1992, moderno y anticuado | Encuentro con Pilar Palomero

15 septiembre, 2020

La directora aragonesa presentó en la Academia de Cine Las niñas, ganadora de la Biznaga de Oro a Mejor Película Española del Festival de Málaga

La Fundación Academia de Cine reanudó sus actividades con la gran triunfadora del Festival de Málaga, Las niñas, de Pilar Palomero. La directora zaragozana compartió en la institución esta historia sobre el viaje emocional de una preadolescente de 11 años en la España de 1992. El universo y los recuerdos de su adolescencia fueron el punto de partida y la parte real de esta cinta, que señala las contradicciones de un año que se considera clave en la modernización del país, pero que todavía arrastraba muchos tabúes. “Me impactó que tuviéramos esos mensajes, que habían caldo tanto en nosotras, y no fuera consciente de adulta, cuando 30 años después ves lo anticuado que era todo”, reflexionó.

En la charla posterior al pase, la realizadora situó el origen de su ópera prima diez años atrás, en una redacción de su clase de religión en EGB que encontró en una mudanza. “Me di cuenta que yo era el resultado de esa educación de principios de los 90 y de la que yo misma tenía una imagen distorsionada. Al hablar con mis amigas, vimos que compartíamos una serie de mensajes pasados de moda, que parecían de los 70, y que no tenían nada que ver con otros modelos que veíamos en la televisión de esos años”, explicó.

Para Palomero, Las niñas es también “una historia de incomunicación, entre madre e hija y como, por la educación que ha recibido, la primera es incapaz de hablar sobre ciertos temas” y marca distancias en lo autobiográfico con la historia de Celia y su madre, que no vivió: “Hablé con madres solteras a principio de los noventa, familias monoparentales. Ellas recordaban todo ese entorno del qué dirán, del sexo como tabú…”.

La cinta está protagonizada por la joven Andrea Fandos, que interpreta a la tímida Celia, a cuya madre da vida Natalia de Molina. Junto a ellas, un reparto de niñas que debutan en la actuación y a las que nunca enseñaron el guion ni les pidieron memorizar frases. “Fueron siete meses de cásting y buscábamos niñas que encajaran con el papel que habíamos pensado, lo movimos en redes y el periódico y acudieron casi 1.000 aspirantes”, recordó Palomero, que optó por contarles la situación y lo que pasaba en cada escena y trabajar la improvisación. “Me sorprendió que repetían y la frescura continuaba”, elogió la realizadora, que cree que en la interpretación de Fandos “hay mucho del trabajo de Natalia, se emocionaba y reaccionaba mucho a Natalia”.

La importancia de las miradas

En el universo de Las niñas, se mezclan la campaña del ‘Póntelo, pónselo’, con Héroes del Silencio, Los Fruittis, Rafaela Carrá y las conservadoras y tradicionales clases en un colegio de monjas en Zaragoza. “Me parece muy significativa la campaña del ‘Póntelo, pónselo’, porque que caló profundamente, pero se retiró porque se consideraba que podía animar a la promiscuidad entre los jóvenes. Presentaban el sexo como tabú, mezclado con el miedo. TVE hizo hace poco una retrospectiva sobre la polémica y gente que en su momento estaba en contra ahora no la veía mal”, desgranó Palomero, que cree que hace falta distancia para reflexionar sobre como ha cambiado la sociedad.

“Educamos en función de cómo nos han educado. Yo pienso en mis padres, que llamaban a sus padres de usted y veo como hay un cambio de relación en solo una generación”, señaló en este encuentro, donde también se detuvo en la apuesta de montaje y fotografía de su ópera prima.

“Sentimos que Natalia y Celia comunican mucho con la mirada y por eso en montaje hay frases concretas que hemos dejado finalmente fuera”, reconoció la aragonesa, que se decantó por el formato cuadrado, una propuesta de la directora de fotografía Daniela Cajías, que logró la Biznaga de Plata a la Mejor Fotografía en el Festival de Málaga. “Nos aproximamos a ese mundo de los 90 a través del formato que veíamos en la televisión. Pero es una decisión que también tiene peso narrativo, porque nos permitía estar más cerca de Celia y mostrar como se sentía oprimida”, explicó.

Tras esta historia que presentó en la Berlinale y que lleva dos semanas en los cines españoles, Palomero ya trabaja en su segundo largometraje, La maternal, que desarrollará dentro del programa Residencias Academia de Cine y que, debido al confinamiento, “está más avanzado ahora de lo que pensaba que estaría”, reconoció.

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