Lola Dueñas: “Puedes querer mucho a alguien y no saber amarlo bien”

Por María Gil · 5 octubre, 2018

Protagoniza junto a Anna Castillo Viaje al cuarto de una madre, que llega hoy a los cines

Con Viaje al cuarto de una madre Lola Dueñas ha rodado por primera vez a las órdenes de una directora en España. “Y yo empecé a trabajar en el 96. En Francia he rodado con más mujeres que hombres, en Argentina me dirigió Lucrecia Martel… Y aquí Celia Rico Clavellino es la primera”, revela la actriz. La directora sevillana le ha regalado a Estrella, “un personaje increíble. Me llegó en un momento en que necesitaba algo así”.

Dueñas interpreta a una madre a la que le cuesta decir adiós a su hija Leonor (Anna Castillo), que quiere marcharse de casa, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Una mujer entre la pérdida y la necesidad de pasar página. “Veía al personaje más mayor que yo y lejana a mí. Pensé que por sus ganas de trabajar conmigo Celia se cargaría la película”, relata la intérprete, que agradecerá de por vida el empeño de Rico Clavellino para que apartara sus dudas y aceptara.

Dos meses y medio aprendiendo a coser en el pueblo de la directora, con la madre de esta como maestra y referente, lavarse la cara con jabón sin crema hidratante para deteriorar la piel y engordar ocho kilos comiendo dulces, que detesta, fue el proceso en el que se embarcó para construir a Estrella, como si fuera “un puzzle”, para el que fue fundamental “la luz del director de fotografía Santiago Racaj, que me marcó todas las arrugas de la cara”, y luego “dar un peso de cuerpo que yo no tengo. Porque yo soy aire y no paro”.

“Celia hace de lo cotidiano algo extraordinario”

A esto se sumó la complicidad con Castillo –“la adoro como si fuese mi hija de verdad”– y las claves de la directora. “En el rodaje se acercaba y nos pedía que fuera ‘más chiquitito. Es más pequeño todavía’. Y al ver la película lo entendí todo, porque no necesitaba nada más”, asegura Dueñas, que ratifica la importancia de los detalles, los objetos y el espacio para escenificar el viaje emocional de Estrella. “Esa mesa camilla y ese piso eran casi un universo. Celia convierte lo cotidiano, la cafetera que no abre, unos zapatos que caen, un teléfono móvil, en algo extraordinario”, señala.

Viaje al cuarto… se pregunta cuáles son las expectativas que solemos depositar en las relaciones con nuestros padres o nuestros hijos y cómo de necesarios o prescindibles somos. “Creo que es una película de amor y de cómo amar bien. Tú puedes querer muchísimo a alguien y no saber quererlo bien. Cuando una producción se ha rodado con amor, se ve. Pasa muy pocas veces en la vida y aquí ha pasado”, celebra.

De San Sebastián la cinta regresa con el Premio de la Juventud y la Mención Especial en la sección de Nuevos Directores, pero Dueñas destaca las reacciones del público –“¡cómo rieron y cómo lloraron! Una risa tan cariñosa, tan de verse reflejados”–, que espera que se replique en las salas tras su estreno. “Sería precioso que madres e hijas fueran juntas a verla”.

Ganadora de dos goyas a Mejor Actriz Protagonista por Mar adentro y por Yo, también, su filmografía está llena de óperas primas, como Mensaka, Lo que sé de Lola o No sé decir adiós. Y es que reconoce que “me encanta acompañar a los directores en sus primeras películas. Me gusta estar a su lado cuando están viviendo todo por primera vez”. Y así lo siente con Rico, de la que destaca “el intercambio. Celia también me apoya, no lo veo solo en una dirección. Rico me ha ayudado profesionalmente y personalmente”.

Feliz de poder compaginar proyectos en Francia, en Latinoamérica, cine de autor en España y producciones más comerciales –“es una balanza buenísima y una suerte poder hacerlo. Vivir solo de cine de autor es imposible en España”– Dueñas ahora está inmersa en la serie Instinto, de Movistar +, que supone su vuelta a la televisión desde Policías, en el corazón de la calle.

Tras más de veinte años de carrera en nuestro país, que hasta ahora no haya rodado a las órdenes de una realizadora considera que tiene una lectura “evidente. Ya es hora. Tiene que haber mujeres que escriban personajes para mujeres y más directoras”.

Para Rico solo tiene palabras de elogio. ¿Y ese cariño se traslada a su personaje, a la que calificaba de una madre “agobiante”? “Tras hacer la película sigo sintiendo lo mismo. Pero lo que ha cambiado es que quiero a Estrella. La vas queriendo y la adoras al final. Ahora soy su mejor amiga”, bromea.

 

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