Abrir ventanas, andar caminos

Por Luis Parés · 5 noviembre, 2020

Luis Parés, historiador y programador del Festival de Sevilla, presenta las cintas españolas de las secciones Historias extraordinarias y Revoluciones permanentes

El mítico Henri Langlois, ex director de la Cinémathèque Française y el creador de la moderna idea de cinefilia, definió el cine como “el encuentro entre una película proyectada y un espectador”, de lo que se puede inferir que si una película no se ve, no existe. Así ha pasado muchas veces con el cine español, lleno de películas arriesgadas y rupturistas, que al ser medio clandestinas, medio invisibles, no han conseguido romper con el prejuicio establecido contra nuestro cine. De esta forma el camino se despeja: una de las mayores contribuciones que se pueden hacer al cine español es el de facilitar ese encuentro, el de crear espacios donde las películas puedan ser vistas por el mayor número de espectadores posibles.

Tras constatar que en los últimos años hay producciones españolas, hechas con presupuestos más reducidos, que han perdido los complejos y los prejuicios y se atreven a encarar la narrativa cinematográfica desde principios cercanos a la vanguardia política y artística de nuestro continente, decidimos que el SEFF fuese aliado del cine español más arriesgado. Desde el principio creímos que la única forma de dar autoridad a los fenómenos más interesantes que se estaban dado en el cine español (narrativas no lineales, hibridación de géneros, aparición del yo…) era facilitando su difusión, su exhibición, su acercamiento al público. El SEFF siempre se concibió como un lugar de encuentro. Por eso, siempre se ha optado por dar visibilidad a películas que sin un marco como el nuestro no la tendrían. Nuestra filosofía nunca ha sido la de ser un prescriptor o la de crear un filtro, sino la de ser una ventana que permita el acceso a muchos títulos. El éxito posterior de muchas de estas películas ha dado la razón a nuestro propósito, y ahora mismo es imposible crear un relato sobre el cine español que prescinda de los títulos que nosotros hemos conseguido estrenar y visibilizar.

El arte de volver, de Pedro Collantes

Esta inquietud se puede rastrear en todas nuestras secciones. Por ejemplo, en la selección oficial Historias extraordinarias se incluye El arte de volver, la ópera prima de Pedro Collantes, uno de los más galardonados cortometrajistas de los últimos años. Una película de sobria apariencia pero que esconde un guion con la complejidad de un reloj, que cuenta la vida de una mujer desarraigada que no sabe a dónde pertenece y a la que la toma de decisiones le viene por primera vez grande en su vida. Macarena García hace un papel brillante, contenido, parsimonioso, alejada de los papeles que le han dado la fama.

Ons, del Alfonso Zarauza, engarza con la tradición del thriller en el que se esconde más de lo que se cuenta. Con una fotografía espléndida de Alberte Branco (Arima, A estación violenta, Las altas presiones) nos muestra cómo la fuerza de un paisaje puede desembocar alegrías y tormentas. Un cine de género sin artificios de guion, sin trucos de puesta en escena. De estructura clásica, que deja paso a la contemplación, alejado de efectismos y de lenguajes crípticos, con unas interpretaciones sobrecogedoras.

Y por último Billy, de Max Lemcke, un retrato de Billy el niño, el conocido policía de finales del franquismo, famoso por sus torturas y su crueldad. Un retrato coral, hecho a base de testimonios personales, que acaba conformando el rostro de una violencia que atenazó las luchas por las libertades de este país. Un ajuste de cuentas basado no en el menosprecio sino en el derecho a la información, en poner la cámara delante de un rostro y que el rostro exprese una verdad. Una necesaria mirada hacia el pasado.

Una de las apuestas más firmes del SEFF es la sección de nueva creación Revoluciones permanentes, en su tercera edición. En ella, dedicada a cintas que por su forma o por su temática quieren expandir los límites artísticos y políticos del cine de hoy. En esta sección, las películas españolas competirán con otras europeas de vanguardia, huyendo de esta forma del paternalismo y poniendo al cine español en parangón con el cine más arriesgado del continente. Algunos de los cineastas españoles que han participado en esta sección son Pablo Llorca, Albert Serra o Carlos Casas, entre otros. Este año presentamos dos películas, radicales y rompedoras. La primera es Los inocentes (2020), ópera prima de Guillermo Benet, una película que pretende incomodar al espectador, planteándole desde el primer minuto una pregunta muy difícil de contestar. La película rompe desde el primer minuto, desde el punto de vista formal, desde la ambigüedad moral con la que retrata a una generación perdida. Sin duda, Los inocentes es una de las películas de la temporada, pues nunca se había llevado tan lejos en nuestro cine el cuestionamiento ético que confunde frivolidad y compromiso.

La otra película en la sección es Las cuatro esquinas (2020) con la que Kikol Grau culmina su larga serie dedicada al punk en España. Frente a la visión gamberra y juguetona con la que narraba la trayectoria de grupos como Eskorbuto o Cicatriz, aquí apuesta por una óptica rigurosa e historiográfica, mostrando todas las lagunas que la historia oficial ha dejado. Pero claro, Kikol no puede evitar mostrar que al final no es un director interesado en el punk, sino un director punk interesado en contar una historia nacional y personal.

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