Enrique
González Macho

Productor, distribuidor y exhibidor

Trabajaba con unos compañeros en un rincón del despacho del padre de uno de ellos. El amigo era Javier Elorrieta y su padre, claro, el productor y director José María Elorrieta. Un día, éste le pidió ayuda para organizar un viaje para una película que iba a rodar en el Algarve y ahí ya se enganchó al cine sin remedio. De chico meritorio en los rodajes, Enrique González Macho, uno de los más convencidos defensores del cine español y europeo, llegó a convertirse en uno de los profesionales más poderosos e influyentes de la industria.

Muchos años en distintos puestos en producción en los tiempos del Sindicato Vertical y la censura, cuando los rodajes se paraban para comer un bocadillo de tortilla, le sirvieron para conocer a fondo el cine. La vida quiso que al trabajo duro y a la experiencia se uniera el destino y que quedara en sus manos una empresa con un interesante fondo de películas soviéticas. Bautizada con el nombre de Alta Films, con ella arrancó su trayectoria en la distribución. Otro golpe del azar puso en sus manos un poco de dinero y con él abrió los Cines Renoir y se lanzó también a la exhibición.

Productor, distribuidor y exhibidor, Enrique González Macho ha sido y es una voz respetada y poderosa en la industria, que en sus años de

máxima actividad participó muy activamente en las negociaciones que los diferentes sectores mantuvieron con los gobiernos. Y esa misma voluntad de apoyar siempre al cine español le llevaron hasta la presidencia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

Enrique González Macho es, pues, uno de los nombres imprescindibles del cine español y europeo y por ello ha recibido decenas de premios y reconocimientos. El gobierno francés le nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, en 2006 recibió el European Cinema of the Year al mejor exhibidor europeo, la Seminci le entregó una Espiga de Oro… pero él siempre ha reconocido que, de todos ellos, del que se siente más orgulloso es del Premio Nacional de Cinematografía que le concedió el Ministerio de Cultura en 1998 y que fue el primero de estos galardones que recaía en una personalidad, no del territorio de la creación, sino de la industria.

Son recompensas merecidas a una vida de trabajo y de cine, levantada sobre un par de golpes del azar, el talento de saber aprovecharlos y la audacia de lanzarse sin red a una industria tan singular como la del cine.

Begoña Piña

Fotogalería de
Enrique
González Macho

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Entrevista
Begoña Piña
Realización y montaje
Kabiria
Fotografía
Enrique Cidoncha
Cines Renoir Princesa
2026