Por la necesidad de buscar a su madre y a ella misma

Fotografías de Yolanda V. Santamaría y Rebeca Mayorga · 8 marzo, 2022

Charlotte Gainsbourg presenta en la Academia Jane por Charlotte, documental que nos acerca a Jane Birkin al que ha dedicado seis años

La frase “cada vez me parezco más a mi madre” es una realidad para millones de mujeres que sienten cómo, poco a poco, se están convirtiendo en sus progenitoras.

Charlotte Gainsbourg no es una excepción y, movida por la necesidad de observar a su madre, Jane Birkin, una leyenda viva de la cultura de los años setenta, y explorar el vínculo que las une, cogió su cámara y se pegó a la cantante, modelo y actriz durante seis años. El resultado es Jane por Charlotte, documental que se exhibió en el Festival de Cannes y que el próximo viernes llega a los cines españoles.

Fiel a su estilo –vaqueros, camiseta blanca, cazadora negra de cuero y zapatillas deportivas–, la también actriz y cantante británica de 51 años presentó en la Academia de Cine el que es su primer trabajo detrás de la cámara. “Pero no me considero realizadora. El proceso de Jane… empezó siendo lo que finalmente no ha sido. Pasó por muchas etapas, fue doloroso, gozoso, con momentos de alegría… Yo quería hacer un retrato íntimo sobre mi madre, acercarme a ella, mirarla en este momento, saber qué sitio tenía en su vida. Cuando terminamos, me dijo: esto no es un documental sobre mí, sino sobre tu búsqueda para saber quién eres tú”, declaró.

La hija de Jane Birkin y del artista Serge Gainsbourg, al que perdió cuando tenía 19 años “y le puse en un pedestal”, reitera que su única pretensión era conocer la vida de su madre, “de mi padre e incluso la mía. Este documental ha sido una necesidad, porque antes la relación con mi madre era de respeto, muy pudorosa, y ahora es mucho más cercana. Sé lo que ella significa en mi vida, el enorme amor que le tengo”, apostilla.

La mujer que es hoy

Con sus luces y sus sombras. Más allá de la belleza de su madre, de sus películas y de sus canciones, este personal trabajo recoge conversaciones, sesiones fotográficas y viajes familiares, en los que madre e hija reflexionan sobre la maternidad, el proceso creativo, el duelo, el pánico escénico, las adicciones, la culpa, las ausencias, el paso del tiempo y Serge Gainsbourg, cuya casa está tal y como la dejó a su muerte en 1991, y que este año su hija quiere abrir como museo.

“Se muestra a la mujer que es ahora, protagonizando conciertos en los que interpreta el repertorio de mi padre y cuenta su historia de amor. Ha sido un privilegio verla en el escenario. No hablo de sus películas ni de su belleza, sino de la mujer que es hoy, de la madre y la abuela generosa, creativa y excéntrica por su origen británico a la que no le gusta envejecer, pero está en ello”, declara la novel cineasta, que en Jane por Charlotte viaja a Japón, Nueva York y Londres. Charlotte Gainsbourg pasó seis años en Nueva York, ciudad en la que se instaló con su familia cuando su hermana mayor, Kate –hija de Jane Birkin y su primer marido, el compositor John Barry– se suicidó. “Puse distancia, me dio la posibilidad de tener una existencia anónima y de ponerlo todo en perspectiva “, relata la autora del documental, que ha regresado a París con su marido, el director y actor Ivan Attal, y sus hijos, “a los que todos los días les digo que les quiero. Ahora, mis hijos saben la relación que tengo con mi madre y han descubierto a su abuela”,

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