Un creador que llevaba más de 60 años simultaneando el cine y la literatura, y apostando por la imaginación y la fantasía frente a la realidad y las formas narrativas usuales. Director, escritor, periodista deportivo -firmaba sus crónicas bajo el seudónimo de Martín Girard- y actor, Gonzalo Suárez, Goya de Honor 2026, ha fallecido hoy en Madrid a los 92 años de edad.
El cortometraje Alas de tiniebla y el mediometraje El sueño de Malinche, son los últimos trabajos profesionales del cineasta asturiano, que cuenta con una filmografía en la que la experimentación y la narración se dan la mano en los más de 20 largometrajes que firmó. Ditirambo, El extraño caso del doctor Fausto, La Regenta, Morbo, Parranda, la mítica Epílogo -Premio de la Juventud del Festival de Cannes, , Remando al viento -Concha de Plata y Goya a Mejor Dirección-, La reina anónima, El detective y la muerte, Mi nombre es sombra y Oviedo Express, son algunos de los títulos de Gonzalo Suárez, que llevaba publicando libros desde 1963 -el último es ‘El cementerio azul’- y desde 1966 dirigiendo películas protagonizadas por Charo López, Francisco Rabal, José Sacristán, Carmen Maura, Javier Bardem, Carmelo Gómez, Ana Belén, José Luis Gómez y Carmen Sevilla , entre otros muchos.
Nacido en Oviedo, en 1934, y propietario de una filmografía marcada por la mezcla de géneros, de drama y humor, y la búsqueda constante de la libertad creativa, en la trayectoria de este precursor de la denominada Escuela de Barcelona que estudió Filosofía y Letras y fue ojeador de futbolistas a las órdenes de Helenio Herrera también figuran las producciones Aoom, Beatriz, Reina zanahoria, Don Juan en los infiernos, El portero y la conocida serie de televisión Los pazos de Ulloa.
Galardonado con el Premio Nacional de Cinematografía 1991, la Medalla de Oro 2026 de la Academia de Cine, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, y el Premio Luis Buñuel, y nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia y de la Orden de Alfonso X el Sabio -la primera vez que se otorgaba esta condecoración a un director de cine-, este aficionado al boxeo declaraba que él nunca había tenido un plan de vida y que lo que quería de mayor era “hacer cine”.
En Barcelona, donde realizó sus primeras películas y publicó sus primeros libros, recogió el Goya de Honor “por una trayectoria desde la que ha desarrollado una filmografía sorprendente, en la que ha experimentado con todos los géneros y desde todas las actitudes, habiendo rodado cine experimental, cine comercial y adaptaciones literarias propias y ajenas”.
“El cine es un último reducto para soñar despierto, equiparable a ese primer bisonte que pintaron nuestros ancestros en una caverna. Me enorgullece comprobar que el cine ha sobrevivido a redes y cavernas y descubrir que, de repente, el bisonte soy yo”. Con este alegato en favor del séptimo arte finalizó Gonzalo Suárez su discurso de agradecimiento tras recibir este premio honorífico ante un auditorio en pie.
Hombre clave en la cultura española de los últimos sesenta años, echaba de menos decir ‘acción’ y ‘corten’ “porque el cine es acción. Es la alternativa a la vida que más me apetece”, reconocía Suárez, que trabajó con Charo López, Francisco Rabal, José Sacristán, Fernando Rey, Fernando Fernán-Gómez, Carmen Maura, Aitana Sánchez-Gijón, Victoria Abril, Marisa Paredes, Maribel Verdú, Javier Bardem, Carmelo Gómez, Ana Belén, José Luis Gómez, Carmen Sevilla, Hugh Grant, María de Medeiros, Héctor Alterio y Donald Pleasence, entre otros muchos intérpretes.

