Los Domingos, el drama dirigido por Alauda Ruiz de Azúa sobre el conflicto familiar provocado por el anuncio de una menor de convertirse en monja de clausura, fue la película triunfadora en la 40 edición de los Goya celebrada en Barcelona, al lograr cinco de los 13 premios a los que optaba, entre ellos mejor película, dirección y guion original. La gala, conducida por Rigoberta Bandini y Luis Tosar, conmemoró las cuatro décadas de la Academia y de los Goya, una efeméride especial a la que se refirió en su discurso el presidente de la institución, Fernando Ménez-Leite, al destacar que la entidad que dirige es hoy un proyecto “consolidado y prestigioso” que “sigue adelante con paso firme y seguro”, apoyando a un cine español “que goza de buenísima salud”. Junto a Los Domingos compartió podio Sirat, con seis Goyas técnicos, en una ceremonia con unos premios muy repartidos.
Los Domingos, que partía con 13 nominaciones, logró cinco de los principales trofeos a Mejor Película, Dirección y Guion Original (Alauda Ruiz de Azúa), Actriz Protagonista (Patricia López Arnaiz) y Actriz de Reparto (Nagore Aranburu) . La directora vasca subió dos veces al escenario para recoger sus estatuillas, manifestando que había podido escribir su guion “sin miedo”, e hizo un llamamiento a no cultivar “la indiferencia” ante las injusticias. Recordó además que en los 40 años de historia de los premios solo tres mujeres -Isabel Coixet, Pilar Miró e Iciar Bollain- habían ganado el Goya a Mejor Dirección. “Por eso quiero agradecer a todas las personas que luchan contra esa desigualdad” de género. Por su parte, Patricia López Aranaiz, con lágrimas en los ojos, agradeció a la directora un personaje “que ha sido íntimamente especial para mí”, al tiempo que compartió el reconocimiento con todo el equipo de la película.
Sirat, seleccionada por la Academia para representar a España en los Oscar y que competirá en las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Sonido, se llevó seis de los 11 premios a los que optaba: Música Original (Kangding Ray), Dirección de Producción (Oriol Maymó), Fotografía (Mauro Herce), Montaje (Cristóbal Fernández), Dirección de Arte (Laia Ateca Font) y Sonido (Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas).
Eva Libertad obtuvo el Goya a Mejor Dirección Novel por Sorda, uniéndose así a la lista de realizadoras reconocidas en esta categoría en los últimos seis años tras Clara Roquet, Carla Simón, Arantxa Echevarría, Belén Funes y Pilar Palomero, una espectacular racha solo interrumpida el año pasado por Javier Macipe. La película, que aspiraba a siete nominaciones, logró tres, con Álvaro Cervantes como Mejor Actor de Reparto y Miriam Garlo como Mejor Actriz Revelación.
La cena, que partía con ocho nominaciones, se llevó dos: Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano a Mejor Guion Adaptado y Helena Sanchís a Mejor Diseño de Vestuario.
La película dirigida por José María Goenaga y Aitor Arregui, Maspalomas, que contaba con nueve nominaciones, se llevó el Goya a Mejor Actor Protagonista para José Ramón Soroiz. El veterano intérprete vasco dijo emocionado que Vicente, su personaje, le había hecho “muy feliz”. “Ojalá que todos los Vicentes de este mundo también lo sean”, señaló.
Tardes de soledad (Alberto Serra) logró el premio a Mejor Documental; Flores para Antonio, producida por Alba Flores y dirigida por Elena Molina e Isaki Lacuesta, se llevó el Goya a Mejor Canción Original, para la propia Alba Flores junto a Silvia Pérez Cruz por un tema del mismo título. También sacaron plaza en el palmarés Ana y Belén López-Puigcerver y Nacho Díaz a Mejor Maquillaje y Peluquería por El cautivo; Paula Gallifa y Ana Rubio a Mejores Efectos Especiales por Los Tigres; y Antonio ’Toni’ Fernández Gabarre a Mejor Actor Revelación por Ciudad sin sueño.
La lista de laureados se completó con la cinta argentina Belén, Mejor Película Iberoamericana; la producción noruega Valor sentimental, Mejor Película Europea; Decorado, Mejor Película de Animación.
Ángulo muerto, Mejor Cortometraje de Ficción; El Santo, Mejor Cortometraje Documental; y Gilbert, Mejor Cortometraje de Animación;
Hace 40 años
Fernando Méndez-Leite pronunció un discurso en el que recordó el nacimiento de la Academia hace cuatro décadas, cuando la primera Junta Directiva acudió a su despacho en la Dirección del ICAA en demanda de una subvención para financiar la primera gala de los Goya. “Les atendí amablemente, como era mi obligación, y les salió francamente bien. 20 años después la Junta me contrató para dirigir los Goya del 20 aniversario y me salió francamente mal”, dijo con humor, para añadir que la Academia es hoy “un proyecto consolidado y prestigioso” que “ha sobrepasado su incierto destino y sigue adelante con paso firme y seguro”. “Y hoy vengo a contaros que el cine español goza de buenísima salud, que este año hemos tenido premios en Cannes, Berlín y San Sebastián, nominaciones a los Oscar de Hollywood y en los Globos de Oro y que muchas, muchas películas estupendas, muy distintas entre sí, han conectado con el publico”, destacó.
El presidente de la Academia también hizo un llamamiento a la reflexión ante la “preocupante situación de desprecio de los derechos humanos que se está produciendo por doquier y desde el poder político”. “Y sin olvidar el genocidio de Gaza”, quiso llamar la atención “sobre la brutal persecución de inmigrantes y disidentes en Estados Unidos y la represión, encarcelamiento y ejecución de mujeres en Irán, Afganistán y los continuos bombardeos sobre la población de Ucrania, entre otros muchos desmanes en distintos puntos de nuestro degradado mundo. Las noticias de hoy no invitan a mirar hacia otro lado”.
Tras recordar que en primavera termina su mandato y en junio habrá elecciones en la Academia, reconoció que le queda una “pequeña penita”: “no haber dejado de utilizar el término pelis y volver a usar “películas”. “Ha sido inútil: me rindo. Si el año que viene no nos vemos, que sigáis yendo a las salas y que os gusten las pelis. Y los docus”, apostilló.
Susan Sarandon, emocionada
El propio Méndez-Leite fue el encargado de hacer entrega a Susan Sarandon del Goya Internacional de esta edición, con el que “reconocemos hoy -dijo- su extraordinario talento como actriz y su compromiso como mujer y ciudadana en muchas de las causas que nos apenan y avergüenzan”.
Tras la proyección de un video con fragmentos de algunos de sus trabajos en la gran pantalla, la intérprete norteamericana, vestida con un elegante traje negro y visiblemente emocionada, expresó su agradecimiento por el reconocimiento y “poder formar parte de esta velada”. Con el público puesto en pie durante varios minutos, la ganadora de un Oscar por Pena de muerte centró su discurso en la situación política internacional. “Vivimos días dominados por la violencia, la crueldad, y ver tanta lucidez moral en vuestro presidente me ayuda a sentirme menos sola, y eso os lo agradezco desde mi corazón”, dijo la actriz, conocida por su defensa de los derechos humanos y las causas sociales.
La protagonista de títulos emblemáticos como Atlantic City, Thelma y Louise, El aceite de la vida o El cliente terminó su alocución con un mensaje de optimismo. “La historia de la humanidad también es valentía y comprensión, y tenemos la posibilidad de cambiar este mundo nuestro y actuar de alguna forma”. Entre el público se encontraba “su voz en español”, la actriz de doblaje Maria Luisa Solá.
Gonzalo Suárez, Goya de Honor
El director, guionista, productor, escritor y periodista deportivo Gonzalo Suárez recibió el Goya de Honor de la Academia de manos de la actriz María de Medeiros. A sus 91 años, el creador asturiano pronunció un breve discurso con el público puesto en pie en el que dedicó el premio a su esposa Hèlené y destacó que lo recibía en Barcelona, “la ciudad donde escribí mis primeros libros, realicé mis primeras películas y tuvimos nuestros cuatros hijos. En un tiempo donde todavía no había entrado en escena un personaje que juega al golf con nuestro mundo impunemente, para meternos en su agujero más negro”, subrayó.
El ganador del Goya a la mejor dirección por Remando al viento, se sirvió de un hermoso cuento protagonizado por un vagabundo para extraer la moraleja de que “Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad”. Suárez, que ha firmado más de 20 largometrajes y publicado numerosos libros, concluyó manifestando que “al margen de Inteligencias Artificiales y otras realidades virtuales, el cine es un último reducto para soñar despiertos. Me enorgullece comprobar que el cine ha sobrevivido a las redes y a las cavernas y estoy obligado a reconocer que ahora el bisonte soy yo”.
Actuaciones musicales
Bajo la dirección de Ángel Custodio y Tinet Rubira (Gestmusic Banijay Iberia), la producción ejecutiva de Rafael Portela, Piluca Baquero y Sergio Díaz y con guion de Juan Sanguino y Ana Joven, la gala fue amenizada con las actuaciones de Alba Molina y Ángeles Toledano, que junto a la Escola Coral de L’Orfeo Catalá interpretaron ’Tu mirá’; de Ana Mena y Guille Milkyway (La Casa Azul), que versionaron a duo el tema popularizado por Patty Bravo ‘La Bambola’; de Bad Gyal, con ‘La rumba de Barcelona’, de Gato Pérez’ y de la propia Ribogerta Bandini, que interpretó el tema ‘De Tot Cor’. Belén Aguilera y Dani Fernández pusieron voz y música al ‘In Memoriam’ con el tema ’Si te vas’, del recientemente fallecido Robe Iniesta, en recuerdo de todos los miembros de la familia del cine desaparecidos en los los últimos doce meses.
La ceremonia, que constituyó un homenaje al cine catalán, al ser la segunda ocasión en que Barcelona acoge una gala de los Goya tras la celebrada en 2000, se abrió con un opening de Rigoberta Bandini y Luis Tosar, que versionaron el tema ’Hoy puede ser un gran día’, de Joan Manuel Serrat, tras lo cual se dio paso a un vídeo con algunos de los mejores momentos de los 40 años de los premios, con mención especial para Rosa María Sardá. A lo largo de noche se proyectaron varios bloques sobre ‘Mi recuerdo de los Goya’ con imágenes de gran parte de las películas e intérpretes ganadores del Goya en estas cuatro décadas.
Se cumplió la nueva norma de la Academia de mayor brevedad en los discursos y un límite de intervenciones de agradecimiento. Gran parte de los invitados y entregadores portaba distintas pegatinas o pequeñas banderas en apoyo a Palestina y a Gaza.