Juan José Campanella: “Los que mandan creativamente son los ejecutivos”

Por Chusa L. Monjas · 11 julio, 2019

El cineasta argentino regresa al cine en vivo con El cuento de las comadrejas

Hace las películas que quiere y que le apetece ver. Por eso ahora no va al cine, porque no hay humor, y a él le gusta la comedia italiana, los filmes de Billy Wilder, Lubitsch, Sidney Lumet, los largometrajes de los setenta… “Uno busca en las películas lo que también le gusta tener en la vida. Me he criado en una ciudad –Buenos Aires– en la que la influencia judía e italiana es muy fuerte, estamos muy acostumbrados a reírnos de las desgracias, una actitud que los españoles también han aprendido, porque allí tenemos muchos gallegos y asturianos. Los dramas sin respiro los veo lejanos, irreales, porque ni la sociedad en la que vivo ni yo somos así. Y si hay alguien así, trato de apartarlo de mi lado lo más rápido posible”. Juan José Campanella vuelve al cine en vivo tras su debut en la animación con Futbolín, y lo hace con El cuento de las comadrejas, una “versión libre” de Los muchachos de antes no usaban arsénico, comedia que a finales de los setenta firmó su admirado maestro José A. Martínez Suárez.

Es la primera vez que el artífice de El hijo de la novia y de la oscarizada El secreto de sus ojos se apunta a los remakes, con este ácido cuento cuyo proceso inició hace 22 años. “Haces un remake o adaptas una novela porque tienes cosas que agregar. La novela El secreto de sus ojos es muy distinta a la película, y esta es diferente a la original. Uno siempre encuentra otras cosas, otros sabores. El remake ideal sería que se pudieran proyectar las dos películas en un programa doble para disfrutar de las dos historias y que ninguna arruine la otra”, cuenta el cineasta, que no siente presión porque Los muchachos… se ha recuperado hoy como una de las mejores comedias de la historia del cine argentino. “Tuvo mala suerte cuando se lanzó, porque se estrenó tres semanas después del golpe militar del 76. Sí me intimidaba que que estuviera dirigida por el que fue mi gran maestro, y yo no iba a entrar en comparaciones con él. José la vio tres veces y está contento”.

Hecha ahora, pero como las de antes

Protagonizada por los veteranos Graciela Borges, Óscar Martínez, Luis Brandoni y el miembro de Les Luthiers Marcos Mundstock, nombres a los que se suman los de Nicolás Francella y la española Clara Lago, esta comedia negra sigue a una legendaria actriz del cine argentino que vive su vejez en una casona aislada con la compañía de su marido, que también es actor, y dos amigos: el director y guionista de sus películas.

Estrenada en Argentina, “donde el boca a oreja ha funcionado mejor que con ninguno de mis otros filmes, y he vivido experiencias como que el público aplauda de pie”, Campanella indica que esta coproducción con España surge “de las ganas de ver una película hecha ahora, pero como las de antes. Una de esas películas que uno terminaba de ver eufórico, una película con personas, diálogos, emociones, en la que la música crece. Una película con esas cosas que ahora uno no se puede permitir porque serían vistas como cursis, y con las que esta historia juega desde el principio”, expone.

Formado académicamente en Estados Unidos –ha participado como director en numerosas series, en capítulos sueltos, y allí filmó El niño que gritó puta e …Y llegó el amor–, Campanella advierte de que ese cine que nos cambiaba la vida está en vías de extinción. ”Estamos en un momento en el que los que mandan creativamente son los ejecutivos, que no saben y se guían, más o menos, por lo que tuvo éxito el año pasado, y no se permite a los creativos que hagan el cine que les gusta. Yo tengo la suerte de poder hacer, más o menos, lo que quiero, y pienso que a muchas personas también le gusta ese cine clásico”.

El reparto de El cuento…, que este viernes llega a los cines españoles, está formado por “cuatro monstruos que han llegado a esa posición porque poseen características que tienen que ver con su presencia en pantalla. Aunque no les hayas visto antes, son caras que la cámara ama, saben hasta qué grado necesitan actuar porque la cámara los va a ver. Un elenco aquí estaría formado por Fernán-Gómez, López Vázquez, Landa y Marisa Paredes o Carmen Maura, y en Italia con Sofía Loren, Gassman, Mastronianni y Nino Manfredi. En cualquier país, aunque no sean conocidos, se dan cuenta de que son grandes”, dice el cineasta, que en esta ocasión no ha dado órdenes a su compatriota Ricardo Darín.

Para Campanella, sus cuatro resistentes protagonistas “no se consideran viejos. El conflicto principal es el pragmatismo versus el romanticismo. Hay románticos de todas las edades y no todos los viejos son buenos. El conflicto es más de valores que de edades”, expone este afable profesional.

El que lidia con los problemas

Confiesa que siempre hay un personaje que actúa como actuaría él si se dejara llevar. En el caso de El cuento de las comadrejas sería “una combinación del guionista y del director [sus dos oficios], que son los que tienen menos problemas de sensibilidad. Hay una gran diferencia entre los guionistas puros y los directores puros, los primeros solo tienen que lidiar con su imaginación y crean un mundo de fantasía sobre el papel, en donde las máquinas no se rompen nunca, el sol no baja, los actores actúan perfecto en la primera toma… Y el director tiene que agarrar ese mundo de fantasía del guionista y combatir con los problemas”.

“En casa uno no se ríe a carcajadas ni llora como en una sala”

Con una vida de clase media “común, tranquila y asegurada si manejo bien los ahorros”, Campanella no necesita trabajar más. “Más que por lo que me sobra, por lo poco a lo que aspiro. Voy a trabajar solo en lo que me gusta”, asegura este director incondicional de la coproducción, que este año vendrá a España con dos propuestas teatrales. “Te encuentras con lo mejor de cada casa y te permite trabajar con una exposición al mundo. Ahora, es muy difícil hacer una película solo para el país de uno. Un fenómeno que no me gusta nada es el de las versiones. Una película española tiene éxito y, en lugar de estrenarse en distintos países, se hace la versión italiana, la francesa… Nosotros necesitamos un público numeroso para poder pagar el presupuesto de la película”.

Director de éxito y abanderado de ver las películas en las salas, cree que el espectador se está perdiendo “algo muy bueno. Se piensa que solo merece la pena ir al cine cuando es un buen espectáculo: grandes batallas, grandes efectos visuales, superhéroes… Hay que ir cuando hay grandes emociones porque uno no se ríe a carcajadas en su casa ni llora de emoción mirando una serie como lo hace con 300 personas alrededor, donde las emociones se multiplican”, recalca Campanella, para quien es “fundamental” ir al cine, “especialmente a ver comedias e historias con emoción”.

Coloquio: Un juego con el espectador | Encuentro con Juan José Campanella y Clara Lago

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