Los amantes del Círculo Polar se reencuentran 20 años después

25 septiembre, 2018

El director Julio Medem y los actores Najwa Nimri, Fele Martínez y Peru Medem se reunieron en la Academia para celebrar el aniversario

En una película con una estructura de círculos concéntricos, este lunes se cerró otro círculo más con la vuelta a la pantalla grande de Los amantes del Círculo Polar, veinte años después de su estreno en 1998. El aniversario reunió en la Academia al director Julio Medem, los protagonistas Najwa Nimri, Fele Martínez y al hijo del realizador, Peru Medem, que interpreta a Otto de niño, para compartir con el público qué significó esta película para ellos y qué les provoca dos décadas después la historia de casualidades de Otto y Ana.

“A mí solo me salen historias de amor y esta es la más perfecta porque habla del amor eterno. Es una historia de amor al límite”, arrancó Medem, que reconoció que al verla ahora advirtió que “tiene mucho de mí, es pura idealización. Cada película que hago está nutrida del que soy en ese momento. Genero mucha llamada a mi inconsciente, pero no son biográficas”.

Ovacionada en en el Festival de Venecia en su première, para Najwa Nimri “es el filme que me abre al mundo. Me paraban por la calle en Nueva York, en Buenos Aires, en Japón… A Los amantes… se lo debo todo”. Fele Martínez recordó que “cuando se estrenó, fue la primera vez que, viendo una película en la que había participado, conseguí abstraerme totalmente del rodaje y de que era yo”.

Los amantes del Círculo Polar supuso el primer éxito en taquilla de Medem, que luego se amplificaría con Lucía y el sexo. “Tengo la sensación de que fue una película inspirada y nos contagió al equipo, estábamos como flotando en el aire”, aseguró Nimri, para la que Medem escribió expresamente el papel de Ana tras verla en Salto al vacío, de Daniel Calparsoro.

“Nimri: Esta película supone el fin del romanticismo. Pero volverá, como el vinilo”

Entre el público, muchos de los profesionales que figuran en los créditos de la película, como el montador Iván Aledo, que logró el Goya por esta cinta, el actor Nancho Novo y el escritor Ray Loriga. De una frase de unos de sus relatos sacó Medem la inspiración para esta cinta. “Me recordó a una carrera con una persona de la que me enamoré como un niño. Tiene que ver con mi experiencia personal. Yo estaba enfadado con el amor, tenía una historia que se estaba acabando, como le pasa al personaje de Nancho Novo. También me acordaba mucho de mi padre cuando Otto va a visitar al suyo, porque fue abandonado de ese modo”, explicó el realizador.

Reacio a explicar la simbología y las escenas más de fábula de una película repleta de casualidades y en tres edades distintas –“la estructura tenía que ser así, pero al tener a dos subjetividades contando su historia siempre hay huecos elípticos y el espectador tiene que poner de su parte para entenderlos”–, sí reveló su método de ensayo con los actores y que el personaje protagónico de Lucía y el sexo se desgranó de la Ana de Los amantes del Círculo Polar.

“Ensayamos los tres Ottos y las tres Anas intercambiando las parejas. Y Najwa y Fele se fijaban en las maneras de los más pequeños para asegurar la continuidad”, explicó el realizador donostiarra, que habló de ese sol que nunca se pone en el Círculo Polar, como metáfora del amor eterno, y de la “mirada solar del director, que lo ve y controla todo”.

A punto de estrenar El árbol de la sangre, cree que ahora hay “menos público” para el cine de autor, y veinte años después del estreno de Los amantes… la considera “una película muy pura que me ha dado mucha fuerza”. ¿Y qué queda de Ana en Najwa Nimri y de Otto en Fele Martínez y en Peru Medem veinte años después? “Me llevé de Otto el estar con una mirada de niño, que se sorprende por cualquier cosa. Nunca he dejado a Otto porque la gente no me lo ha permitido, y espero que siga siendo así”, afirmó Martínez, mientras que Nimri se queda con la forma en que Medem le dirigió.

“Me di cuenta de cosas que tenían que ver conmigo al escucharle. Hay muchas veces que me hablan de forma razonable y no entiendo nada, pero él te habla de abstracciones y le entiendo perfectamente. Él verbaliza lo que quiere y desde que trabajé con él, pido lo mismo en todos los rodajes”, aseguró la actriz. Por su parte, Peru Medem, que vivió la experiencia “como un juego, nunca he sentido que interpretaba”, ve en la película “la forma en que me ha educado mi padre sobre ese romanticismo, sobre creer en el amor eterno”.

Y de ese amor hablan las palabras de los aviones de papel que Otto tira por la ventana y que Medem sigue manteniendo en secreto veinte años después. “Nunca he querido decirlo. Tengo un avión de papel guardado donde pone la frase. Solo lo sabemos Peru y yo”, reveló.

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