Comienza en Carrión de los Condes, Palencia, la última fase del rodaje de Y así seguirán las cosas, ópera prima de la cineasta vasca Marina Palacio, escrita por la propia directora junto a su padre, Kechus Palacio, y producida por Gariza Films. El largometraje se adentra en la infancia, la memoria y la despoblación rural a través de Germán, un niño que vive en un pueblo cada vez más vacío.
El proyecto nace del vínculo personal de Marina Palacio con esta localidad palentina, el pueblo familiar de la directora y escenario de buena parte de su imaginario cinematográfico. Allí ha desarrollado durante años un proceso de acercamiento a niños y niñas no actores del entorno, incorporando su forma de jugar, moverse, hablar y relacionarse con el campo y con el pueblo.
Y así seguirán las cosas se ha rodado en sucesivos años, siempre en verano, una decisión que forma parte esencial de la identidad artística de la película. El paso real del tiempo queda inscrito en los cuerpos, las voces y los gestos de sus jóvenes protagonistas, haciendo que el crecimiento de los niños no se simule, sino que aparezca como materia visible del propio film.
La película cuenta la historia de Germán, el único niño que queda en un pueblo casi deshabitado. Su día a día, marcado por la soledad, la ausencia de otros niños y el vínculo con el campo, construye un relato íntimo sobre el final de una forma de infancia ligada a la calle, al juego libre, al contacto físico y a una relación directa con la naturaleza.
La propuesta de Marina Palacio se sitúa entre la ficción y lo real. La directora trabaja a partir de una convivencia prolongada con los niños y niñas protagonistas para construir un relato que nace de su universo, de sus gestos y de su manera concreta de habitar el territorio. La despoblación no aparece como un diagnóstico social abstracto, sino como una circunstancia que modifica la forma de jugar, esperar, relacionarse y crecer.
La directora explica que «rodar una película durante tantos años es dejar que el cine se mezcle con tu vida; que la película forme parte de tu día a día, de lo cotidiano, hasta convertirse en un viaje de aprendizaje y crecimiento constante. Y ha sido un privilegio rodar con aquello que me ha visto crecer: mi pueblo, sus paisajes, su gente. Y escribir esta historia junto a mi padre, convirtiendo también el proceso en algo profundamente importante para mí”.
Sinopsis:
Germán es el único niño en un pueblo casi deshabitado. Durante el verano, vive rodeado solo de adultos y ancianos; atrapado en una rutina marcada por el vacío y el aislamiento. Todo cambia cuando se reúne con sus viejos amigos en los campos infinitos, donde el juego se convierte en su forma de descubrir y comprender la vida.
