Ruega por nosotras | Una realidad dolorosa y oculta

Por Daniel Monzón · Fotografías de David Herranz · 21 septiembre, 2026

El realizador Daniel Monzón participa con Ruega por nosotras en la Sección Oficial de Zinemaldia, como proyección especial fuera de concurso

La primera vez que escuché hablar del Patronato de Protección a la Mujer, me costó entender que algo así hubiera podido permanecer oculto durante décadas, y sentí que era una realidad dolorosa que había que sacar a la luz. Una institución que cercenó la vida de miles de mujeres en nuestro país, a las que se les arrebató la juventud y en muchos casos destrozó psíquicamente para el resto de sus días. El Patronato nació en 1941, auspiciado por Carmen Polo, con la intención de encerrar y rehabilitar a las adolescentes “caídas o en riesgo de caer” en centros regidos por órdenes religiosas, y su disolución no llegó hasta 1985, muchos años después de haber sido instaurada la democracia, algo que no deja de resultar tan sorprendente como incomprensible y vergonzoso.

A lo largo de cinco años, y a través del estudio de tesis doctorales, documentos de archivo, libros de investigación (como los de Consuelo García del Cid, que estuvo encerrada en el Patronato y nos cedió el título de uno de sus ensayos), documentales y, sobre todo, decenas y decenas de testimonios de mujeres que pasaron por tan terrible institución, Jorge Guerricaechevarría y yo nos sumergimos en tan tétrico universo para escribir un guion sobre todo aquello, centrándonos en la experiencia personal de una chica de buena familia que ve cómo su mundo, de la noche a la mañana, se convierte en una prisión asfixiante. Su pecado imperdonable: haberse dejado llevar por el despertar sexual de sus diecinueve años.

Ambientada en el período que comprende desde 1974 a 1979, y mientras allá afuera acontecía la Transición, la historia de Ruega por nosotras encierra al espectador en la piel de Ana, para que descubra de su mano toda la angustiosa carga de opresión que reservaba el Patronato a cualquier mujer que atravesara sus puertas. Es una historia íntima de supervivencia, la de su protagonista y la del resto de sus compañeras, que tratan de preservar su integridad a pesar de la violencia ejercida contra ellas por un sistema cruel y perverso que quiere anularlas como personas.

Si no estuviera basado en hechos reales, el mundo de la película parecería surgido de la pluma de Charles Dickens. Y uno de losretos que ofrecía su puesta en escena era la recreación minuciosa detodo el entramado de aquellas comisarías de la moral, más de quinientos reformatorios diseminados por toda España, atestados de chicas de entre 16 y 25 años, que se veían obligadas a ejecutar a diario todo tipo de trabajos forzados, a rezar desde el amanecer hasta el ocaso, e incluso ofrecerse como mercancía a hombres solteros o viudos en busca de repuesto femenino.

Esta es una historia de mujeres, y otro de sus atractivos es que ofrecía un amplio abanico de poderosos personajes de distintas edades, al que un elenco de grandes actrices de varias generaciones ha conferido una humanidad extraordinaria. Todas se entregaron en cuerpo y alma a recrear una historia que sentían que debían contar, rindiendo homenaje a todas aquellas que nunca debieron sufrir lo que sufrieron.

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