La comedia reina en Málaga

Por María Gil · 12 junio, 2021

Cuatro historias con el humor como arma y comprometidas con lo autóctono completan la Sección Oficial del festival de Málaga, fuera de concurso. Equívocos, picaresca, policías infiltrados y días malos son los ingredientes de estas propuestas comerciales firmadas por tres directores y una directora y dispuestas a hacer reír al público del festival. Un año después de lo planeado debido a la pandemia, Javier Fesser aterriza en la capital de la Costa del Sol con Historias lamentables para recoger la Biznaga de Honor. Rodadas en Andalucía, Operación Camarón, de Carlos Therón, y Sevillanas de Brooklyn, de Vicente Villanueva, juegan en casa en su presentación en el certamen. Y la encargada de clausurar la muestra es García y García, de Ana Murugarren, que une por primera vez en la gran pantalla a dos rostros cómicos incontestables, José Mota y Pepe Viyuela.

Operación Camarón

Siendo el género musical de moda, el trap no podía tardar en llegar a la gran pantalla. Cuando Carlos Therón empezó a desarrollar Operación Camarón todavía no estaba en boca de todos, pero es un elemento más de esta comedia de acción, en la que se dan cita policías, narcotraficantes y músicos de una banda de flamenco-trap, ‘Los Lolos’.

“Si quieres poner un personaje como el de Sebas, que tiene la vida ordenada, vive dentro de su caparazón, que es muy asustadizo, muy tiquismiquis, lo más interesante era enfrentarle a todo lo contrario. Y eso lo representaba muy bien este tipo de música y  la cultura que se ha generado alrededor”, explica el director. Este protagonista es un policía novato al que da vida Julián López, y que, bajo las órdenes de su superior, Miren Ibarguren, debe infiltrarse en una peligrosa misión y hacerse pasar como teclista de la banda.

“Sebas tiene mucho de Julián, que es prudente y educado. Teníamos que poner enfrente una energía mucho más testosterónica, la de Carlos Librado ‘Nene’, que funciona como un contrario”, desgrana Therón. A estos rostros habituales de las comedias españolas, se suma la ganadora de dos Goyas Natalia de Molina. “Tiene ese carácter que es pura verdad, no la pillas actuando. Muchos actores con un recorrido dramático muy prestigioso no se atreven con la comedia y aquí Natalia se tiró a la piscina, eso demuestra lo talentosa que es”, elogia el realizador.

En Operación Camarón repite con los guionistas de Es por tu bien, Josep Gatell y Manuel Burque. Un tándem habitual en su filmografía, al igual que el que forman Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, con los que hizo Lo dejo cuando quiera y acaba de estrenar la serie Reyes de la noche, creada por los guionistas. “Con Burque y Gatell voy a cosas más optimistas y luminosas y con Valor y Garrido nos metemos en terrenos más oscuros y una comedia más negra”, reflexiona el realizador, al que le gusta combinar el slapstick con otros elementos.Me gusta mucho la comedia que está construida en coreografía con la cámara. No creo en eso de que la comedia es un plano medio con dos actores hablando”, corrobora el salmantino.

Rodada antes de la pandemia, Operación Camarón fue uno de los primeros estrenos que tuvo que ser retrasado en abril de 2020 por la situación sanitaria. Según Therón, a esta adaptación de la italiana Song é Napule, le ha sentado bien este paréntesis “me parece lo más adecuado para salir del túnel donde estamos por el buen rollo, esa luz y optimismo que transmite”.

Sí se muestra cauteloso porque las salas no hayan recuperado los espectadores previos al confinamiento. “Ahora nos ha tocado otro mundo. Las expectativas que pudiéramos tener hay que dejarlas atrás porque ha pasado una cosa gigantesca”, apostilla el cineasta, que celebra que por fin llegue a los cines el próximo 25 de junio, tras su puesta de largo en MálagaUn escenario idóneo para una película rodada en Sevilla y Cádiz. “Si te vas al viaje emocional que hace Sebas, hay una parte que tiene que ver con la conexión emocional con un grupo de gente que él musicalmente desprecia, hasta convertirse en uno de ellos. Era también importante contar esa forma de vivir del grupo que tiene mucho que ver con el mundo andaluz, es puro sol, alegría”, concluye.

Sevillanas de Brooklyn 

Una película de pillos es la propuesta de Vicente Villanueva, que retrata a una familia pobre que pasa calamidades y no paran de inventar ideas para sobrevivir, a la que dan vida la ganadora del Goya Carolina Yuste, como la hija, y Estefanía de los Santos y Manolo Solo ejerciendo de padres. “Es una comedia amable, una especie de sainete tierno, tiene mucho de los años sesenta. Nos hemos inspirado en el concepto de comedia italiana y mediterránea, como las de Vittorio De Sica”, explica el realizador sobre esta cinta, rodada en Sevilla el pasado verano, tras el confinamiento.

La salvación de esta familia en apuros económicos vendrá de mano de un joven estadounidense, al que da vida Sergio Momo, que se alojará con ellos, después de que la familia consiga engañar a una agencia. “Enseguida vimos que Carolina y Sergio encajaban muy bien, que tenían mucha química y podían darle a la historia cierto peso. Trabajan mucho en los silencios, en el subtexto, en todo lo que estaba sugerido”, desgrana Villanueva, sobre este choque entre los personajes de Ana y Ariel.

Para el cineasta, Sevillanas de Brooklyn es una película “muy andaluza”, lo que hace que el festival sea un entorno perfecto” para presentarla, antes de su llegada a los cines el próximo 20 de agosto. “Está hecha para el público, para que se vea muchas veces y te vuelva a gustar. Yo quería hacer una película atemporal. Que no pasara de moda, como esas que se ponen en navidad y las vemos una y otra vez”, señala.

De la consulta de un psicólogo de su anterior película, Toc Toc, estrenada en 2017, al barrio andaluz de Sevillanas de Brooklyn, Villanueva ha hecho un viaje cinematográfico que no entiende sin la serie Señoras del (h)AMPA, de la que rodó ocho capítulos. Defensor a ultranza de la comedia, –“es el género que más disfruto haciendo y viéndolo”–, el director de Nacida para ganar no entiende por qué parece que está tan denostada. “Como si lo que contara no fuera tan importante como una película que se toma en serio a sí misma. Se pueden contar exactamente los mismos temas que un drama y encima divertirte, verte reflejado y ver reflejadas nuestras contradicciones y nuestras manías”, señala el valenciano que, tras Sevillanas de Brooklyn, ya está inmerso en un nuevo proyecto, que empezará a rodar en dos semanas.

García y García

Ana Murugarren no entiende cómo no se le había ocurrido a nadie unir en la gran pantalla a José Mota y a Pepe Viyuela. En su nueva película, los conocidos cómicos y actores interpretan a un prestigioso consultor de aerolíneas y a un experto mecánico en paro, que ambos se llaman Javier García. Contratados simultáneamente por una aerolínea low cost de poca monta, la casualidad y la desorganización de la empresa harán que sean confundidos e intercambien sus papeles. “Además de ser dos de los cómicos más importantes de España tienen un añadido en lenguaje corporal. Hemos conseguido unos gags visuales muy potentes. Pepe Viyuela ya sabemos todos que es un clown, pero es que José Mota también”, elogia Murugarren, que trabajó con ellos los personajes desde un año antes,durante los tres meses de pandemia por videoconferencia, leyendo y haciendo las escenas una y otra vez. Se han hecho muy cómplices”.

García y García es una comedia en la que no falta la acción, que proporcionan en gran medida los aviones. “Hacemos persecuciones en pista, los estrellamos contra la terminal… Hemos rodado en el aeropuerto de Teruel, que estoy muy agradecida con su colaboración. Hemos podido hacer secuencias que en un aeropuerto normal son imposibles porque no puedes moverte entre aviones con el carrito de las maletas, más luego el carrito que les persigue, más las nueve furgonetas de producción…En un aeropuerto normal no puedes ni volar un dron”, explica la realizadora navarra, que señala el potencial visual de los aviones, que ha hecho que sean un elemento recurrente en el cine, “donde pongas la cámara ya hay plano”.

Para esta cinta de “meter el pez fuera del agua, como dicen los estadounidenses”, Murugarren ha bebido de sus comedias favoritas. “Entre mis clásicos de cabecera la mitad son comedias. Uno, dos, tres; To be or not to be, La fiera de mi niña, las de Peter Bogdanovich, los hermanos Marx, de Jacques Tati… He bebido de muchos sitios, por ejemplo, de Gran Hotel Budapest, en cuanto a su métrica y ritmo, aunque no tengan nada que ver con García y García”, desgrana.

Se muestra orgullosa de que esta historia parta de una idea original, frente a la proliferación de remakes en nuestra industria de cintas que han funcionado internacionalmente. “No sé si es por las televisiones que quieren asegurar que esté testado, como los concursos, pero me da pena. Creo que hace mucho daño al talento de aquí. España siempre ha sido grande para la comedia”, defiende Murugarren, que sitúa el origen del filme en los numerosos viajes en avión que realiza uno de los productores, Carlos Lamela, arquitecto de profesión: “Ha hecho la ampliación del Santiago Bernabeu, la terminal del aeropuerto de Amsterdam, la T4 de Barajas. A través de Antonio Resines, que hizo de casamentero, conoció a Joaquín Trincado y desarrollaron la idea y luego me lo pasaron a mí”.

Además de Resines, Eva Ugarte, Carlos Areces, Jordi Sánchez, Ricardo Castella, Jesús Vidal, Martita de Graná y Alexity, arropan a Mota y a Viyuela en esta comedia, encargada de clausurar el festival de Málaga, el día 12 de junio, antes de su llegada a los cines el próximo 27 de agosto. Preocupada por el hecho de que las salas todavía no se hayan recuperado tras la pandemia, la codirectora de Esta no es la vida privada de Javier Krahe anima a los espectadores a acudir al cine y reivindica las buenas sensaciones de que provoca García y García: “Tiene un ritmo brutal, constantemente están pasando cosas y la gente se lo pasa muy bien y se ríe mucho, se pasa volando”.

 

Historias lamentables

Un año después de lo planeado debido a la pandemia, Javier Fesser recibe la Biznaga de Honor del festival, un reconocimiento que coincide con una promesa, que ahora va a cumplir: que su última película, Historias lamentables, llegue a la pantalla grande, seis meses después de su estreno en una plataforma.

“Han tenido un año para pensárselo y me lo han vuelto a proponer, así que este premio honorífico es doble. En un festival que además entiende lo complicado que es hacer comedia, hacer reír y hablar de cosas esenciales a través de la comedia”, cuenta emocionado el cineasta, que ve también un homenaje a una personalidad propia y autodidacta. “Descubrir nuestra forma de hacer películas, porque no hemos ido a ninguna universidad que nos diga como se hacen, nos ha hecho crear un sello y una forma de trabajar que tiene nuestra personalidad y eso me hace feliz, que lo que hacemos nosotros pueda inspirar a otros”, reflexiona el responsable del fenómeno de Campeones.

Precisamente ve en Historias lamentables un reencuentro con sus orígenes, “con nuestros primeros cortos, con las películas Pendelton, el Milagro de P. Tinto, con ese momento de fascinación en que estábamos descubriendo el lenguaje del cine”. A esta comedia coral con Chani Martin, el ganador del Goya Janik, Laura Gómez de la Cueva, Pol López y Rosario Pardo, la define como una “gamberrada visual” en la que se unen la inocencia de sus inicios y la experiencia de toda su filmografía, “para que, además de risas, de emoción, haga reflexionar y ser mejor persona”.

Poco amigo de pensar el cine en la jerga  que impera actualmente, que habla de “consumir” y de “producto audiovisual”, reconoce que “no podemos ser ajenos a que tiene una vertiente económica” y mira las transformaciones de la industria, que la pandemia ha acelerado, como una oportunidad a la que hay que adaptarse.

“Los cineastas nos dedicamos a retratar el mundo y este es un lugar en contante evolución. Nosotros también tenemos que cambiar y aprovechar cada momento para contar las cosas como hay que contarlas, exhibirlas como hay que exhibirlas y estar atentos a lo que viene en un futuro cercano. Ahora estamos en una situación distinta, muy complicada, pero también llena de oportunidades y yo estoy encantado con este experimento que estamos haciendo, donde hemos invertido el orden habitual de la ventana de exhibición. Primero Amazon y ahora vamos a hacer una distribución más pequeña, de otra manera, con estrenos exclusivos con varios cines, como el Kinépolis, especialmente cuidados, donde en cada uno de los sitios vamos a participar de coloquios y directos con el público. No estamos buscando la cantidad, sino la calidad, que quizá va por ahí el futuro de las películas”, explica.

El director de La gran aventura de Mortadelo y Filemón y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, siempre ha reivindicado a Francisco Ibáñez y al tebeo como su escuela de narrativa visual, y en el año del centenario de Luis García Berlanga, Fesser también lo señala como maestro. “Cada vez que he visto una de sus películas es como si hubiera hecho un máster en narrativa, en análisis de la sociedad, en humanidad, en ternura, pero cero ñoñería, en cómo contar cosas difíciles, ácidas, duras e injustas, pero de una forma tan empática, divertida y cercana como solo él sabía hacerlo”, defiende el realizador madrileño, para el que el cine de Berlanga y de la generación de cineastas de la posguerra “es esencial” para los que hacen cine ahora mismo. “No creo que ninguna de mis películas hubiera sido la misma sin haber tenido una inspiración tan clara en las películas de Berlanga”, sentencia.

Ahora está inmerso en un guion y en el desarrollo de una serie, formato que abordará por primera vez. “La vida no para de ofrecerme historias nuevas y personas y personajes y conflictos que merecen ser contados”, celebra Fesser, para el que el humor es “un lenguaje universal”.

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