Una espectadora de excepción | Natalia de Molina presenta Techo y comida

14 septiembre, 2016

La ganadora de dos goyas, Natalia de Molina, conversó sobre la mujer en la Academia con un público entregado tras la proyección de Techo y comida

La agarradísima voz de una flamenca da fin a Techo y comida antes de fundir a negro y ofrecer unos datos que aún apabullan mucho más al espectador: en este país hay 526 personas que pierden su vivienda cada día, y más de 13 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social. El público de la Academia vivió ayer emocionado este momento de cine con una espectadora de excepción en la platea, su protagonista Natalia de Molina. Acompañada de Amparo Climent, miembro de la Junta Directiva de la Academia por Interpretación, y Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, la actriz participó en un coloquio con el público dentro del ciclo ‘Mujeres que no lloran’.

“Hace tiempo que no veía la película y no he podido evitar pasarlo mal, me he emocionado mucho”. Natalia de Molina tiene 25 años y entre sus méritos acarrea el ser la actriz más joven con dos goyas. Techo y comida fue el título por el que este año sus compañeros la reconocieron como la mejor protagonista, un guión que le llegó “el último día de rodaje de Cómo sobrevivir a una despedida. Es curioso porque esa misma noche había soñado que haría una película de una madre soltera”. La historia se le metió en la cabeza y no se le desenmarañó hasta conversar, días después con su director, Juan Miguel del Castillo –“Ahí me di cuenta de su mirada limpia y cruda. Es de Jerez de la Frontera, la ciudad con más paro de España, y sabe de lo que habla”–. Está convencida de que él “quería contar la cara que no vemos de personas que, muchas veces, tenemos muy cerca. Las mujeres estamos más desprotegidas en muchos aspectos, y en estos también”.

Amparo Climent destacó de ella que estamos frente a “una actriz que se arriesga, que lo da absolutamente todo sin caer en lo fácil” y quiso ahondar en lo comentado por Natalia afirmando que “muchas veces convivimos cerca de situaciones que no somos capaces de ver. AISGE hace trabajos de investigación de la situación sociolaboral de este colectivo y es impresionante la situación del actor”. Tras aclarar que hay casi un 70% de paro en este gremio, aseguró que “deberíamos pensar en las actrices como un colectivo trabajador que pasa por las mismas situaciones de la inmensa mayoría de este país”.

 

Trazando personajes femeninos fuertes

La noche antes de empezar a rodar, Natalia de Molina llamaba a su madre diciendo que no podía hacerlo, sentía mucha responsabilidad. “Mi madre me dija que sabía y podía hacerlo, tenía que tirarme y lanzarme. Y yo siempre hago caso a mi madre…”. Le preocupaba que fuera creíble que “alguien tan joven tenía un hijo de ocho años. Para mí era difícil encontrar el equilibrio entre esa inmadurez y la madurez que te da la maternidad te llegue cuando te llegue. Aún así, seguramente el día que sea madre entenderé cosas que aún no alcanzo a entender, pero tuve la suerte de poder volver a tirar de mi madre”.

En cuanto a si los personajes femeninos están bien trazados en nuestro cine, Natalia de Molina manifestó que “se hace mucho cine de hombres, el año pasado pasado hubo películas con personajes femeninos muy potentes y este año quizá solo estén Julieta El olivo. Me llegan guiones en los que piensas que estamos antiguos, atrasados y la gente es misógina. Pero también recibo historias maravillosas, y lo peor es que muchas de ellas no se ruedan porque cuesta mucho levantar las películas”. Virginia Yagüe añadió que a una amiga suya le gustaba decir que “si un extraterrestre viera el cine que hacemos diría que el mundo está lleno de hombres, con unos seres que suelen tener al lado y no se relacionan”.

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