El recuerdo del imprescindible Fernán-Gómez

Fotografías de Estrella Gómez Ramos · 15 septiembre, 2021

Los hijos del cineasta, Helena Fernán-Gómez y Fernando Fernán-Gómez, protagonizaron un encuentro en la Academia de Cine en el año del centenario de esta figura fundamental para el cine español

Director, guionista, novelista, autor teatral, académico y, por encima de todo, actor. Son muchos los ángulos posibles para acercarse a Fernando Fernán-Gómez. La Academia de Cine ha escogido hacerlo desde la faceta más familiar de este referente cultural, a través de la mirada de sus hijos, que por primera vez participaban juntos en un homenaje a su padre. Helena Fernán-Gómez y Fernando Fernán-Gómez hijo –a los que el cineasta apodó cariñosamente “el titón y la titona”- compartieron recuerdos de vida y reflexiones en torno a la carrera de su padre, tras la proyección de El mundo sigue, primera sesión del ciclo con el que la institución recuerda a este artista total.

El encuentro moderado por Luis Alegre comenzó reivindicando dicho título, que tuvo muchos problemas en su estreno en 1963 en el cine Buenos Aires de Bilbao, y que no fue hasta su reestreno muchos años después que alcanzó el éxito comercial. Una película valiente y a contracorriente, que “hablaba del aborto, de la prostitución, de todo lo que no se podía hablar en la época”, en palabras de su hijo, que fue quien escogió esta producción cuando la Academia les propuso seleccionar una cinta que consideraran imprescindible de la filmografía de su padre.

Fernán-Gómez dirigió y protagonizó esta historia junto a Lina Canalejas, Milagros Leal y Gemma Cuervo, que no quiso perderse este homenaje al cineasta. “Fui muy feliz haciendo la película. La he visto varias veces pero siempre me conmueve y me hace tener consideraciones distintas de la vida pasada y la actual, no solo de la mía propia sino también la de España”, intervino la actriz, que también señaló su vigencia. “Como es tan espléndida sigue interesando a personas cultas, sensibles, a las que les gusta el cambio del mundo hacia mejor. Es muy saludable de vez en la cuando una sesión de El mundo sigue“, recomendó Cuervo.

Que esta película haya llegado hasta nuestros días tiene mucho que ver con la labor de Diego Galán, Adolfo Blanco y Juan Estelrich Jr. Este último expuso las dificultades para recuperar el filme, cuya restauración abordó “sin ánimo de lucro, porque para mí es una película de mi familia, producida por mi padre y mi abuelo” y que había quedado en un limbo jurídico. Gracias a la emisión en TCM en el programa de Diego Galán, que financió la restauración, posteriormente A Contracorriente decidió reestrenarla en cines, al igual que estaba haciendo con numerosos clásicos franceses, “y tuvo éxito”, celebró Estelrich.

Fernando Fernán-Gómez intervino en más de 210 películas y dirigió 30 títulos en los más de 70 años que estuvo en el oficio. “Era un gran actor, pero al principio no lo podía demostrar en el cine por el tipo de películas que se hacían. En teatro sí. Pero estuvo muy desaprovechado en cine, hasta que se hicieron otro tipo de producciones en España”, reflexionó Fernán-Gómez hijo, que responsabilizó el hecho de que no hubiera tenido mayor proyección internacional a que “no tenía interés en hablar otro idioma”. Sí trabajó en Italia, cinematografía que Fernán-Gómez veía similar a la española de la época, “pero con más libertad”, apuntó su vástago.

 

Ambos reconocieron ser conscientes de la genialidad de sus padres, “de lo que han hecho y lo que significan”, y repetidas veces se aludió también a la figura de su madre Mª Dolores Pradera, a la que acompañaron en camerinos, ensayos y giras. En este ambiente de artistas y cómicos, que incluía frecuentes visitas al cine para ver las películas de sus padres, crecieron los hijos de Fernán-Gómez, que los introdujo delante de las cámaras por primera vez en El capitán Veneno, donde debían aparecer encima de su padre jugando.

Reacio a premios y ceremonias, Helena Fernán-Gómez se convirtió en el rostro que recogía y agradecía todos los goyas para su padre. “Al día siguiente los taxistas no me cobraban y me daban la enhorabuena porque me habían visto en la televisión”, rememoró la actriz, que trabajó a sus órdenes en cine y teatro. “Me dejaba a mi aire y eso me desconcertaba. Yo decía una frase y le miraba y me decía: no me mires siempre, Helena, si no te digo nada es que está bien”, relató.

En el año de su centenario, sus hijos y su nieta han escogido la que para cada uno es la película imprescindible de su filmografía. Helena Fernán-Gómez optó por En la ciudad sin límites, dirigida por Antonio Hernández, “porque en sí es un homenaje a la figura de los padres y porque mi padre tuvo una identificación personal con el personaje del anciano terminal al que encarnó”. Completa la selección Stico, de Jaime de Armiñán, producción favorita de su nieta, Helena de Llanos, y que le valió a Fernando Fernán-Gómez el Oso de Plata a Mejor Interpretación en el Festival de Berlín.

Numerosos profesionales que compartieron rodajes, giras de teatro y tertulias con Fernán-Gómez, como la actriz Mª Luisa San José, el director Pedro Olea y el actor Pedro Ruiz, acudieron a este encuentro con sus hijos en la Academia de Cine. Más testimonios del lado personal de este artista total, que era un gran dibujante –hacia los storyboards para sus películas–, pero no sabía nadar ni bailar, y era un gran aficionado al mus, al que jugaba con ventaja: usando sus grandes dotes para la interpretación.

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