Hijos de las nubes. La última colonia, en la Academia

Fotografías de Elvira Vaquero · 20 abril, 2022

Álvaro Longoria, Abdulah Arabi, Carlos Bardem y Sofía Castañón participan en el encuentro posterior a Hijos de las nubes. La última colonia

Han pasado 10 años, pero el documental podría haberse “hecho ayer mismo”. Álvaro Longoria retrató en Hijos de las nubes. La última colonia la situación del pueblo saharaui, que lucha pacíficamente por su independencia desde hace décadas. Desde los campos de refugiados, el también productor filmó una realidad que apenas ha cambiado desde el rodaje. Ayer charló con el público en la Academia junto al actor y cineasta Carlos Bardem, la diputada Sofía Castañón y el delegado del Frente Polisario en España Abdulah Arabi.

Para Longoria, “el cine tiene un gran poder para llevar historias a la gente. El cine sirve para que la gente reflexione, para que el espectador tenga herramientas para hacer mejor las cosas”. En su caso, ese compromiso le ha llevado al Sáhara, pero también al Ártico y al Antártico. “Los cineastas tenemos la obligación de contar las historias que tienen que ser contadas, porque hoy nos quedamos con el titular, con los 240 caracteres, y el documental debe ocupar ese terreno de análisis, de reflexión”.

Abdulah Arabi considera que “el Sáhara no ha finalizado su proceso su descolonización. España nos abandonó a una ocupación ilegal de Marruecos y Mauritania. Desde entonces hemos renunciado a la independencia como objetivo y hemos apostado por la vía pacífica, pero el Gobierno español ha renunciado a escucharnos”, declaró frente al cambio de postura reciente del ejecutivo de Pedro Sánchez. “Esto complica la solución”, a decir de Arabi, “porque se acerca a la posición ilegal de Marruecos. Hemos roto relaciones con el Gobierno hasta que no rectifique”.

Sofía Castañón, que pertenece al grupo parlamentario de Unidas Podemos, considera que “hay cosas con las que no estamos de acuerdo con el Gobierno; quizás estamos aprendiendo a gestionar todavía una coalición. Pero no es comprensible la actitud del Gobierno, no encaja con el mandato de Naciones Unidas ni la legalidad internacional”.

Carlos Bardem ha visto en persona la realidad del Sáhara. Asistió a varias ediciones de Fisahara, “el único festival de cine que se realiza en un campamento de refugiados”, explicó. “Es una manera de visibilizar su realidad, de usar la popularidad de gente del cine español para atraer la atención de los medios. Debía funcionar bien, porque quisieron montar un festival contrario en Tánger, entre el ministerio de cultura español y marroquí. Nos invitaron a Willy Toledo y a mí, no hubo más ediciones”.

Para el actor y cineasta, “la diferencia la marca conocer la realidad, conocer a la gente que la sufre. Cuando les conoces ya no te sientes extraño, ya hay empatía. Cuando vimos cómo vivía la gente en los campamentos, todos los invitados coincidíamos: primero te sientes culpable, quieres llevar muchas cosas… Pero luego nos llevábamos mucho más. Lecciones de vida, de lucha, de dignidad”.

El silencio como arma

Continuó Bardem explicando que “cuando la realidad te la cuentan como una ficción, la ficción tiene la obligación de contar la realidad, de enfrentarse a la propaganda que nos meten todos los días en la cabeza”. En su opinión, es “una obligación moral, que algunos articulamos a través del cine, de las brechas de la cultura. Tenemos que romper el silencio, porque el arma más terrible contra el pueblo saharaui es el silencio”.

Esa inmovilidad se ha alterado en los últimos días con el cambio de postura del Gobierno español. Abdulah Arabi explicó la postura del Frente Polisario: “consideramos que unas buenas relaciones entre Marruecos y España son necesarias, pero no queremos que eso sea a costa de las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui. Además de contradecirse con el derecho internacional, las encuestas demuestran que se enfrentan al sentir del pueblo español. Nosotros nos hemos sentido acompañados por los españoles, y esto no lo está respetando el Gobierno”.

Desconcertada por la decisión del ejecutivo, Sofía Castañón cree que “no todo tiene una explicación meditada, geoestratégica… Creo que hay cuestiones más mundanas, incluso en los más altos poderes. A veces las decisiones simplemente son malas e incomprensibles. Quizás tenga que ver que esas decisiones se toman en despachos, sin escuchar a la gente” Carlos Bardem remató recordando el principio de Hanlon: “no atribuyas a un plan lo que explique la simple estupidez”.

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