Inés París: «La comedia siempre tiene que ser gamberra»

Por Chusa L. Monjas · 27 abril, 2016

La guionista y directora estrena La noche que mi madre mató a mi padre, con Belén Rueda, Eduard Fernández y Diego Peretti

Dedica cada minuto de su vida a buscar historias y la simiente de la que es su segunda película en solitario como directora la encontró en una cena con amigas, cuando una de sus camaradas le contó «la pésima idea de invitar a su ex a una cena familiar. No quería hacer una película previsible sobre un encuentro familiar en el que aparece un ex y ya intuyes por donde puede ir. Me gustan los filmes en los que no sabes qué va a pasar, muchas veces los guionistas adivinamos el final y es una desilusión», indica Inés París, que este viernes presenta al público La noche que mi madre mató a mi padre.

La guionista y cineasta madrileña firma esta comedia “imprevisible” con la que, por primera vez, siente “que es mejor la película que el guión. El guión de La noche… me gustaba mucho, pero ha crecido en la pantalla gracias al equipo que he tenido”, expone la creadora de Miguel y William. También tiene buenos presentimientos de la 19 edición del Festival de Málaga, certamen en el que ya presentó un corto y compitió con Semen, una historia de amor, y ahora concursa con esta producción. «He tenido el mejor pase de mi vida, interrumpieron con risas y aplausos la película, que recibió una ovación de 10 minutos con el público puesto en pie», recuerda la autora de esta comedia de enredos protagonizada por Belén Rueda, Eduard Fernández, María Pujalte, Diego Peretti, Fele Martínez y Patricia Montero.

 

Dice que escribe comedia porque es liberador. En La noche que mi madre…ha contado en el guión con la colaboración de Fernando Colomo.

Con Fernando he hecho el importante trabajo de organizar toda la información. Hicimos juntos la escaleta y yo escribí el guión.

Hay mucho cine en su película. La protagonista es una actriz que acaba de traspasar la barrera de los 40 casada con un escritor pendiente de cerrar el trato para que su guión se lleve a fotogramas. Hay también una productora y está Diego Peretti haciendo de Diego Peretti.

Sí, hay mucho cine y mucha literatura. Es una mezcla entre Woody Allen y Agatha Christie –también hay un cadáver–. Es una visión cariñosa y también muy irónica del cine. Lo escogí porque el mundo de la interpretación es donde mejor se expresa todo ese juego de máscaras, qué es mentira, qué es realidad. Es un alegato a la conciencia de que todos somos máscaras porque nos presentamos ante los demás con una determinada imagen, cada uno de nosotros tiene una determinada imagen de si mismo… Las máscaras nos atrapan y, a veces, se pueden desvelar.

Eduard Fernández se luce en la comedia.

Es un actor maravilloso, sin adjetivos de género, y no había tenido un papel de comedia que le permitiera brillar tanto. Eduard es un hombre muy intenso, y he cogido esa característica de su personalidad para su personaje que, como él, se toma muy en serio su trabajo, su vida y a sí mismo.

La vís cómica de Belén Rueda es todo un descubrimiento.

Belén ha hecho comedia en la televisión, pero ha sido muchas veces la seria, la que tiene los pies en la tierra para que los demás se desmadren. A mi me gustan las mujeres lanzadas, locas, originales y extravagantes.

Más de una intérprete se identificará con el personaje que hace.

Lo harán las mujeres achuchadas por el trabajo, la vida, los hijos…

Pero cada vez son más jóvenes los personajes femeninos en el cine y la televisión.

Esa imposición y la de un tipo de belleza tan estándar creo que va a cambiar gracias a que las actrices de Hollywood, al que tanto tendemos a imitar, han protestado.

Lo de Diego Peretti…

Este papel lo escribí inicialmente para John Malkovich y también pensé en Woody Allen. Cuando salió el nombre de Woody Allen, mi productora –Beatriz de la Gándara- se puso firme.

Y tuvo que bajar a la tierra.

Y la tierra es España y Argentina. Estoy feliz con Diego.

Como Woody Allen

Lo suyo con la comedia es un flechazo.

La comedia siempre tiene que ser gamberra, tener un elemento transgresor porque si no se queda en algo muy soso y cercano a la cursilería. He apostado a fondo, partiendo siempre de la credibilidad en la construcción de personajes. Hablo de personajes creíbles que tengan una lógica en su comportamiento, aunque en determinadas situaciones ese comportamiento lógico sea el disparatado.

También da un repaso a las nuevas relaciones familiares.

Ese fue el punto de partida. Me interesaba mucho mostrar a las nuevas familias, algo que todos conocemos muy bien y que no está muy contado. La gente se casa con gente que tiene hijos con otras personas, pero cuando te separas, ¿qué relación tienes con esos niños? Y ese ¡qué bien nos llevamos todos! Pero hay celos, envidias, temas por resolver… Creo que esta nueva situación está muy normalizada, la sociedad española entiende mejor que a lo largo de tu vida puedas tener diferentes parejas. Si se pierde el amor, se puede reconducir la vida con otra persona y puedes ser amiga de tu ex.

¿Hubiese aceptado el título La noche que mi padre mató a mi madre?

No hubiera sido admisible porque remite a una situación con la que es imposible ironizar. Oyes nuestro título y más de un hombre dice: más de una vez lo habrá pensado mi mujer. Pero está en el terreno de lo pensado, de lo imaginado.

Volvemos a la comedia

El cine español cuenta con grandísimas comedias, que está minusvalorada. Los productores quieren comedia, un mismo tipo de comedia, así que hay que intentar encontrar terreno para las comedias que exijan complicidad con los espectadores. Ademas, yo tiendo a retratar a una determinada clase social, la burguesia ilustrada, e ironizar sobre ello como también lo hace Woody Allen.

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