Están disfrutando del “viaje final” de Sirât, un camino largo de promoción del que destacan la buena sintonía con los compañeros que aspiran al Oscar en su misma categoría. “Todos hacemos el mismo trabajo, con unos recursos, sean los que sean, tenemos los mismos problemas y gozamos de lo mismo”, señalan Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas.
Responsables del sonido de la película dirigida por Oliver Laxe y pioneras por formar el primer equipo femenino en lograr la nominación al Oscar en casi un siglo de historia, el trío confiesa dos días antes de conocer si se llevan la estatuilla dorada a casa que está viviendo una fase “celebrativa”. Y es que, en los eventos a los que han asistido junto a sus compañeros de nominación -entre los que solo figura una mujer- han recibido felicitaciones de profesionales “que admiramos con los que hemos tenido momentos en los que nos han preguntado ¡cómo habíamos hecho la secuencia del río!”, recuerdan.
Lo que pase el domingo en el Teatro Dolby de Los Ángeles no les crea presión. “La campaña está hecha y las votaciones están cerradas. Ser el primer equipo enteramente femenino añade emoción. Se ha dado una conexión muy bonita con mujeres dedicadas al sonido, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, que están muy contentas con esta situación”, resaltan Villavieja, Casanovas y Praderas, que, entre los reconocimientos que han logrado por el diseño de sonido de Sirât, está el Goya.
F1, Frankenstein, Una batalla tras otra y Los pecadores, son los competidores de Sirât en esta categoría. ¿Posibilidades? “Una de cinco, tenemos esa opción. En todas las conversaciones nos decían que nuestra película tiene un sonido muy especial, es muy particular, lo que genera buena energía. Sabemos que es difícil, pero estamos ahí. Ya fue un premio que nos nominaran entre los cinco trabajos más destacados del año”, confiesa la terna española, formada por las catalanas Amanda Villavieja y Laia Casanovas, y la aragonesa Yasmina Praderas.
La similitud en ciertos momentos “en los que F1 y Sirât juegan con el silencio”; y su admiración por la persecución final y el inicio del baile de Los pecadores, “donde de repente las músicas se recolocan en el espacio, salen en la conversación con el trío, que, en aras de esa comunidad creada entre los nominados, “pase lo que pase, todos nos vamos a alegrar por todos”.
Desde la escritura
Por el momento, no han recibido la llamada de Hollywood, siempre a la caza del talento, y más allá del Oscar, están emocionadas por la visibilidad que han dado al sonido. “Se le ha dado un lugar, un énfasis a la especialidad y hay un público que está reconociendo que también se transmiten emociones a través del sonido, lo que refuerza a nuestro departamento. Todos crecemos con esto”, destacan.
Con distintas experiencias profesionales y formativas, Yasmina Praderas, que logró su primer Goya con As bestas, descubrió el sonido “cuando me di cuenta que lo mío era estar entre bambalinas, donde encontré que esta especialidad era un lugar muy emocionante para aportar desde el silencio, justamente lo contrario a lo que representa”; Laia Casanovas, también encontró su sitio “detrás de las cámaras, en el diseño de sonido, y me tiré de cabeza”; mientras que para Amanda Villavieja fue el largometraje documental firmado por José Luis Guerín, En construcción, por el que abrazó el sonido directo.
A la hora de rodar, creen que los nuevos directores respetan más el plano sonoro. “Ha habido una evolución a lo largo de los últimos tiempos. Que el ‘Telediario’ se hable del sonido y se ponga el foco en los tres departamentos -en Sirât, Casanovas fue la diseñadora de sonido y supervisora de edición de sonido, Praderas fue la mezcladora de regrabación y Villavieja la mezcladora de sonido en producción- es muy interesante. Directores y directoras quieren darle más prioridad a estas fases desde la escritura del guion. En el libreto de Sirât el sonido también está escrito, estaba pensado desde el inicio”, subrayan.