Oliver Laxe: «No son buenos los caminos fáciles»

Por María Gil · 7 noviembre, 2016

Aspira al Giraldillo de Oro con la coproducción española, francesa y marroquí Mimosas, única presencia nacional que compite en sección oficial en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

 

Enemigo de las dicotomías “perversas” cine de autor-cine industrial y Oriente-Occidente, Oliver Laxe defiende que él hace “cine”, sin más etiquetas, cine como herramienta para “capturar lo inefable”. Con un tono didáctico –alterna la realización con la docencia en la Universidad Pompeu Fabra– este gallego afincado en Marruecos desde hace diez años desgrana cómo confluyen en Mimosas su carácter viajero, de mezcolanza y «bastardo» y su vocación por el misterio. Habitual de La Croisette, espera que el pleno en el Festival de Cannes le permita filmar con más asiduidad y afrontar ese proceso de “crecer, transformarse y destruirse con cada película”, mientras sigan atenazándole los “demonios” que le llevan a “ensimismarse” detrás de una cámara.

 

¿Qué le pide su cine al público?

Que se deje llevar, que no trate de entenderlo todo. El espectador de hoy en día es cada vez más cartesiano. Tenemos una tendencia a creer que hay sentido, a racionalizar todo. Este tipo de mirada superficial no acoge lo que es verdaderamente poderoso en el cine, que es un arte de la ambigüedad, de lo no dicho. Hacer una película y que el espectador comprenda que no tiene que entenderla, sino sentirla es un gran logro.

Tras la buena acogida en Francia, ¿le preocupa cómo aterrizará en España?

La geometría del corazón humano es igual en todos los países. A lo mejor allí sí que hay más tradición de este tipo de cine, pero yo confío mucho en el espectador.

Mimosas tiene el Atlas marroquí como escenario, se ha definido como un ‘western espiritual’. ¿La entiende como una cinta europea?

En la película hay un equilibrio entre exoterismo y esoterismo. Bebe mucho del universo filosófico, metafórico y estético del sufismo, el esoterismo musulmán. Pero al ir a la esencia de una tradición te entienden también desde otras tradiciones. La cultura es fruto de mezcolanza, de bastardía. No es una película de una sola tradición.

Seis años le ha costado levantar este proyecto, en los que ha superado numerosos obstáculos. ¿Cómo ha sido este viaje?

Tenía que ser así. Ha sido duro, pero ha sido fértil. Siempre digo que no depende de la financiación el hacer tu película. A pesar de haber ido por un proceso de guión canónico, convencional y cartesiano, creo que Mimosas tiene algo de misterio, algo radicalmente cinematográfico.

¿Aspira a no quedarse en los márgenes?

No creo que sean malos. Hoy en día ¿qué serían los márgenes? Las películas que no se estrenan en salas. La mayor parte de estas cintas desaparecen rápidamente de la memoria. No digo que no haya taquillazos que tengan alma. Los hay, y es a lo que todos aspiramos, pero no hay que dejarse llevar por la fiebre del concurso y el box office. Las películas tienen que ser eternas y sobrevivir al paso del tiempo, y precisamente muchas de que en un primer momento están en los márgenes con el paso del tiempo se ven más que las otras. A mí me han planteado hacer una película en Estados Unidos de corte industrial y con gran presupuesto.

¿Ha aceptado?

No lo tengo claro porque no la tengo en el estómago, además es un guión que se parece mucho a Mimosas y no tengo ganas de hacer la misma película dos veces. Lo estoy pensando, pero me da la impresión de que no son buenos los caminos fáciles.

«No ha pasado un año sin que me replantee si mi misión es ser cineasta»

En Cannes logró el Gran Premio de la Semana de la Crítica con Mimosas y el premio FIPRESCI con Todos vós sodes capitáns ¿Qué valor le da a los galardones?

Cuando ganas, hay un sentimiento de compañía. Hacemos cine porque queremos ser parte de la familia de los espectadores. Desde Todos vós sodes capitáns no ha pasado un año sin que yo me replantee si mi misión en este mundo es ser cineasta o no. Porque claro, ves que es tan difícil… y, de alguna manera, es una confirmación de que lo pueda ser.

En sus próximos proyectos, una película en Galicia con el fuego en el centro y una road movie psicodélica de punks, profundizará todavía más en esa búsqueda del misterio. Pero, mientras que la primera será más pequeña que Mimosas y contará con más libertad para que sea “puramente esotérica y una sinfonía de imágenes”, la segunda –en fase de escritura– le exige una producción más grande y le enfrentará de nuevo a las dificultades de levantar este tipo de historias en España.

¿Cree que encontraría menos trabas fuera de nuestras fronteras?

El proceso de Mimosas ha sido para rendirse. Después de tener un premio en Cannes, no entra ni TVE y la ayuda del ICAA nos ha llevado 3 años… con la road movie me planteo si quiero vivir la misma experiencia. Me apetece hacerla en castellano, rodarla entre España y Mauritania o entre Francia y Mauritania, pero estoy pensando muy seriamente que sea una película francesa. Si aquí me dicen que no, antes de ponerme a lamentarme y llorar, me voy a otro lado.

 

*Mimosas lleva desde el 24 de agosto en los cines franceses y se estrenará próximamente en Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Grecia, Países Bálticos y Oriente Próximo. En España tiene distribución, pero no se espera que llegue a las salas hasta 2017.

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