Bajañí | Ese único esperanto que es la música

Por Fernando Trueba · 22 septiembre, 2026

El veterano realizador Fernando Trueba participa en Sección Oficial fuera de concurso con un nuevo documental musical, centrado en la figura del Niño Josele

Mi aventura de “casar” cine y música comenzó en el año 2000 con Calle 54 y ha tenido varias etapas, ninguna repitiendo el estilo o planteamiento de la anterior.

Mi punto de partida cinematográfico era encontrar un lenguaje, un estilo, que no se limitase a “retratar” la música sino que se fundiera con ella, que ayudara a “oírla”, a comprenderla. Y tratándose de música improvisada, de jazz, donde la parte de improvisación está no solo siempre presente, sino que constituye el corazón, el alma de la música, buscar una forma de rodar “solidaria”, que no jugase con ventaja, que en ningún momento subordinase la música a la imagen, al cine.

Después, El milagro de Candeal, Chico & Rita, They Shot the Piano Player, han sido acercamientos diferentes, formas de casar cine y música, y algunas cosas más, mezclando géneros y estilos.

Bajañí es mi nuevo musical, 100% música, apenas una tímida introducción de poco más de un minuto, para que el público acabe de sentarse.

En esta nueva aventura seguimos a una guitarra (“bajañí” en caló), viajando por diferentes paisajes y culturas musicales de la mano de Niño Josele, el músico (debería decir el artista) que más admiro, por la belleza de su sonido y la pureza de su personalidad.

Mi experiencia con Josele me llevó a trabajar con él en distintos proyectos discográficos: en ‘Lágrimas negras’ se estrenó con Bebo Valdés, que sería una gran influencia para él a todos los niveles. El primer disco de Niño Josele que produje fue ‘Paz’,  donde se acercó al mundo de Bill Evans y el jazz. Luego, ‘Española’, un disco escrito totalmente por Josele donde colaboraron músicos de la talla de Phil Woods. ‘Amar en paz’, en compañía de Estrella Morente, demostró a qué punto Josele había sido capaz de entrar dentro de las armonías de la música brasileña. En ‘Chano & Josele’, con Chano Dominguez, siguió desarrollando su personal visión del jazz, y en ‘Rumba de la isla’, con Pedrito Martinez, fue el primer flamenco capaz de tocar en la clave de la música cubana.

Sus frecuentes colaboraciones con Chick Corea, a quien acompañaba en la que resultó ser su última gira, dejó sin realizarse el sueño de ambos de un disco a dúo.

Lo asombroso de Josele es que en todas esas incursiones no pierde su personalidad flamenca, aunque esté en territorios supuestamente muy lejanos del flamenco.

Y es que Josele no hace experimentos de “fusión” sino que trabaja desde dentro, desde el corazón y el entendimiento musical, adentrándose en otros idiomas sin perder el suyo, sin perder su acento. Su “sonido”, bello como pocos, es el centro de esta aventura.

Bajañí, un sueño que nos ha llevado años poder realizar y que gracias a Womack se ha hecho finalmente real, es un tríptico rodado en España, Nueva York y Brasil, y por el que desfilan grandes músicos como Kenny Barron y Ron Carter, Caetano Veloso y Rubén Blades, Estrella y Soleá Morente y Marisa Monte, o formaciones como Artemis o la Banda Mantiqueira.

Con todos ellos “dialoga” Josele en ese único esperanto que es la música. Durante el rodaje le decía: “esta película es un documental sobre tus manos.” Y en cierta forma lo es, pero también mucho más.

Hemos sido felices haciendo Bajañí. Esa felicidad es la que la película quiere transmitir a sus espectadores.

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