Esta soledad | Volver a casa

Por Javier Giner · 23 septiembre, 2026

El cineasta Javier Giner presenta su ópera prima, Esta soledad, que compite en la sección New Directors

Recuerdo perfectamente el día en el que Lali Rubio, directora de fotografía, me preguntó, en una de esas conversaciones habituales en el combo entre esperas en rodaje: “si pudieses elegir un festival donde estrenar, ¿cuál sería?”. Contesté inmediatamente: “en el Festival de San Sebastián, en la sección New Directors”. Un año después, ese sueño es una realidad. No puedo estar más feliz, especialmente por todo el equipo que se dejó el alma en esta película.

Estrenar Esta soledad en el Zinemaldia, además de un inmenso orgullo para todos nosotros, significa algo nuclear para mí: volver a casa. Nací en Barakaldo. Aprendí a mirar el mundo allí. A quererlo y también a querer escapar de él. Muchos años después he vuelto a Bilbao para rodar mi primera película, intentando capturar la emocionalidad de esa ciudad tan única que me formó y que conozco. Que ahora vaya a presentarse al público de San Sebastián tiene algo circular y mágico. Como si después de tantos años intentando ir hacia delante hubiese descubierto que, para hacerlo, tenía que regresar atrás.

Hace dos años presenté Yo, adicto en el certamen. Después llegó la exposición, el ruido, hablar mucho de algo que había sido profundamente íntimo y vergonzoso. Fue muy hermoso, pero también muy abrumador. Creo que, después de aquella explosión catártica hacia fuera, necesité hacer el movimiento contrario. Retirarme. Volver a un lugar más silencioso, pequeño e íntimo. Es llamativo porque Esta soledad comparte mucho con Yo, adicto y, al mismo tiempo, persigue casi lo contrario. Donde aquella necesitaba explicarse, gritar, exponerse, explotar, esta necesitaba observar, esperar, quedarse cerca de los personajes y dejarles respirar. Y, sin embargo, a ambas las atraviesan mi forma de ver el mundo y las mismas preguntas. Cómo sobrevivimos. Cómo queremos cuando no sabemos hacerlo. Cómo pedimos ayuda. Cómo nos vinculamos. Cómo seguimos adelante cuando la vida que imaginamos no se parece a la que tenemos.

Esta soledad nació también del agotamiento. Del mío y del que veía alrededor, en las personas que quiero. De esa sensación de vivir dentro de una niebla mental y emocional. De mirarnos intentando llegar a todo, con la certeza y frustración de no ser capaces de hacerlo. De querer ser adultos funcionales, trabajar, amar, cuidar a nuestros padres, pagar nuestros alquileres, follar, divertirnos, no hundirnos. Muchas veces sin fuerzas. De ahí nacieron Leo y Lorea, los protagonistas. Dos personas que se han querido muchísimo y quizá siguen queriéndose, pero que ya no saben qué hacer con ese amor. Los dos están cansados. Los dos duelen. Los dos sienten que deberían haber llegado ya a algún sitio. Y tienen que aceptar algo profundamente doloroso: que a veces querer a alguien no significa poder quedarse. Me interesaba filmarlos sin juzgarlos, con crudeza, verdad y empatía. Estar cerca cuando se equivocan, cuando son egoístas, torpes, crueles o ridículos. Cuando se necesitan y cuando se rechazan. No puedo evitarlo: me conmueve la gente que intenta hacerlo bien y no sabe cómo. Los antihéroes. Creo que casi todos somos uno.

Aunque se llame Esta soledad, no siento que solo sea una película sobre estar solos o sobre las ruinas que se tambalean tras una ruptura. Para mí también habla de la necesidad que tenemos de los demás. De cómo nos agarramos unos a otros para no caernos y cómo, precisamente porque necesitamos que nos quieran, terminamos haciéndonos daño. Sin olvidar nunca que existe la posibilidad de seguir adelante. No quería hacer una película cínica. Quería hacer una película triste y, al mismo tiempo, llena de vida.

Por eso San Sebastián significa tanto. Porque esta película pequeña e íntima comienza su vida cerca del lugar donde comenzó la mía. Porque vuelvo después de Yo, adicto y llego siendo el mismo pero diferente. Y porque hacerlo en New Directors me coloca en un sitio que conozco bien: no saber qué ocurrirá, no tenerlo todo bajo control y, aun así, seguir caminando. Esa incertidumbre también es Esta soledad.

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