Toni García: “Los valores de D’Artacán siguen vigentes hoy en día”

Por María Gil · 16 agosto, 2021

Los Mosqueperros dan el salto a la pantalla grande con un look renovado y una nueva aventura de animación, que llega a los cines este miércoles, 18 de agosto.

Quizá el lema de ¡Uno para todos y todos para uno! aún no suene a los niños de 2021, pero a buen seguro que sí a sus padres o abuelos, que en los 80 y los 90 estaban enganchados a las míticas series de Claudio Biern Boyd, D’Artacán, Willy Fog y David el Gnomo. La primera de estas historias, que forma parte de la memoria de muchos adultos, tiene ahora el reto de acercarse a las nuevas generaciones. “Esta película puede unir la nostalgia y a los niños de hoy”, asegura el director de D’Artacán y los tres mosqueperros, Toni García, que lidera esta versión actualizada junto al creador y guionista de la serie, un tándem que lleva trabajando junto desde 1990 en las diversas producciones de Biern. Al igual que muchas franquicias y sagas internacionales que están regresando en la última década, D’Artacán vuelve y lo hace respetando la icónica banda sonora de Guido y Maurizio De Angelis, ese tema ahora profético que dejaba claro al espectador que “sus hazañas, más de mil, nunca tienen fin”.

Estrenan una versión actualizada del clásico de los 80 inspirado en la novela de Alejandro Dumas Los tres mosqueteros. ¿Ha cambiado mucho en su viaje a 2021?
Le teníamos mucho cariño al personaje y la regla número uno era respetar al máximo el ADN de la producción. Pero sí es verdad que lo hemos tratado como un origin, donde vas a encontrar la explicación de algunas cosas que en la serie estaban como de fondo. Aquí las hemos cerrado muy bien con algunos giros inesperados y hemos empoderado más a los personajes femeninos, que en la serie tenían un papel muy secundario. Aquí Juliet también decide, manda y organiza. Y Milady, que en la serie era una espía más bien de pasillo, en la película es una espía de armas tomar. Se quita la capa que llevaba en la serie y descubrimos que es casi una especie de catwoman.

Han optado también por combinar distintos tipos de animación
Mezcla muchas técnicas: 2D, 3D y 3D pintado a mano para intentar hacer algo que fuera lo más coherente posible con esas series que hacíamos en los 80 y que a la vez fuese un gran espectáculo para los chavales de hoy, que están acostumbrados a ver determinado tipo de cine.

La serie tenía un ritmo muy pausado. En la película seguimos el ritmo actual, que todo va a otra velocidad. El 2D en aquella época solo te permitía mover la cámara arriba, abajo, izquierda, derecha y zoom, y ahora hemos usado toda la tecnología actual para poder narrar una escena de acción o una secuencia.

“El cine es la catedral del audiovisual”

¿Qué tiene la historia de Alejandro Dumas y los mosqueperros para que puedan conectar de nuevo con el público infantil, que es muy diferente al de los 80?
Es nada menos que uno de los clásicos de la literatura universal, una gran historia de capa y espada como las que quizá ya no se cuentan. Había ese espacio vacío. La trama se cimenta en como un chaval que va con sus sueños a París y que es un don nadie, llega allí y se encuentra que su sueño va a ser imposible y que el mundo que él había soñado es un mundo corrupto. Gracias a la amistad de otros héroes que se unirán a él en su viaje, conseguirá hacer frente a una trama política de conspiración internacional. Esos valores siguen activos. La novela está inspirada en unos hechos que ocurrieron en 1625, la publicó Alejandro Dumas en 1844 y hoy en día sigue vigente. Los mismos giros, la misma trama. El ser humano no ha cambiado tanto.

Destacan que la cinta habla de amistad, lealtad y honor. ¿Qué valores hay que transmitir a los más pequeños?
El cine, la televisión, los contenidos tienen un trasfondo, estamos comunicando. Es una lástima no aprovecharlo para hablar de cosas tan importantes como valores. En las series de Claudio Biern siempre se intentaba poner esto. En D’Artacán era la amistad, la camaradería, el honor, la lealtad. En Willy Fog era la perseverancia, aquello de ‘lo tengo que conseguir, tienes que seguir pico y pala hasta lograr lo que parece imposible’. Con David el Gnomo eran valores ecológicos.

Toni García y Claudio Biern Boyd

Proyección internacional


Claudio Biern Boyd
 defendía que en estas producciones hubiera acción, pero no violencia. ¿Es su fórmula para esta cinta y las futuras?
Yo estoy hipersensibilizado con el tema de ‘Standards and Practices’ de las televisiones mundiales, donde se reconoce el hecho de que no pueda haber sangre, no pueda haber alcohol, tabaco, etc.  que nosotros de por sí no metemos en nuestras películas. Intentamos recuperar un target tan complicado como es el público familiar.

En un momento de revolución de la industria, con multiplicidad de ventanas de exhibición y estrategias diversas de estrenos, apuestan por el cine.
El cine es la catedral del audiovisual. Apagan la luz, te sientas con unas palomitas y te puedes concentrar en ver la película sin distracciones. Además, lo está pasando muy mal. La pandemia ha traído un cierto sedentarismo y esto conlleva una pérdida cultural.

Deberíamos hacer el esfuerzo de estrenar las películas en cines. Porque después de este hecho cultural y social, viene la explotación en plataformas. No son excluyentes. En Apolo Films estamos todos de acuerdo en que la cadena debe empezar en las salas.  Luego irá a plataformas, a Televisión Española, que son coproductores y emitieron toda la serie y tendrá una larga vida de explotación. En el caso de la animación, la explotación es larguísima. Todos hemos visto una película de 1937, Blancanieves y los siete enanitos. Eso dice mucho.

“Intentamos recuperar un target tan complicado como es el familiar”

La serie fue vista en más de 300 cadenas de más de cien países. ¿Le augura una buena carrera internacional al filme?
Más 45 países ya la han comprado y tenemos muchos otros en negociación, por lo que va a tener un recorrido internacional espectacular. Es un producto de muy alta calidad que tiene muy buena acogida. En España tenemos muchísimo talento, pero cuesta encontrar financiación para la animación porque son procesos muy costosos de dos o tres años e implican a muchas personas, en este 450. Ha sido un proceso largo y difícil. En nuestro caso, el estudio se abrió en Pamplona porque la Sociedad de Desarrollo Navarra ofreció un crédito participativo –que hay que devolver– si se instalaba allí el estudio. Y luego encima vino la pandemia y tuvimos que reorganizar el trabajo a distancia para poder terminarla. Lo hemos logrado y la calidad de la película no se ha resentido.

En la escena postcréditos los personajes bromean sobre sus aventuras en futuras películas. ¿D’artacán… se convertirá en una saga cinematográfica?
Tenemos mucha gente interesada en hacer una segunda parte, en hacer Willy Fog, David el Gnomo…en todas estas IP españolas.

 

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