El sentido de la vida | Encuentro con Verónica Forqué y José Luis Alonso de Santos

19 marzo, 2019

Debatieron en la Academia de Cine sobre Bajarse al moro, que inauguró el ciclo ‘Acción y telón’, programado junto a la Academia de las Artes Escénicas de España

Fue escrita para el teatro, pero su éxito en cartel llevó a Bajarse al moro a saltar a la gran pantalla en 1988 de la mano de Fernando Colomo y con Verónica Forqué, Antonio Banderas, Juan Echanove y Aitana Sánchez-Gijón en el reparto. La protagonista del filme y el autor de la obra y coguionista José Luis Alonso de Santos compartieron en la institución sus recuerdos sobre esta comedia, que para Forqué trata “del sentido de la vida y de lo que busca en ella cada uno”.

La actriz interpreta a Chusa, una mujer que viaja regularmente a Marruecos para subir hachís y que comparte con su hermano Jaime (Echanove) piso y negocio del ‘chocolate’, pero también los atributos de generosidad, empatía y libertad y la reivindicación de que les dejen vivir a su manera hippie. “Son Wendy y Peter Pan, personas que no quieren crecer e integrarse en la sociedad. He conocido mucha gente así”, aseguró Forqué, que cuando recibió la llamada del productor Víctor Manuel para protagonizarla, al principio dijo que no, “que con 32 era muy mayor para hacer esta película, que ellos necesitaban a una veinteañera”.

Afortunadamente acabó aceptado un papel que ya había interpretado sobre las tablas y en televisión y que le venía como anillo al dedo porque “yo soy muy chusesca”. La actriz estaba en un gran momento profesional, tras sus papeles en El año de las luces, Moros y cristianos y La vida alegre, que le valieron sendos premios Goya, al que se sumaría una nominación a Mejor Actriz Protagonista por Bajarse al moro.

Coincidieron ambos ponentes que la película es una adaptación muy fiel, que mantuvo la esencia y los diálogos originales. “Supuso un cambio estilístico en la comedia española. Se hablaba de muchas cosas que estaban sucediendo en la calle, en esa sociedad emergente”, explicó Alonso de Santos sobre el contexto de la cinta, que en su salto al cine “saca las acciones afuera. El teatro es interior, el cine es exterior”.

Foto: ©Academia de las Artes Escénicas de España

Los perdedores y el argot madrileño

El dramaturgo, que escribió el libreto junto a Joaquín Oristrell y Colomo, destacó la importancia del lenguaje. “Cogí todo el argot madrileño, pero mezclado con ciertas normas clásicas, con los octosílabos y endecasílabos del Siglo de Oro. Hay muchas frases que por la musicalidad resuelven una situación”, reveló sobre esta historia que “va de amor y juventud”.

Ve su oficio “como el de un labrador, cada día vas a la tierra y haces lo que toca” y señaló dos diferencias fundamentales con la obra original, una que a día de hoy sigue sin gustarle: “el final de la obra de teatro era más agridulce, en la película lo hicieron solo dulzón. Incluir la Navidad es un topicazo. Se volvía facilón y comercial, pero me dijeron que lo hacían así para venderlo en el extranjero”.

Aún hoy Forqué utiliza muchas escenas de Bajarse al moro en sus talleres de interpretación, porque “los perdedores, como lo son Chusa y Jaime, suelen ser más interesantes que los ganadores, aunque el éxito se haya convertido en una gran valor para la sociedad”. Y desgranó la forma en la que construyó al personaje de Chusa y a todos los que le toca interpretar, “es muy importante para mí pensar como va peinada. Cuando lo tengo conquistado, pienso como se viste, cuál es su clase social… te inventas su familia y su historia”.

Convencidos de que en la cinta se abordan “temas eternos” que hacen que sea vigente hoy en día, enumeraron todas las señales en Bajarse al moro que refuerzan ese mensaje del paso del tiempo y el cuestionamiento de qué vida quieren del tándem Chusa-Jaime frente a los personajes de Banderas y Sánchez-Gijón; desde el tema musical ‘Pasa la vida’, de la banda flamenca Pata Negra, al libro que está leyendo la protagonista: Apocalípticos e integrados de Umberto Eco, o el lado quijotesco del personaje de Chusa.

El trasvase que escenifica el filme entre las artes escénicas y el cine es el origen del ciclo ‘Acción y telón’, que la Academia de Cine y la Academia de las Artes escénicas de España han programado en el mes en el que se celebra el Día Internacional del Teatro. Con esta proyección se inauguró la muestra, que contó con la presencia de Jesús Cimarro, presidente de la institución de artes escénicas, y Cayetana Guillén Cuervo, que ejerció de moderadora del encuentro y que es presidenta de su Fundación.

El ciclo continuará las próximas semanas con dos historias más que tienen su origen en el teatro, la danza y la música, Las cosas del querer, de Jaime Chávarri, y El amor brujo, de Carlos Saura.

 

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