El verdugo, una España a la vuelta de la esquina

Fotografías de Peke Corral y Frederick Lord · 22 julio, 2021

Bernardo Sánchez Salas, Juan Echanove y Luisa Martín charlan con el público en la Academia sobre El verdugo, clásico berlanguiano que llevaron a las tablas

“¡Qué pedazo de película hay aquí!” fue una de las despistadas opiniones que recibieron el dramaturgo y biógrafo de Berlanga Bernardo Sánchez Salas y los intérpretes Juan Echanove y Luisa Martín tras estrenar en el año 2000 su adaptación teatral de El verdugo. Varios años y casi 600 representaciones avalaron el trasvase a las tablas del clásico cinematográfico, firmado por Sánchez Salas y donde Echanove se ponía en la piel de José Luis (Nino Manfredi en la cinta) y Martín en la de Carmen (Emma Penella).

El maestro Luis García Berlanga, siempre supersticioso, desconfiaba de la adaptación. “Como mi compañía era una de las productoras”, explicó Echanove, “Luis me dijo: ¿tú has pensado esto bien? Si tienes oportunidad, páralo, esto va a ser un fracaso”. El cineasta le aseguró haber puesto los derechos de autor a nombre de su mujer para que no le relacionaran con la obra. “Cuando recibió la primera liquidación, me llamó riendo para decirme era mentira, que no los había puesto a su nombre, y que no dijera nada para que su mujer no se enterara”.

Sánchez Salas también detalló las impresiones del otro autor del libreto, Rafael Azcona. “A Rafael toda prolongación de su obra le causaba recelo”, rememoró. Cuando el dramaturgo le mandó la versión y recibió su respuesta, respiró aliviado, “Solo me dijo: te ha quedado un poquito larga la escena de la boda. Si le quitas esos cinco minutos, está extraordinario”. Luisa Martín recordó además cómo “en Logroño, cuando estrenamos, Bernardo llamó desde el escenario a Azcona, que estaba ya muy enfermo en la cama, para que escuchara los aplausos que recibíamos. Fue muy emocionante”.

Para la actriz, la función representa uno de los grandes momentos de su carrera: “Cuando me lo propusieron no me lo podía creer. ‘Te proponen El verdugo, hacer de Emma Penella’. Es algo con lo que una ni siquiera fantasea”, declaró en la sala de la Academia de Cine. Se resistió a revisionar la cinta “hasta tiempo después, cuando ya llevábamos muchas funciones. Si no, ese monstruo te devoraba. Tenía miedo a fracasar, sencillamente, a no estar a la altura de algo tan grande En Logroño, cuando estrenamos, Bernardo llamó a Azcona, que estaba enfermo en la cama, para que escuchara los aplausos.

Una película vigente

Aunque Juan Echanove no quiere “ser catastrofista”, sentenció que “la España de El verdugo está a la vuelta de la esquina. La pena de muerte es una ley que se puede votar en un parlamento donde haya mayoría. Nos haría retroceder siglos. Pero estoy harto de ver como una posibilidad real recuperar pensamientos que estaban más que superados”. Y citando al personaje de Pepe Isbert en la cinta, dijo que “el problema es la ley, no quien la ejecuta”.

Para Bernardo Sánchez Salas, “la película tiene un tema mayor, que no caduca: cuenta lo que nos cuesta decir no. Cómo todo conspira contra el deseo, contrala ilusión. Cómo hay que venderlo todo para conseguir algo que te saque de tu vida carencial. Cuál es el precio para poder decir que no”.

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