La Academia de Cine reconoce un año más a cinco profesionales dedicados a nuestra cinematografía, cuya labor, aunque no suele ser protagonista, es esencial. El colorista Chema Alba; el restaurador fílmico Luciano Berriatúa; la script María Guerra; y las fundadoras de la agencia de representación de actores, actrices, guionistas y directores ‘Mesala’, Natalia Lukic e Isabel Martínez, fueron protagonistas del Homenaje a Profesionales 2026.
El acto tuvo lugar este martes en la sede de la institución, donde amigos, familiares y compañeros arroparon a los premiados en la decimosexta edición de estos galardones. El Homenaje es “uno de nuestros reconocimientos más queridos y entrañables” destacó el presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, ya que pone en valor “a quienes no suelen aparecer bajo la luz de los focos” y a oficios discretos, que son imprescindibles para nuestro cine.
Dar el último toque al aspecto de una película, conservar y recuperar el legado de nuestra historia cinematográfica, asegurar la continuidad de cada elemento de un rodaje, y acompañar las carreras de nuestros intérpretes son las labores que se distinguen este año.
Miembro de la Junta directiva por la especialidad de Dirección de Fotografía, Teresa Medina, dedicó unas palabras a Chema Alba. “Hoy la Academia reconoce por primera vez a un colorista y me parece precioso que sea también una forma de reconocer a todo un oficio”, destacó la directora de fotografía, que resaltó de Alba “lo que aportas al cine y el cariño que te has ganado entre nosotros”.
“Sacar lo mejor posible de la imagen, lo que directores/as y directores/as de fotografía buscan ha sido mi trabajo durante estos 20 años”, afirmó Chema Alba en su discurso de agradecimiento, donde que se acordó de sus compañeros de Deluxe y de figuras fundamentales en su trayectoria, que ya asciende a más de 130 películas: el director de fotografía José Luis Alcaine y los coloristas Ximo Michavila y Juanjo Carretero. También de sus padres que le apoyaron cuando les dijo que quería dedicarse al cine, “dándome la libertad de ser lo que yo quisiera ser y la fortaleza y la capacidad de esfuerzo para poder hacerlo”, aseguró.
El vicepresidente de la Academia, Félix Tusell Sánchez introdujo a Luciano Berriátua, a quién definió como un “cinéfilo inagotable”. Alabó la exquisitez con la que este profesional aborda la restauración fílmica, con “su vasto conocimiento no solo técnico, sino también historiográfico en el cine y en el arte en general”. Pero, sobre todo, resaltó un ingrediente extra de la personalidad de Berriatúa: “ese apasionamiento tan característico suyo, que reconozco en la mirada de sus hijos, y que es requisito indispensable para todos los que nos dedicamos al cine. Gracias, Luciano, por transmitirnos esa pasión”.
Visiblemente emocionado, Luciano Berriatúa recogió el premio acompañado de su hijo, Wiro Berriátua, quien intervino en su nombre. “Lo que estáis homenajeando no es solo a un restaurador, sino a una persona con una pasión salvaje por el cine. Empezó a ser restaurador porque quería ver las películas como eran originariamente”, recordó Wiro Berriátua, que hizo hincapié en todas las facetas dentro de la industria a las que se ha dedicado su padre y cómo el cine siempre ha sido el centro de todo. “También ha dirigido largometrajes y cortometrajes, ha sido montador de TVE, guionista y actor con pequeños papeles. Ha sido una vida donde no importaba que no hubiera dinero para vacaciones, lo importante era que viéramos cine”, concluyó.
Miembro de la Junta directiva por la especialidad de montaje, Irene Blecua, presentó a María Guerra. “Es una persona enamorada de su trabajo y siempre remando a favor del director/a”, manifestó la montadora que detalló como los partes de trabajo de esta profesional dan cuenta de sus méritos. “Es un auténtico lujo contar con ella en el set porque sabes que todo va a milimétricamente reflejado”, aseguró Blecua, que añadió una cualidad muy valiosa que tiene la homenajeada, que “es una buena persona, cosa que es muy revolucionaria hoy”.
“Este año precisamente se cumplen 30 años de mi carrera profesional, que para mí son 30 años de aprendizaje”, rememoró María Guerra que quiso nombrar a las personas “que han influido en mi carrera, en mi forma de entender el oficio y en mi forma de trabajar, ya que profesionalmente soy lo que soy gracias a ellos”, entre ellos los ayudantes de dirección, José Ramos Paíno y David Pareja y los script Yuyi Beringola y Juan Vicente Riuve.
Por su parte, los actores Eduard Fernández y Miguel Rellán entregaron el premio conjuntamente a Natalia Lukic e Isabel Martínez. “Las representantes están siempre ahí, te hacen ese papel de padres y madres. Ellas nos guían, nos acompañan y saben de todas nuestras historias personales. Se producen relaciones muy bonitas, muy humanas, realmente una relación familiar. Hoy nos toca devolveros el regalo que vosotras nos hacéis”, manifestaron los intérpretes, en nombre de todos los representados de ‘Mesala’.
En su discurso de agradecimiento, Natalia Lukic e Isabel Martínez se acordaron del “generoso y maravilloso” equipo de ‘Mesala’, de los “compañeros y amigos representantes”, y, por supuesto, de todos sus representados, “que nos dejáis estar cerca de vosotros”. Lukic reconoció que se dedica a este oficio “por amor a la interpretación, le debo esto a mi padre que me dejó ver películas desde bien pequeña”, mientras que Martínez confesó que “este homenaje es un honor y un maravilloso broche final a 40 años de profesión”, antes de finalizar con un “¡Viva el cine español y todos su profesionales!”.
Los actores y actrices Àlex Brendemühl, Ana Torrent, Alfredo Castro y Nathalie Poza, el director de fotografía Pau Esteve, el productor Agustín Almodóvar, el historiador, crítico y exdirector de Filmoteca de Catalunya, Esteve Riambau, el exdirector de Filmoteca Española José María “Chema” Prado, el director Marcelo Piñeyro y el ayudante de dirección José Ramos Paíno, felicitaron por vídeo a los homenajeados.

