Cannes aplaude al cine español. En una edición histórica para nuestra industria, en la que tres largometrajes nacionales competían por la Palma de Oro, ha sido finalmente La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, el trabajo que ha merecido entrar en el palmarés. El dúo de creadores se ha hecho con el reconocimiento a Mejor Dirección, que comparten ex aequo con el polaco Paweł Pawlikowski, por su película Fatherland.
«Cuando dirigíamos esta película, no hacía más que preguntarme siempre lo mismo, me hacía siempre la misma pregunta, y es si estaba honrando a quienes me precedieron y al dirigir esta película, me di cuenta de que la única forma de honrar el sufrimiento, el silencio, la muerte de las personas LGTBIQ que nos precedieron, es asegurándonos de que las siguientes generaciones tengan más libertad», han sido las palabras de Ambrossi al recoger el galardón. «Nuestra película habla de humanidad, habla de ver al otro como un ser humano, entenderle, comprenderle, amarle. Y creo que el arte nos hace ser mejores, nos hace cambiar por dentro», ha añadido Calvo durante la ceremonia.
El segundo largometraje dirigido por los Javis, La bola negra, narra las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas. Tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia; y una de las últimas obras, inacabada, de Federico García Lorca.
Calvo y Ambrossi aseguraban a la prensa tras el anuncio de que participarían en Cannes que «este viaje ha sido muy fuerte, porque seguimos con mucha parte del equipo con el que empezamos en el hall del Teatro Lara, y ahora hemos podido hacer una película de gran presupuesto». Llegar directamente a la sección oficial del mayor festival del mundo, que además ha supuesto su participación en un certamen cinematográfico –sí han mostrado sus series de televisión en San Sebastián- les resultaba entonces «difícil de asimilar» a los creadores, que han encontrado en el festival francés «el sitio donde nos hemos hecho cinéfilos de verdad». Una película como La bola negra, «tan española en su concepción, en su historia, en su reparto… es un honor poder compartirla en la cita más importante del mundo», remataron.
Una edición histórica
Los Javis no eran la única presencia española en sección oficial, puesto que Pedro Almódovar y Rodrigo Sorogoyen también han mostrado sus últimos trabajos en el certamen francés. El realizador manchego, que competía con Amarga Navidad, declaró hace unas semanas su alegría por el hecho de que «tres generaciones diferentes de directores, que proponemos tres películas muy distintas» participaran en Cannes, algo «insólito y que hay que celebrar. En un momento en el que el cine de autor necesita visibilidad, Cannes es el gran festival que lo celebra, así que debemos congratularnos del hecho de que tres películas españolas compitan por la Palma de Oro».
Por su parte, para el madrileño, que ha mostrado allí su largometraje El ser querido, participar en la 79 edición de Cannes suponía «cerrar un círculo. En 2022 Isabel Peña y yo estuvimos allí con As bestas, y quisimos proponer al actor que más admirábamos en ese momento, y admiramos aun más ahora, que participara en nuestro siguiente proyecto. Se trataba de Javier Bardem, y aceptó en seguida. Javier nos recibió en el Hotel Martinez y empezó ahí el viaje que nos ha llevado hasta aquí. Solo podemos decir que estamos igual de agradecidos que de ilusionados por cerrar el círculo cuatro años después en el mismo lugar donde nació todo».
Como colofón, al premio de los Javis hay que sumar el que obtuvo Aina Clotet como revelación (Rising Star Award) en la Semana de la Crítica por Viva, su ópera prima como directora.