El arreglo, una película “semimaldita”

21 mayo, 2021

El director José Antonio Zorrilla y el historiador José Luis López Sangüesa charlan en la Academia sobre la cinta protagonizada por Eusebio Poncela

Un policía que lo arregla todo a golpes. Que se mueve en la ambigüedad moral y que acaba combatiendo el terrorismo con más terrorismo. Esta figura, clásica en el cine negro de tradición europea y norteamericana, escasea en la historia de nuestra cinematografía. La razón la resumió Fernando Fernán-Gómez en los ochenta: la censura no lo permitía, no podía haber ambigüedad moral ni policías corruptos.

Rememoró al genio Fernán-Gomez el historiador José Luis López Sangüesa, encargado de situar El arreglo (1983) en la tradición del cine español; una “responsabilidad doble” al estar al lado de José Antonio Zorrilla, autor de la cinta. Ambos se dieron cita en la Academia de Cine en el segundo pase del ciclo ‘Otro cine’, que la institución celebra en colaboración con Acción. Asociación de directores y directoras de cine, y que cuenta con la moderación de Juan Vicente Córdoba.

Zorrilla se definió como un cineasta “anómalo”. Firmó El arreglo, su ópera prima, “tras dos proyectos con Elías Querejeta que no se llegaron a hacer, aunque de uno rodamos diez horas de material”. Y a pesar de haber firmado su último largometraje hasta la fecha en 1991, se considera un “cineasta en activo, con esperanza en volver a gritar acción”. Sobre su debut, consideró que “la película tiene el problema clásico del cine español: el sonido, que es lo más complicado. En su día tuvo razonable éxito, pero quizás he pagado las consecuencias de haber arrancado con una película tan política. No creo que en cine negro haya algo más duro y político que esta película”.

Habló Zorrilla de un proyecto que se quedó a medias. “Mi segundo proyecto, que iba a hacer con Andrés Santana, iba a tratar de memoria histórica. Íbamos a contar la historia de los españoles en la Segunda Guerra Mundial en el sur de Francia, en una historia titulada El primer día de la victoria. El sur de Francia, de Marsella a Biarritz, lo conquistaron los maquis a las órdenes de Charles De Gaulle”, explicó. “Estaba seguro de que con Pilar Miró esto iba a salir, pero fue que no. Andrés y yo lo celebramos con una borrachera importante en el María Cristina de San Sebastián”, comentó socarrón.

Una tradición invisible

Para López Sangüesa, El arreglo es un “tesoro” en el devenir del cine español. “Durante el franquismo hubo algún melodrama criminal, una especie de noir espurio. 091, policía al habla, de José María Forqué, sería un acercamiento al noir más clásico, con un policía amargado, pero bueno. Por eso El arreglo es un hito aislado, un verso suelto de lo que habría podido ser una tradición de cine negro, si no hubiera sido por el franquismo”.

Para el historiador, la cinta es “un documento sociológico del Madrid de la transición, incluso por sus decorados naturales que han desaparecido. Veo en ella el cine negro clásico norteamericano, veo también el thriller americano de los setenta, protagonizado por antihéroes, por un personaje que se guía por la picaresca. Y veo también el cine político italiano. Hay parentesco con esas tres tradiciones”, desgranó. “Lo original es que esta cinta es cine negro de verdad, no un remedo cinéfilo en un momento en el que ya hay un revival en otras industrias”.

El arreglo muestra “la dicotomía entre la España nueva de la movida, la transición, del diario El país; y la vieja España que seguía presente, la de las pensiones, burdeles, una posguerra que seguía presente… en mitad de esas dos españas está la película”, concluyó López Sangüesa.

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