Airbag, un cambio de paradigma

Fotografías de Elvira Vaquero · 3 noviembre, 2021

El cineasta Juanma Bajo Ulloa charla con Juan Sanguino tras el pase de Airbag, que inaugura el ciclo ‘Taquillazo nacional’

El cine español ganó un millón de espectadores en el año 1997. Muchos jóvenes acostumbrados a los productos norteamericanos y que tenían asociadas las películas nacionales a dramas históricos y comedias para adultos se estrenaron con Airbag, comedia gamberra que inició todo un género en nuestra cinematografía. Su autor, el cineasta Juanma Bajo Ulloa, acudió ayer a la Academia para charlar sobre su tercera película, con la que arrancó el ciclo ‘Taquillazo nacional’, comisariado por el periodista Juan Sanguino, que compartió la conversación con el director.

La cinta, que se convirtió en la película española más taquillera de la historia hasta el momento, se hizo en los márgenes de “una industria muy endogámica, en la tenías que encajar en una etiqueta. Había hecho Alas de mariposa y La madre muerta y se me encasilló en el cine de autor, cine reflexivo, cine para mujeres…”, comenzó relatando Bajo Ulloa, que quiso con Airbag cambiar totalmente de registro.

“Quería abordar el humor, con una apuesta por una película testosterónica, exenta de prejuicios. En la película hay drogas y putas, cosas que en esa época estaba toleradas, porque aún se distinguía entre la ficción y la realidad”, continuó. El proyecto no era fácilmente vendible: “Fernando Trueba me dijo en su día que el guion de Alas de mariposa nadie lo iba a producir, así que lo mejor era que lo produjera yo. Con ese mismo espíritu nació Airbag. Todo era loco, no era nada comercial. Ni siquiera la estructura del guion, porque aquí no importa la trama, importa la diversión, el absurdo”.

El plan de rodaje superaba con mucho los estándares de la industria. “60 decorados, 500 extras, 150 armas, 5000 disparos de fogueo…”, contabilizó Bajo Ulloa. “Los productores no eran productores, eran amigos nuestros. Lo hicieron como una nueva empresa que les parecía divertida. Eran cocineros, pelotaris, tenían hoteles. Apostaron pensando que lo pasarían bien, y que perderían dinero”. El resultado no pudo ser más contrapuesto.

Llevar a imágenes la propuesta tampoco fue fácil. “En un rodaje, todo lo que sale mal sale mal”, atestiguó el cineasta vasco. “Algo que aprendes es que no va a venir tu mamá: o hacer lo que pone en el guion o arrancas la página. Éramos creativos para solucionar los problemas”.

Cambio de paradigma

La cinta protagonizada por Karra Elejalde llegó a las salas con un estreno por todo lo alto en el mes de junio. “El distribuidor Paco Hoyos confió en la película, fue el primero que dijo que había que salir a lo grande”, recordó Bajo Ulloa. “El cine español hasta ese momento no se estrenaba en verano ni en Navidad. Eso estaba descartado, y este señor, que conectaba con el espíritu de la película, decía que estrenáramos en junio con cien copias”. El cineasta sentí la presión, pero “a la semana siguiente hubo que hacer 20 copias más porque la demanda crecía”.

Como rememoró Sanguino, Airbag fue de esas películas que, se decía, no parecían españolas, y a las que la crítica trató particularmente mal. “Si uno busca documentación, ni siquiera se hizo un reportaje sobre el hito de recaudación. Hoy sería impensable”, comentó el periodista.

“Cuando se hablaba del cine español se hablaba de otras películas. Nosotros acertamos, conectamos con el público, pero no se hablaba de la película, no se hacían entrevistas. Incluso había un rechazo, porque no estábamos en esa industria establecida”, declaró Bajo Ulloa. Éramos personas non gratas en la industria, y a la vez resultábamos útiles. El género del cine gamberro se estableció, y con él su público”.

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