Javier Ruiz Caldera: “Nunca he estado en una zona de confort”

Por Chusa L. Monjas · Fotografías de Quim Vives · 19 septiembre, 2026

Se estrena en la competición de Zinemaldia con 5 minutos más

Se mueve en la comedia como pez en el agua, tanto que cualquier película que lleve su firma tendrá humor. Fogueado en este género, para el que siempre busca actores que “transmitan verdad”, Javier Ruiz Caldera se independiza, aunque no del todo, de la comedia en el que es su noveno largometraje.

Con 5 minutos más, el debut como guionista de cine de su buen amigo Berto Romero, que también protagoniza el filme junto a Javier Cámara y Belén Cuesta, el cineasta catalán opta a la Concha de Oro del Festival de San Sebastián, certamen en el que presentó la serie El otro lado. Enamorado de las películas de bucles temporales, este profesional que disfruta del cine de Luis García Berlanga, Álex de la Iglesia y Billy Wilder detiene el tiempo en esta propuesta fantástica, que quiere que sea una sorpresa para el espectador. “Cuanto menos sepa, mejor”, dice.

 

Con 5 minutos más se estrena en la competición de Zinemaldia, y lo hace junto a otro debutante, Roberto Bueso (El mal padre), y con Mikel Gurrea, que presenta su segunda película (Sants).

Es muy valiente y honesto por parte del Festival tener en cuenta únicamente las películas, independientemente de quien las haya hecho o el historial previo de los cineastas a haber participado en el certamen o no. Creo que José Luis Rebordinos y su equipo siempre buscan las producciones que consideraban que son las más adecuadas para concursar.

Me hace mucha ilusión. Es un sueño cumplido y una responsabilidad también. Su selección despertará preguntas, tipo ‘qué tendrá para estar en competición’, y generará una expectativa diferente en cierto espectador, que de una película escrita y protagonizada por Berto Romero y dirigida por mí podría esperar una comedia, y no lo es, aunque sí tiene sentido del humor.

Va de certamen en certamen, porque también se proyectará en Sitges y en el Fantastic Fest que se celebrará en Austin, y donde tendrá lugar su puesta de largo internacional.

Estar en San Sebastián es arriesgado porque los festivales de clase A no son muy propicios al género fantástico, igual que no lo son tanto a la comedia. Ir a Sitges y a Austin es como tener el sello de calidad de este género, que es el componente más alto de la película.

5 minutos más es una propuesta fantástica difícil de clasificar.

He intentado arriesgar con géneros nuevos desde mi primera película. En las novelas que leo, los cómics que adapto y en los guiones que me envían siempre busco películas diferentes, lo que implica un riesgo.

Quiero proteger la sensación que tuve cuando leí el guion de Berto, de pensar en cada página qué iba a suceder, de no tener ni idea de por dónde iba a ir y lo mucho que me sorprendieron los personajes, las acciones, incluso el género en sí mismo. Me gustaría que el espectador fuera a verla con lo mínimo: es un thriller fantástico con comedia, protagonizado por unos personajes que se encuentran con una situación imprevisible.

«He intentado arriesgar con géneros nuevos desde mi primera película»

La historia presenta a un matrimonio en crisis atrapado en un bucle temporal, lo que puede ser lo mejor o lo peor que te puede pasar: tienes infinitas oportunidades para hacerlo mejor o para repetir los mismos errores una y otra vez.

Es una crisis causada, sobre todo, por la rutina. Y, aunque pueda parecer contradictorio o paradójico, es el bucle temporal y la propia repetición lo que les va a hacer salir de la rutina.

Cuando leí el guion, sentí cómo los personajes reflejn esa incertidumbre sobre lo que está pasando en el mundo. La sensación de desconcierto, de no saber qué está pasando, porque cada cinco minutos parece que está ocurriendo algo más grave que lo anterior y no nos da tiempo a reaccionar. La película habla de cómo gestionamos eso.

Desde Atrapado en el tiempo, que se convirtió en un referente, muchas películas han tomado la idea del bucle para contar historias muy distintas en tono y ritmo, ¿qué aporta la suya?

Hasta ahora, cada vez que volvías al bucle era un reset, un empezar de nuevo. Lo novedoso es que en 5 minutos más lo que has hecho sí tiene consecuencias.

Esa sensación de dejà-vu, como si lo que estás viviendo ya lo hubieras presenciado anteriormente, es un recurso que el cine utiliza para hacernos cuestionar nuestra percepción del tiempo. ¿Cuál es el significado del tiempo para usted?

Es una obviedad lo que voy a decir: el tiempo es totalmente relativo. En la película hemos intentado mantener esa sensación de que cinco minutos pueden parecer una eternidad o un instante. Y la única manera cinematográfica de respetar el tiempo es rodarlo en plano secuencia, que es lo que hemos hecho. Cada bucle temporal está en plano secuencia para que el espectador viva lo mismo que están sintiendo los personajes; sentir el tiempo sin que esté manipulado por el montaje.

Ha depositado en los actores unos personajes que están todo el rato repitiendo lo mismo.

Siempre busco actores que transmitan verdad. Y en algo tan repetitivo como es el bucle temporal, aportar algo nuevo y mantener esa tensión tan intensa es un gran reto. Como director, me lo puse lo más fácil posible con el reparto. Berto y yo teníamos muchas ganas de trabajar con Javier Cámara; y Belén Cuesta, con la que ya habíamos hecho cosas, tiene ese punto de naturalidad, verdad y humor que necesitaba el personaje.

«Siempre busco actores que transmitan verdad»

Ha trabajado con los mejores comediantes, pero con Romero tiene una relación muy cómplice.

Con Berto llevo trabajando muchos años, desde mi primera película Spanish Movie, donde tenía un pequeño papel. Aquí, Berto va a sorprender muchísimo, va a demostrar que es un actor que empieza a ser capaz de cualquier cosa. Además, es un lujo tener al guionista en el rodaje en una película donde cada día el libreto iba cambiando.

No solo con Berto Romero, es reincidente con Miki Esparbé, y con el montador-director Alberto de Toro. Se rodea de personas que conoce ¿por confianza, comodidad, seguridad, lealtad artística?

Sigo rodando con la gente que conocí en la ESCAC. Este oficio te absorbe tanto tiempo que, como en mi vida personal, intento rodearme de gente que respeto, quiero y admiro. Y con los años, esto se hace cada vez más potente.

Procuro repetir con los actores y actrices que conozco porque en cada película veo matices nuevos, y me gusta ponerlos en una situación completamente diferente: intérpretes cómicos haciendo los papeles menos divertidos o intérpretes dramáticos haciendo comedia. Pero para eso necesito conocerlos antes, saber si son capaces de llevar a cabo lo que les voy a pedir.

Sus anteriores trabajos, ¿le han preparado para hacer 5 minutos más?

Seguramente. Lo mío es implicarme en algo que no sepa hacer. Nunca he estado en una zona de confort, no la conozco. Uno empieza a tener cierto oficio para poder aplicar técnicamente y actoralmente todo el trabajo previo. Había coqueteado con el fantástico, el thriller, he jugado mucho con la comedia… y aquí he utilizado todo el oficio que tengo de estos géneros para mezclarlos.

Hablando de comedia, usted h roto muchos complejos en este género, que fue el más taquillero en el primer semestre de 2026 con Torrente, presidente, Aída y vuelta y Abuela tremenda encabezando el ranking.

La comedia siempre ha tenido el favor del público. Por el contrario, no suele estar en festivales. Creo que es algo circunstancial, porque el año pasado fue de Los domingos y Sirât.

Mi filmografía me delata, me encanta la comedia, y ahora me cuesta encontrar una que me apetezca hacer como director y ver como espectador. Echo en falta una renovación de directores que jueguen con otro tipo de comedia, y que arriesguen más.

¿Diría que está pasando por un buen momento en tu carrera?

Sin duda. Poder dedicarte a lo que es tu vocación es una suerte. Hay épocas peores, mejores, con sustos, siempre hay que estar picando piedra e intentando aportar cosas nuevas. Quiero acompañar a 5 minutos más por festivales para disfrutarla y compartirla con los espectadores, es un momento dulce y espero que vaya a más.

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