El ser querido, el nuevo relato de Rodrigo Sorogoyen

Por Chusa L. Monjas · Fotografías de Isabel Martínez · 9 julio, 2026

En su séptimo largometraje, protagonizado por Javier Bardem y Victoria Luengo, el cineasta madrileño se ha dejado llevar más por el instinto

Toda historia depende de quién la cuenta. Este es el planteamiento central de El ser querido, la nueva propuesta de Rodrigo Sorogoyen, uno de los nombres más reconocidos del cine español contemporáneo, que confiesa su “fascinación” porque existan relatos diferentes sobre la misma historia, “lo que me resulta curioso, interesante y problemático. Y esto ocurre con la Guerra Civil, un hecho dramático definitivo y definitorio del que hay varios relatos, y también se da en la familia. Como sociedad, lo importante es respetar que hay relatos distintos, yo no te puedo imponer el mío. Y, al mismo tiempo, cuanto más cerca estén, más fácil es el entendimiento”, declaró el guionista y director madrileño en la Academia de Cine, donde conversó sobre su último proyecto junto a la guionista Isabel Peña y los intérpretes Victoria Luengo y, vía videoconferencia, Javier Bardem.

La sala de cine de la Academia colgó el cartel de aforo completo en la presentación de El ser querido, drama sobre un padre –un célebre y autoritario director de cine– y su hija –una actriz sin éxito–, que ruedan juntos una película tras años de distanciamiento. “Son dos personas cargadas de heridas, de culpa y de dolores, que no se han comunicado, y que terminan teniendo una conversación sincera. Y se dedican al cine porque cuentan relatos; los dos se levantan cada día para contar un relato y, a la vez, necesitan contarse sus relatos”, apostilló Sorogoyen, que ha filmado una película diferente a sus anteriores obras, aunque no cree que esto sea resultado de los cambios en su vida –el fallecimiento de su padre, a quien dedica el filme–.

“No considero que haya cambiado mi manera de hacer cine ni de ver la vida, aunque estoy más triste. Una película la hace mucha gente. El ser querido es una consecuencia de cómo hemos evolucionado Isabel [Peña, coguionista de todos sus largometrajes] y yo, de los actores y técnicos que me han rodeado. En cada producción intentamos cambiar, hacer una cosa distinta, y los saltos cualitativos cada vez son más grandes. De As bestas a El ser querido hay mucha más distancia que entre Que Dios nos perdone y El reino. Es una constante, no tanto de lo que me está pasando en la vida, sino de la carrera que yo quiero seguir, de la que cada vez estoy más seguro y más convencido. Mi siguiente proyecto no tiene nada que ver con esta, y estoy muy contento de que sea así”, dice este historiador de formación, que avisa de que, salvo el contexto en el que transcurre, “que es muy conocido para mí: un rodaje”, no hay “nada personal” en El ser querido.

Porque El ser querido muestra la filmación de una película (el director vuelve a España para rodar con su hija un filme sobre el Sáhara), lo que tampoco tiene por qué significar una ventaja. “Un cineasta puede hacer una gran película de atracos y no haber atracado un banco. Conocer el entorno no te garantiza que salga bien. Estoy muy orgulloso de cómo hemos descrito un rodaje, que para mí era lo más delicado. Que Javier y Victoria, a los que tenía que ayudar a seguir un camino, hicieran bien sus personajes no era ningún reto, pero el rodaje era empezar de cero, fue difícil de recrear. Le dedicamos mucho tiempo, energía y pensamiento a todas las escenas de rodaje, y estoy muy satisfecho”, manifiesta Sorogoyen, que se detiene en uno de los actos, el de la comida. “Es la escena más intensa de toda la historia y, de montaje, ha sido la más complicada que he hecho en toda mi carrera. Fueron cinco días muy duros, porque quise contarla de la manera más complicada con millones de planos, millones de formatos… Quise que la forma fuera igual de importante que el fondo. Estoy agradecidísimo a todos los actores, a todos los técnicos. La receta es diálogo: yo cuento qué quiero, qué necesito y qué pretendo, y a mí me cuentan qué problemas hay, qué es lo que no ven”, añade.

No sin Bardem y Luengo

Que los directores ejercen un oficio que da mucho poder queda patente en este título, en el que las jerarquías profesionales amplían los conflictos familiares, y pone en evidencia los excesos de poder y comportamientos inaceptables. “Ningún comportamiento agresivo, violento y cruel es justificable. En un set nunca he vivido eso, ni de lejos. Mis rodajes son muy divertidos, hay días intensos, sí, pero, por supuesto, nunca se ha dado un trato vejatorio a nadie. Cualquier persona que crea que, por tener talento, y hay muchos, se puedan permitir ciertas conductas, es un imbécil. Isabel y yo en el guion y luego con Javier y Victoria hemos tratado mucho el problema del poderoso, que tiene que ser responsable del poder que tiene, y a veces es difícil, lo que no significa que se tengan que permitir esas pautas, siempre hay que castigarlas. El abusador que es consciente de que está abusando, que disfruta haciendo daño, es un psicópata”, manifiesta.

Raúl Arévalo, Marina Foïs, Mourad Ouani, Raúl Prieto, Melina Matthews, Laura Birn, Nuria Prims, Pablo Gómez-Pando, Pepa Gracia y Malena Villa –“casting al que he dedicado mucho tiempo, porque era primordial. Tengo un ojo muy fino para esto, y si Javier está bien pero lo que está detrás no, se me cae la película”-, acompañan a Bardem y Luengo en el séptimo filme del realizador madrileño, que de no haber podido contar con alguno de los dos intérpretes, no hubiese contado esta historia que nació en 2021. “Desde el principio iba unida a ellos”, apostilla Sorogoyen, que repite con Victoria Luengo y debuta con Javier Bardem. “Es muy divertido, muy accesible, no está en otro mundo. No conozco a ninguna estrella, solo a él, y me arriesgo a decir que es la estrella menos estrella que debe haber. Después de este proyecto nos queremos, espero que volvamos a trabajar juntos”.

La violencia –“antes me daba vergüenza reconocerlo y reconocérmelo, pero es evidente que me interesa mucho. Somos el único animal que se mata a nivel macro y geopolítico y a nivel familiar “– está presente en El ser querido, que ha enseñado a su director y coguionista “a tener menos miedo a no controlar algo: he intentado llevar un proceso más intuitivo, y me ha gustado. Soy una persona muy racional, que piensa mucho las cosas, me pongo mis propias reglas visuales a la hora de rodar. Este proceso racional es mi zona de confort, pero en esta ocasión he querido ir un paso más allá, dejarme llevar más por el instinto, tomar decisiones sobre la marcha, y si las había tomado un mes antes, no volver a pensarlas. Uno suele envidiar lo que no es, lo que no tiene, yo admiro a esos cineastas que hacen las cosas porque las han sentido. No pasa nada si me equivoco en una escena”, expone.

Enamorado de las películas neorrealistas italianas, del cine anglosajón de los ochenta y noventa con el que creció, y defensor del cine en la gran pantalla, Rodrigo Sorogoyen asegura que siempre habrá cineastas “valientes que se reinventan. En el cine comercial veo mucha repetición, mucha fórmula y, como no se atreve, hace que el cine de autor ya no se arriesgue tanto”. En constante aprendizaje en un trabajo “en el que todas las experiencias son distintas”, el madrileño es un entusiasta de las ideas que quiere convertir en películas. “Tengo muchas, lo que me frustra es no poder hacerlas todas”, indica Sogoroyen, que podría volver a ponerse detrás de la cámara este año. “Hay dos proyectos inminentes, uno es gigantesco y otro es de guerrilla”, añade, sin desvelar por cuál se decantará, aunque confiesa que le apetece volver al cine de guerrilla, “hacer algo barato, algo punki”.

Tras su estreno mundial en la Sección Oficial a Competición del Festival de Cannes, El ser querido llegará a los cines españoles el próximo 26 de agosto, después de clausurar el Atlàntida Mallorca Film Fest. Ante la atención que hay en torno a su cine, admite que siente “nerviosismo. A veces me siento observado y lo que me gusta es observar. Pero que la película que hemos hecho genere interés y atención es buenísimo”.

twitter facebook linkedin email