Sin perder el norte de hacer la mejor película | Encuentro con el director Alberto Rodríguez

17 abril, 2015

Alberto Rodríguez conversa con el público en la Academia sobre su último largometraje

Dos comedias, dos dramas, dos historias de cine negro y en el horizonte “un amplio margen de mejora”. Este es el reducido resumen de Alberto Rodríguez, el director y coguionista de la película que triunfó en la última edición de los Premios Goya®, La isla mínima, thriller con el que la Academia selló el ciclo que ha dedicado al realizador andaluz.

Recién llegado de la capital hispalense, Rodríguez se presentó en la sede de la institución, donde le esperaba un público entregado y ansioso por saber dónde encuentra los argumentos de sus trabajos, cómo había sido el rodaje de La isla mínima, cómo elige a sus actores, sus películas favoritas, sus referentes, sus inicios…

El cineasta, tras agradecer a la Academia que hubiese recuperado sus primeros títulos, comenzó por el principio cuando se jugó “a cara o cruz” su futuro.

Quería ser periodista y resolvió la decisión de matricularse en Periodismo o en Comunicación Audiovisual echando una moneda al aire. La carambola resolvió el dilema: Rodríguez contaría historias en fotogramas. De la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla salió con un amplio grupo de amigos y sin perderse una sola proyección de HustonWellesBardemBerlangaBuñuel o Saura.

Con uno de sus camaradas, Santi Amodeo, rodó un corto que dio mucho que hablar –Bancos y El factor Pilgrim, cinta que filmaron en Londres, durante tres semanas con el dinero que Rodríguez tenía ahorrado, 18.000 euros.

“Éramos once personas, entre ellos el actor Álex O’Dogherty, que como era el que sabía inglés también hacía de productor. Cualquier localización nos parecía buena, rodábamos en la misma casa en la que vivíamos todos, y la premisa era que nadie cobraba. De hecho vino un actor que nos dijo que era el sobrino de Mick Jagger, pero como quería cobrar, pues le dijimos que no”, rememoró el director, que en esa etapa trabajaba en televisión. “Hice de todo: concursos, espacios de coplas, programas de videntes… y los fines de semana montábamos nuestra ópera prima”. Fue en ese momento cuando José Antonio Félez entró en su vida y se convirtió en el productor “que me ha permitido crecer, desarrollarme, porque veníamos de hacer cine en las cavernas”.

 

De la ciudad a la cambiante naturaleza

El factor Pilgrim recibió una Mención Especial del Jurado de Nuevos Realizadores del Festival de San Sebastián. Luego llegó El traje –”nuestro primer rodaje profesional”– y empezaron a salir argumentos. El de 7 vírgenes surgió porque “mi hermana es trabajadora social y se ocupaba de una casa con chavales”; After procedía “de lo peor de nuestros mejores amigos”; Grupo 7 tuvo su base en un sumario; y el de La isla mínima apareció por un doble documental y las imágenes del fotógrafo Atín Aya.

Cinco películas de ciudad y, de pronto, se encontraron con la naturaleza, con el impresionante paisaje de las marismas del Guadalquivir “que cambiaba continuamente. El director de fotografía Álex Catalán siempre decía: ‘esto tan maravilloso que estás viendo… no va a estar en la película’. Y así fue”. Rodríguez además confesó que en Semana Santa vio finalmente True Detective, la serie a la que siempre le hacían alusión. “He visto la serie y es verdad que hay cosas que se parecen mucho, es escalofriante”, añadió.

La isla mínima, cuyos escenarios ya forman parte de una ruta turística, logró diez Premios Goya® y aspira al Premio Ariel mexicano en la categoría de Mejor Película Iberoamericana. También ha reforzado la posición de Andalucía en el circuito cinematográfico.”Nos ha ido muy bien con esta película política que provoca preguntas al espectador y en la que funciona el suspense”, reconoció el cineasta, que siempre está cubierto por profesionales que conoce muy bien, en los que confía, “y que siempre trabajan para hacer la mejor película. Ese es nuestro norte para no perder perspectiva”.

Rodríguez, que no ve sus trabajos “porque sufro, siempre tengo una sensación de insatisfacción”, definió la cinematografía española como “rica, potente y variada”, y se quitó el mérito a la hora de seleccionar sus repartos, tarea en la que se deja llevar por las directoras de cásting Eva Leira y Yolanda Serrano.

Una película sobre Francisco Paesa que rodará este verano es lo próximo del sevillano, que cree que hay “un déficit muy grande en la formación de dirección de actores, con los que me comunico como con cualquier otro miembro del equipo”, dijo este creador que dio ‘órdenes’ a Mario Casas en Grupo 7. “La película se pudo hacer porque estaba Mario, que además no cobró lo que hubiera cobrado normalmente”.

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