicente Córdoba, concluyó con la entrega de una placa por su “talento, generosidad y apoyo al formato corto”, que le entregó el productor Manuel Cristóbal, asesor de Industrias Audiovisuales en la Comunidad de Madrid.

Foto: ©Dora Turín

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