Los Javis: “Estudiar e investigar es lo que más acerca a la inspiración”

Por Chusa L. Monjas · 20 septiembre, 2026

La bola negra es una de las Perlak de Zinemaldia

Javier Ambrossi y Javier Calvo lo han vuelto a hacer. Movidos por la ambición de crecer y la ilusión de soñar a lo grande, y con las muchas horas de vuelo y el aprendizaje que les han procurado las series Paquita Salas, Veneno y, sobre todo, La mesías, este tándem de guionistas, directores y productores insiste en romper lo establecido para crear obras que hagan volar la imaginación del espectador. En su productora madrileña, Suma Content, rodeados de discos, libros, revistas extranjeras y periódicos, Ambrossi y Calvo, los Javis, hablan de una historia a la que tenían muchas ganas, La bola negra, su segunda película, que llegará a nuestras pantallas el 26 de septiembre tras su paso por el Festival de San Sebastián, certamen “que, desde que empezamos, nos ha apoyado”, señalan. Además, es la cinta escogida por la Academia de Cine para representar a España en los Oscar 2027, en el apartado de Mejor Película Internacional.

Amantes de la cultura popular que no pierden de vista las nuevas formas de expresión artística, estos dos creadores, que crecieron consumiendo cine de autor, han llevado a fotogramas las vidas interconectadas de tres hombres en 1932, 1937 y 2017. La primera se desarrolla en la Granada descrita por Federico García Lorca en su obra inacabada La bola negra; la segunda cuenta la relación entre la pareja del poeta (Rafael Rodríguez Rapún) y un soldado fascista, sacada de la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, que firma el guion con los directores; y la última tiene como protagonista a un historiador que recibe como legado de su abuelo el manuscrito que Lorca entregó a Rodríguez Rapún. Una búsqueda de la identidad queer española a través de Federico García Lorca y de la memoria histórica en la que el inmortal poeta hace un cameo. A la pregunta ¿qué diría Lorca de su película?, los autores de La llamada lo tienen claro: “le fascinaría porque le encantaba el cine. Había escrito el maravilloso texto Viaje a la luna, el único guion de cine que escribió”.

El cine nos ha enseñado muchas cosas. Con las historias que nos cuentan desde la gran pantalla aprendemos a ver a los otros, y también a vernos a nosotros mismos. ¿Qué han aprendido liderando La bola negra?

JAVIER CALVO: Que tenemos algo no resuelto en nuestra historia, un dolor heredado que es como que hay algo en los que vinieron antes de nosotros que no honramos del todo. Creo que no somos conscientes de que nosotros disfrutamos de unos derechos porque hubo gente que ha sufrido, y vivimos en un presente muy de espaldas a por qué estamos aquí. No solo con las historias LGTBIQ+, sino con nuestros propios antepasados; yo no conocía la historia de mis abuelos, ni siquiera sé cómo se conocieron mis padres. Hay una cosa muy egocéntrica ahora de pensar ‘cómo estoy yo, cómo me siento yo, que derechos tengo’ y no nos preocupamos de mirar alrededor y, sobre todo, atrás. Me ha ayudado a intentar entenderme a través de dónde vengo, a querer vivir mucho más para respetar a los que no pudieron hacerlo, y me ha reconectado con la pasión, con la necesidad de no paralizarme.

JAVIER AMBROSSI: Después de tanta experimentación en series, hay algo del relato cinematográfico que esta película nos ha vuelto a conquistar, nos ha reenamorado del cine. Ahora tengo muchas más ganas de escribir y dirigir películas.

Es una producción que tiene un poco de cada proyecto que han hecho: la reivindicación LGTBIQ+ de Veneno; tiene toques de comedia como en Paquita Salas; el arte, la fotografía y la manera en la que contaron La mesías. ¿Qué diferencia a La bola negra de sus anteriores obras?

J.A: Es el proyecto más personal y catártico que hemos hecho: nunca habíamos escrito un personaje gay, nunca habíamos hablado del deseo entre hombres, nunca habíamos hablado de la homosexualidad de manera tan directa. Habíamos entrado en el universo trans, en el descubrimiento lésbico, en todo tipo de identidades, pero nunca en lo que es amar a otro hombre. Es la primera vez que hablamos del deseo, de lo que significa ser homosexual siéndolo.

J.C: Es una historia que habla de la poesía, el deseo, la belleza y del dolor. Hemos intentado mejorarnos visualmente, generando imágenes que en sí mismas tuvieran esa poesía en un momento en el que el realismo impera y, si no domina el realismo, las series y películas parecen cortadas por el mismo patrón, rodadas de la misma manera. Nos fijamos mucho en la belleza de las puestas en escena clásicas de filmes que admiramos. Me fascina lo que quería hacer Kurosawa en Ran, y no es que me haya acercado a eso, pero sí que hemos perdido esa manera artesanal de mover a la gente en una película, de organizar puestas de escena complicadas, de creer generar algo que te produzca una belleza más allá de contar una historia.

Antes, cada capa artística era eso, una capa artística; la música no parecía sacada de una librería, también te contaba una escena, lo mismo que la fotografía, hasta los créditos, que se pintaban a mano. Aquí hay una necesidad de reivindicar la belleza en el cine, de que no puedas ver La bola… en el móvil porque te estás perdiendo mucho, sino que necesites verla en una sala para que te emborrachen las imágenes y salgas cambiado. Esa era la intención, el público juzgará si lo hemos conseguido.

«Queremos que el espectador necesite ver la película en una sala»

Es un ambicioso título de época y gran espectáculo, que busca deliberadamente la emoción y cuenta a Federico García Lorca sin vergüenza, con orgullo y desde su deseo.

J.A: Leyendo a Lorca te dan más ganas de ser ambicioso. Estamos homenajeando su universo y eso nos ha dado alas, por eso es una película que va a tope con la poesía, el lirismo, la música, los números musicales…

La idea era hacer una película grande para todos, protagonizada por tres hombres gays interpretados por actores gays, que hablara del deseo. Y en la ambición de ser para todos los espectadores no pide perdón. Además, al ser guionistas, directores y productores tenemos el control de la obra, es puro autor. La bola negra es grande porque lo pedía la autoría.

J.C: No nos ponemos filtro a la hora de rodar y nos sorprende que haya gente que lo haga. Me sale natural contar las cosas que vivo, que siento, y no me da miedo. Al hacerlo desde un lugar que no pretende provocar ni asustar, siempre se ha recibido bien.

Después de filmar una película antibelicista y antifascista, ¿somos justos con la memoria de nuestros antepasados?

J.A: No. Nos comprenderíamos mucho mejor si, de un lado y del otro, fuéramos más justos. Si los que vivieron la Guerra Civil miraran al presente, dirían que no valió de nada todo ese sufrimiento, el dolor y las tragedias que pasaron.

J.C: Que sigamos sin ponernos de acuerdo y continuemos peleándonos, discutiendo y odiándonos es una manera muy pobre de honrar a la gente que lo vivió.

Lola Dueñas, Carlos González, Miguel Bernardeau, el músico Guitarricadelafuente, Milo Quifes, Penélope Cruz, Glenn Close –en la primera vez que participa en una producción española–, Penélope Cruz y gran parte del equipo técnico de La mesías les acompañan en su segundo largometraje. A la hora de formar repartos, ¿qué es lo que más valoran?

J.A: Buscamos a actores y actrices que tengan un dolor parecido o algo en común con los personajes, o que sepamos que les toca en algún lugar para que en los distintos procesos podamos rascar de ahí algo verdadero. Queremos a ese intérprete que tú veas en sus ojos que entiende lo que es ser abandonado o lo que es sentir vergüenza o ser una estrella.

J.C: Imprimimos las fotos de los posibles repartos para ver cómo queda el conjunto. Tiene que ser atractivo para que cuando se anuncie te apetezca verlo; y que no sean los de siempre, y si hay alguien de siempre, unirlo a un nombre que sorprenda. Con esto no descubrimos nada, ya lo hizo Pedro Almodóvar juntando a Javier Cámara con Rosario o la participación de su madre en su cine.

J.A: Pedro habla de la importancia de mirar alrededor ,y de ahí que salgan nuestros padres, hermanas y amigos, o personas de mundos tan opuestos como Glenn Close y Yenesi. Procuramos generar familia, si en el combo ves a alguien que te provoca algo personal, ya tienes mucho ganado. Cuando un plano flojea, me voy a dar una vuelta por los figurantes para ver si encuentro algo que me hable.

Incluso en situaciones extremas, sus personajes, que a veces dan risa y otras terror, parecen muy reales.

J.C: Son muy humanos porque siempre encontramos dentro de nosotros lo que queremos contar a través de los personajes, y siempre llevando a favor lo que tiene que ofrecer el actor y la actriz, que es el que se pone delante de la cámara.

J.A: Los intérpretes tienen mucha brújula para hacerte ver si vas o no acertado en lo humano. Y, aunque tengan dos líneas de texto, si la frase no les suena realista, la cambiamos.

Hablando de frases, en la película se dice: “la intolerancia está ahí y la sombra acecha”. Esa sombra, ¿sigue acechando todavía?

J.C: Más que nunca, se está viendo en todo el mundo.

¿Qué les ha sorprendido más, para bien o para mal, de todo lo que se ha dicho de La bola negra?

J.A: Las palabras del director del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, el día antes de la entrega de premios, hizo un guiño de ojo y nos dijo: “bienvenidos a Cannes”.

J.C: Fue un momento mágico cuando The Hollywood Reporter nos mencionó como “The Arrival of Major New Filmmakerst” [‘La llegada de unos enormes nuevos directores’].

 

Referentes e inspiración

Han trabajado en cine, teatro y televisión. ¿De dónde les viene su gusto por experimentar, por probar cosas nuevas?

J.A: De la literatura. Desde muy pequeño he leído mucho, y todo tipo de historias, que me han ayudado a entenderme, a ver que había otros mundos. Para mí es muy natural la idea de contar historias; primero quise escribir novelas, luego estudié periodismo, después quise ser actor. Y también del dolor del niño que siempre ha buscado validación en los demás porque sentía que no era suficiente. La creatividad sigue siendo esa búsqueda de validación.

J.C: De mi necesidad imperiosa de mejorar, de crear cada vez algo mejor, de ver los fallos de un trabajo anterior, y si me he ido mucho por un lado, irme por el otro en el siguiente.

Y las ideas, ¿de dónde brotan?

J.A: Bebemos de muchas fuentes, desde referentes de otros cineastas, anécdotas propias, chistes de nuestros amigos, relaciones con nuestros padres, guiños internos con personas que solo los entenderán ellos. Habíamos estado en Nueva York viendo obras ‘off Broadway’ y pensando conceptos salió La llamada; Paquita Salas surgió comiendo un cocido con Brays Efe; En Veneno quisimos reivindicar la figura de Cristina Ortiz después de leer la biografía de Valeria Vegas; y en La bola negra nos inspiró la obra teatral de Alberto Conejero, La piedra oscura, y el universo de Federico García Lorca, que hemos estudiado mucho. También hemos investigado la Guerra Civil y la Granada del 32.

J.C: Nunca sabemos dónde nos va a llevar la amalgama de referentes que tenemos. Cuando empezamos, decíamos que algún día haríamos una película sobre soldados gays en la Guerra Civil. Ha pasado el tiempo hasta que decidimos hablar de este conflicto, del dolor desde nuestra perspectiva como creadores queer.

Es marca de la casa invertir mucho tiempo en documentarse y explorar sus proyectos.

J.A: Estudiar e investigar mucho es lo que más te acerca a la inspiración. Leyendo un periódico del 32 das con una anécdota, y de eso tiras para hacer una escena. La investigación, sea de la historia de España o de la cultura pop, es muy útil. Para construir el personaje de Penélope Cruz [Nené Romero, la cupletista que anima a las tropas] indagamos en el universo del cuplé de Álvaro Retana [figura destacada en este estilo musical y la revista] y en el tiempo que Penélope está en pantalla, menos de 20 minutos, se habla de Edmond de Bries [un transformista, actor y cantante de cuplé español], de las cupletistas de la época, de los bandos…

«Leyendo un periódico del 32 das con una anécdota, y de eso tiras para hacer una escena»

A pesar de la mala prensa que tiene la ambición, desde sus comienzos han reconocido que son ambiciosos.

J.A: Como somos tan obsesivos con nuestro trabajo, somos muy conscientes de nuestros fallos y de lo que creemos que podemos hacer mejor. Siempre terminamos un proyecto pensando ‘podemos hacerlo mejor’. La ambición se basa en ser muy consciente de donde estás, y nosotros somos muy realistas con lo que somos capaces de hacer en cada momento, y vamos escalón a escalón.

¿Hay algo del cine que les resulte poco atractivo?

J.A: Lo que se me hace más bola negra [risas] tiene que ver con la relación con los equipos. Ser responsable del bienestar de tanta gente resulta a veces una gran carga. Querer que todo el mundo esté bien es una mochila que te pones y, aunque no puedo evitar involucrarme humanamente con todas las personas que forman parte del equipo, hay algo de las relaciones personales que a largo plazo me resulta muy agotador.

J.C: Es muy complicado lograr el equilibrio entre la responsabilidad con el resultado y la responsabilidad con el proceso.

Además de una ovación de casi 20 minutos, vinieron del Festival de Cannes con el premio a mejor dirección ex aequo con Pawel Pawlikowski por Fatherland. Pocos recuerdan que fue un galardón compartido porque ustedes fueron el centro.

J.C: Pawlikowski es más discreto que nosotros. Lo que vivimos en Cannes fue muy fuerte.

Tema Oscar. Según las predicciones de la revista ‘Variety’, La bola negra podría estar nominada en hasta cinco categorías, incluyendo Mejor Película y Mejor Película Internacional. De cumplirse este pronóstico, sería la mayor proeza en la historia del cine español. ¿Cómo van a gestionar todo lo que tienen por delante?

J.C: Tenemos muy claro que uno no puede llegar hasta el corazón de la selva si alguien no ha abierto antes el camino a machetazos.

J.A: Vamos a estar fuera de casa mucho tiempo, acompañando la película por muchos países. Contamos con un muy buen equipo que nos va ayudar mucho, y que sabe que no importa si es muy cansado o no, lo prioritario es que La bola… llegue al mayor número de espectadores posible en todo el mundo.

En España se estrenará el próximo 26 de septiembre. ¿Qué quieren que sienta el espectador cuando salga de ver su película?

J.C: La emoción de que ve el mundo distinto, de que algo ha cambiado dentro de él.

J.A: La sensación de que ha visto algo especial, y tenga ganas de compartirlo volviendo al cine con sus hijos o con el grupo de zumba.

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