Kike Maíllo: “En las redes, intentamos aparentar que somos perfectos”

Por Chusa L. Monjas · 7 octubre, 2020

El cineasta catalán da el salto internacional con la adaptación de la novela de Amélie Nothomb, Cosmética del enemigo

En plena promoción de Toro, apuntó que su próximo proyecto seguiría una línea más internacional en la que aspiraba a ser más ambicioso en la construcción de tramas relacionadas con lo fantástico. Con las ideas muy claras, Kike Maíllo se puso manos a la obra y encontró en Cosmética del enemigo, el best seller de Amélie Nothomb, su tercera película. Una coproducción para la que buscó socios en Francia y Alemania que ha rodado en inglés y con un reparto formado por intérpretes de diferentes países en el que figura la española Marta Nieto.

El barcelonés, que salió de la edición 2012 de los Premios Goya con tres reconocimientos para el que fue su inicio como largometrajista, Eva, uno de los escasos ejemplos de ciencia ficción de nuestro cine, siempre participa de manera muy directa en el guion, aunque es con esta adaptación la primera vez que firma un libreto.

Maíllo, que también ha hecho publicidad y ha firmado videoclips, ha crecido viendo películas fantásticas y ha comprobado en primera persona que, técnicamente, es posible realizar los sueños. Ahora se traslada a un aeropuerto porque un arquitecto pierde su vuelo a causa de una misteriosa joven que no para de hablarle. Dos extraños con sus luces y sombras que tienen más en común de lo que parece. “Lo bonito de una película de suspense es que te vayas posicionando como espectador”, anota este cineasta para quien el aspecto formal de sus trabajos es “importantísimo”.

¿Cómo llega a la novela de Amélie Nothomb?

Estábamos buscando relatos que nos sirvieran de base para la siguiente película. Cosmética del enemigo tuvo mucho eco en Barcelona, su autora vendía mucho en los Sant Jordi. Hace seis años, a Toni Carrizosa [su socio en la productora Sábado Películas] y a mí nos aconsejaron leerla y nos encantó, además su coste era contenido porque era una charla, dos personajes… En un primer momento los derechos no estaban libres, se liberaron cuando terminamos Toro y entonces pudimos acceder a ella.

¿Ha sido fiel a la novela?

Cualquier adaptación tiene que permitirte ser infiel. Lo que nosotros queríamos es encontrarnos en la novela de Amélie, que nuestras personalidades estuvieran muy patentes y latentes en la historia, y así ha sido. Hay cambios importantes, variaciones de calado, que delatan cierta infidelidad, pero la autora nos dio sus bendiciones, tanto al guion como a la película acabada, lo que nos sorprendió muchísimo. Está encantada con el producto final y nosotros también porque acercarte a la obra de alguien tan personal suele ser complicado.

¿Es de los que creen que todos los espectadores ven la misma película pero los lectores siempre leen libros distintos, porque todo pasa por su imaginación?

La literatura es mucho más libre, el lector es un actor, un creador más de la historia porque imaginas lo que está ocurriendo, elaboras la puesta en escena. Aunque unas son más abiertas que otras, en las películas los actores son uno y la puesta en escena es una, todos tendemos a entender más o menos las mismas cosas, pero ves un filme y le preguntas a uno u a otro qué entendió, que le pareció, y los sentimientos y emociones que despierta son dispares. La literatura es infinitamente más abierta, pero el cine, en ocasiones, también.

Cosmética… pone al descubierto la parte más tenebrosa e inquietante de nuestro día a día.

La película habla de nuestras zonas oscuras, de esas que no quisiéramos tener, que incluso nos traicionan porque tienen que ver con nuestro carácter y con nuestra imposibilidad, a veces, de ser todo lo libres que quisiéramos. Cuenta cómo intentamos ocultar aquello que nos hace sentir vergüenza de nosotros mismos, y cómo a los ojos de los otros intentamos aparentar cierta perfección. Pero cuando al subconsciente se le deja una grieta, te la pega, porque lo que necesita es sanar y para sanar necesita que la mierda salga a flote.

La conversación entre los dos protagonistas llega incluso a molestar.

Los diálogos intentan penetrar en un lugar en el que sientes cierta rareza, extrañamiento, sobre lo que les está ocurriendo a esos dos personajes que se encuentran en un aeropuerto, un lugar que no es cómodo, no es tu hogar, es un sitio en el que la gente camina, pasa, no se establece, no echa raíces.

Reincide en la arquitectura y el espacio, sus obsesiones.

Soy aficionado a la arquitectura y creo que hay vasos conductores entre esta y el cine. En mis tres películas es importante porque, de alguna manera, la arquitectura estructura el relato y los espacios en los que transitan los personajes. Me interesa dónde estamos, dónde habitamos y, sin nosotros saberlo, el aeropuerto era el corazón. Se nos fue revelando en el devenir de la historia que era un espacio vital para entender no solo al personaje, sino los pecados del personaje.

Da el salto internacional con el polaco Tomasz Kot (Cold War), la sudafricana Athena Strates (The Good Liar), el francés Dominique Pinon (Delicatessen) y Marta Nieto.

Lo que me fascina de Tomasz Kot es su porte. Mide 1,95, es espigado, elegante, perfecto para mostrar cómo funciona lo físico como disfraz para esconder las zonas erróneas, sucias, oscuras. Y más en la actualidad, en la que solo nos mostramos en el tú a tú con nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo y nuestras parejas. Tenemos abiertas unas ventanas, las redes, en las que tendemos a edulcorar la vida que llevamos y las cosas que hacemos, y donde esa idea del don y la doña Perfecto/a se lleva más al límite: los filtros, el tachar… Cuando cometemos pecados, queremos que nadie se entere e intentamos ponerlos debajo de la alfombra, pero la alfombra no da para tanto.

Cine original apto para todos los públicos

¿Sigue siendo la ciencia ficción la asignatura pendiente de nuestro cine?

Sí. Por cosas que han pasado en el mundo y en el cine español, el género se ha asentado. El terror es muy querido y sigue funcionando bien; y el thriller ha encontrado el punto folclórico esencial para ser contado en nuestro país. El espectador ve y disfruta con la ciencia ficción, pero la producción propia todavía no ha calado, estamos lejos de decir que es un género propio. Y eso que cuando viene de Hollywood es ultrapopular, es el que más recauda en nuestro país.

No presta atención a los clichés, sus propuestas son personales y atrevidas.

Me siento un afortunado de poderme permitir hacer un cine que me gusta y que, a veces y dentro de que el espectador entienda las películas que hago, es un cine original, no se mueve en los cánones estrictos de los géneros.

En Sitges empezó la exitosa carrera de la innovadora Eva. Ahora vuelve al festival.

Muchos directores de mediana edad nos hemos formado y nos hemos conocido en Sitges. Es como volver a casa, porque todas las historias que me gustan y las tres que he realizado podían estar en la sección oficial, en la que este año hay mucho nivel.

¿Se considera un director que se dirige al gran público?

El lenguaje en el que me muevo es apto para todos los públicos. Creo que hago un tipo de películas que el gran público puede entender perfectamente, otra cosa es que no les agrade o no las vean.

Se formó en la cantera de la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC), donde ejerció de profesor. El equipo técnico de Coméstica del enemigo viene de esta escuela.

Me siento muy cercano a la ESCAC. Intento echarles un cable siempre que puedo. En nuestra productora nos seguiremos nutriendo de gente que ha salido de ese centro.

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