Encuentro con Verónica Forqué

13 marzo, 2014

La intérprete abre el ciclo ‘Mujeres que no lloran (o casi)’

No sólo no lloraron, sino que sonrieron en numerosas ocasiones por las declaraciones de la actriz Verónica Forqué en la apertura de ‘Mujeres que no lloran (o casi)’, ciclo organizado por la Academia de Cine y la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) que tiene como fin debatir sobre el papel de la mujer en la gran pantalla.

La muestra inició su andadura el pasado miércoles con la exhibición de La vida alegre, producción dirigida por Fernando Colomo hace casi tres décadas que protagonizó Forqué. La popular intérprete habló de su personaje, Ana, una mujer que toma las riendas de su vida. “Nunca la vi como una rareza porque yo hacía lo mismo que ella. Me sentí muy identificada”, indicó Forqué, que recordó con nostalgia el tiempo en el que se filmó la historia. “Había ganas de hacer tantas cosas… La riqueza de actividades era muy grande. El país ahora está peor, nosotras también. A pesar de todo, hemos avanzado, ahora hay más directoras de cine y de teatro. Esto es imparable”, sentenció Verónica Forqué refiriéndose al avance de las mujeres en la sociedad.

Aunque para Verónica Forqué la progresión de las mujeres en la sociedad no tiene vuelta atrás, declaró que vivimos “en un mundo machista. Los hombres son los que escriben las historias en general y las escriben para chicas de 28 años. Mujeres jóvenes y guapas que se entusiasman con hombres mayores y feos… No lo entiendo”, añadió Verónica Forqué, que recomendó al público el filme chileno Gloria, que sigue a una fémina que ha traspasado la barrera de los cincuenta. “Una mujer luchadora y vital, que toma sus propias decisiones, es independiente y libre”, apostilló.

Forqué, que compartió escenario con el periodista y escritor Isaías Lafuente, dijo que había cumplido sus dos grandes sueños –dedicarse a la interpretación y ser madre–, y que no tenía intención de pasarse al otro lado de la cámara –sí ha dirigido en teatro–. Es de las que cree que, a partir de los cincuenta, “somos invisibles. Ya sé que es un tópico, pero un tópico basado en la realidad”.

La actriz lanzó un “nosotras tenemos que hacer el camino” al patio de butacas, en el que estaban Esther García, productora de El Deseo y de La vida alegre. “Las mujeres hemos perdido el entusiasmo y un sector amplio de la población de las mujeres no está comprometido. Una película tan fresca como ésta, con una mujer tan libre, sería imposible ahora. Ahora somos más carcas y estamos todos más acomodados”.

“Hay mucho trabajo que hacer”, manifestó Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, asociación que desde hace años viene reivindicando el trabajo profesional de las cineastas. Las palabras de Yague, quien recordó a la recientemente desaparecida Dunia Ayaso, contaron con el respaldo de la veterana cineasta Cecilia Bartolomé. “Cuando Josefina Molina y yo empezamos había muchas mujeres que ni siquiera pensaban que podían romper con sus rutinas… No se concebía siquiera que una mujer quisiera ser directora de cine”.

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