Cuando llegó a sus oídos la vida de Sandra Sánchez, el director Aritz Moreno vio inmediatamente que ahí había una película. El camino de tenacidad que llevó a la karateka española a conquistar la medalla de oro a los 39 años, en un deporte siempre dominado por los japoneses, apelaba al cineasta donostiarra, al que el cuerpo le pide siempre irse al extremo opuesto de su anterior proyecto. Tras la oscuridad de Ventajas de viajar en tren y Moscas, en su tercer largometraje narra “la historia de alguien admirable”. Andrea Ros y Patrick Criado dan vida a Sánchez y a su entrenador y compañero de vida, Jesús del Moral, en Karateka, que llegará a los cines el próximo 30 de octubre , tras su paso por la pantalla más grande del Festival de San Sebastián. “Hacer algo épico, para el mayor número de espectadores”, fue el objetivo de este realizador vasco enamorado de Japón, que se comprometió a reflejar fielmente el universo y los valores del kárate.
Es hijo de la Semana de terror de San Sebastián y de Sitges, con Karateka ha salido de su zona de confort.
Es la peli más luminosa que he hecho hasta ahora. Y la más difícil por la propia escala: un cásting internacional, rodada en cuatro idiomas, pero al mismo tiempo todo eso es lo más bonito del proyecto. He podido trabajar con actores japoneses de los que soy fan absoluto, como Denden o Mizuki Yoshida.
¿Cómo conoció la historia de Sandra Sánchez?
Es la mítica carambola que ocurre. Sandra es muy fan de las novelas ambientadas en Japón y de samuráis de David B. Gil, y hace cuatro o cinco años fue a la presentación de su última novela en un Dojo en Toledo y se conocieron allí. Yo soy muy amigo de David y me lo contó todo y de repente estuvimos diez minutos caminando en silencio y yo le dije: «esto es una peli». Y conseguimos un día para comer con Sandra y Jesús en Madrid y se sumó Pablo Tobías, otro de los guionistas, y ahí le soltamos la idea, que para ellos fue un shock absoluto.
¿Recuerda esa primera conversación?
Fue muy bonito y les quise transmitir mi interés por contar esta película, porque por algún motivo resonaba mucho conmigo. Lo que me gusta necesito compartirlo con la mayor gente posible. Y en esa misma comida, pese a que ellos tenían muchas reticencias porque es exponerte mogollón y contar muchas cosas que son íntimas, Sandra nos dijo “sois las personas adecuadas para contar mi historia”.
¿Pusieron límites sobre lo que se podía mostrar? ¿Cómo se han implicado en Karateka?
Límites cero. Han sido súper generosos en todos los sentidos. De hecho, Andrea Ros, la actriz principal entrenó en la sala de su casa, en el polideportivo de Talavera y en los Élite Training Camps que ellos organizan.
Lo que si fue una petición desde el principio es que había que representar el kárate de la forma más fiel posible. Una de mis primeras preguntas fue ¿si la actriz empieza a entrenar ya -entre año y medio y dos años antes-, podemos llegar a que pueda hacer algo creíble? Y Sandra básicamente se rio en mi cara. Ella lleva entrenando 40 años y es imposible. No solo porque no vaya a llegar a nivel físico, es que Karateka tiene un estilo propio y Sandra quería que el kárate en pantalla le representase a ella. Fíjate de qué manera se han involucrado que entrenaron a los actores principales; en el rodaje estuvieron en todas las secuencias donde hay kárate supervisando que todo tuviese sentido, que los coach y los jueces estuviesen y respondiesen como tienen que hacer; y además Sandra es la doble de cuerpo de la actriz.
¿Han visto ya la película?
Varias veces. Están muy contentos, que para mí era importante. Sandra es una persona muy especial es como un duende y cuando se sube al tatami se convierte en Terminator y eso era muy difícil de retratar. Esos dos mundos había que contarlos bien. La primera vez acabó la película y ella estaba devastada, como si le hubiera pasado un camión por encima. Me dijo cosas muy bonitas y una muy importante para mí fue que Karateka no se centra en las partes más negativas de su historia, que por supuesto las hay. Es una película de triunfo y de victoria, pero también hay momentos duros. Y como ella a nivel personal no es alguien que se ancle en lo negativo, creo que la película transmite muy bien eso. Al ser un biopic, tengo la responsabilidad doble de que la película represente adecuadamente a la persona que retrata.
Los protagonistas, Andrea Ros y Patrick Criado, se sometieron a una intensa preparación física y técnica. ¿Cómo ha sido el trabajo con ellos?
Muy fácil, porque son unos bestias. El tiempo que pasó Andrea entrenando le sirvió para conocer muy profundamente a Sandra y las horas juntas hablando fueron muy valiosas. También hacían planes fuera del tatami mimetizándose con ellos. Fueron a campeonatos internacionales de kárate y a París a ver un mundial, y hay vídeos grabados donde está Patrick en la grada junto a Jesús de espectador y los dos están con el mismo gesto, es decir, que Patrick ya estaba absorbiendo todo. Más allá de un cambio físico porque es imposible llegar a la estética de Sandra, que es Bruce Lee, lo que sí conseguimos fue que Andrea supiera kárate y entendiese lo más importante. Arrancó sabiendo cero y ahora mismo podría probar un cinturón negro.
Fue un rodaje muy duro porque no nos sobraba el tiempo y lo normal eran una o dos tomas de cada plano. Eso solo lo puedo hacer con cierto tipo de actores y actrices. Yo sé que Andrea la primera me la va a dar buena y si tengo tiempo para una segunda toma le puedo pedir que hagamos otra cosa diferente porque me la va a clavar. Y con Patrick me pasa lo mismo. Ya solo quiero trabajar con ellos.
“Aprendí muchísimo de la filosofía del kárate y del smile and relax”
En la película es muy importante la filosofía del kárate. ¿Qué puede aprender un cineasta de esta disciplina? ¿Se obliga a sonreír cuando rueda?
Aprendí mucho de Sandra y Jesús y algo parecido al estoicismo. Y del “Smile and Relax” muchísimo. De hecho, me hice un fondo de pantalla del móvil con la foto del sensei real que tuvo Sandra en Japón y el “Smile and Relax” y me salvó la vida durante el rodaje de mi segunda peli, en Buenos Aires, mientras estábamos empezando a escribir el guion de Karateka. Moscas fue un proyecto durísimo y sabía que cada notificación que me aparecía de en whatsapp era un problema importante. Cuando encendía la pantalla, lo primero que leía antes de esos mensajes era “Smile and Relax” y, aunque parezca una tontería, mentalmente me ayudó un montón.
Al pensar en la relación entre el karate y el cine todos tenemos en la mente la icónica saga de Karate Kid ¿Qué referencias ha manejado?
Multitud, menos Karate Kid. He sido proyeccionista de cine durante muchos años y tengo un cerebro muy visual y una especie de librería de imágenes que me salen. Concretamente para Karateka hago referencia directa a 458 películas distintas. Para mí es súper importante el lenguaje cinematográfico y lo primero qué hago es pensar cuál puede ser el más adecuado para la historia y el que más me aparece trabajar. Yo quería hacer una peli de aventuras. Las referencias van desde Indiana Jones a mucho anime y Scorsese fue muy importante porque me di cuenta de que la mayoría de sus películas son biopics, pero nunca lo dirías porque gana el cine. Al ser un tema deportivo, mi mayor obsesión es que no luciese como un documental.
Un camino de vida
Sandra Sánchez consiguió una medalla de oro única, porque el kárate solo ha sido deporte olímpico una vez en la historia: en Tokio 2020 (celebrados en 2021 debido a la pandemia). No hubo kárate en París 2024 y tampoco estará en Los Ángeles 2028. Se ha quedado sin esa visibilidad.
Es un tema polémico porque dentro del mundo del kárate hay muchas corrientes y hay peña que está peleando mucho para que el kárate sea olímpico y otros a los que le parece muy mala idea. Porque las artes marciales no están pensadas para competir, es un camino de vida, de comportamiento, y mucha gente piensa que si esto se lleva a la competición más de élite que existe puede perderse ese lado de la disciplina.
Otros, como Sandra, piensan que no. Para ella el camino es fundamental y en su carrera está clarísimo. Ella se pasa dos tercios de su carrera perdiendo frente a Japón. Cualquier otro deportista hubiera abandonado y más cuando se van sumando los años. Esta fue una pregunta que yo tuve en la preparación y le dije si ella por trabajar en un deporte de élite había abandonado el camino, y antes de que terminara la pregunta ya estaba cruzando los brazos y ofendida, y me explicó: ¿Cómo voy a haber abandonado el camino si me he pasado mi carrera perdiendo? Ella ama hacer karate y todo lo que ha conseguido es consecuencia del amor que tiene por el karate.
“Todo lo que Sandra ha conseguido es consecuencia de su amor por el karate”
¿Espera que Karateka ayude a difundir este deporte que no suele ser mediático?
Hay gente más adecuada para acercar el kárate, como la propia Sandra, pero ojalá la peli sirva. Con Karateka me he dado cuenta que muchos actores lo practicaban: Ernesto Alterio era cinturón marrón de kárate cuando era adolescente y Chani Martín es cinturón negro y ha sido profesor.
¿La popularidad de Sandra Sánchez en Japón ayudará a que tenga distribución allí? ¿O es una película muy pensada para el público español?
En España se estrena en los cines de la mano de Warner, pero la distribución internacional es de Netflix y espero que vaya a todos los países del mundo. No sé si para un japonés puede ser interesante, porque tienen mogollón de productos propios sobre karate, pero también puede ser interesante la visión desde aquí. Y sin duda hay mucha fan base de Sandra allí. En Fujinomiya, la ciudad en la que se concentró la selección española de kárate en los JJOO, ella es Cristiano Ronaldo y existe una peña del kárate que apoya a Sandra. Fuimos a localizar con Sandra y Jesús a Fujinomiya y al bajar del tren parecía ¡Bienvenido Mr. Marshall! Por otro lado, el cásting japonés es muy potente allí. Y si te fijas en el Instagram de Sandra cada vez que publica algo relacionado con la película hay muchos mensajes de Latinoamérica e interés por verla.
“Me gustaría hacer pelis perfectas, aunque la imperfección es más interesante”
Citando a Jesús del Moral: “un kata es perfecto cuando aúna mente, cuerpo y espíritu”. ¿Cuándo una película es perfecta? ¿Qué debe aunar?
Lo desconozco. Ojalá lo supiera. Me parece un unicornio absoluto. Lo que para mí puede ser una peli perfecta, tú posiblemente la puedes odiar absolutamente. Me gustaría hacer pelis perfectas, aunque también soy bastante fan de la imperfección, me parece más interesante.


