La angustia en la desaparición | Encuentro con Marta Nieto y Alberto del Campo

6 febrero, 2020

Madre, de Rodrigo Sorogoyen, fue la película protagonista de la sesión de febrero del ciclo ‘Cine y Psicología’ en la Academia de Cine

 

Marta Nieto, nominada a Mejor Actriz Protagonista por esta cinta, y su montador, Alberto del Campo –que también aspiraba al Goya en su categoría–, charlaron este miércoles en la institución sobre este angustioso drama, en el que una madre pierde a su hijo de seis años en una playa de Francia e intenta salir de ese oscuro túnel en el que está sumergida. En el coloquio que siguió a la proyección de Madre les acompañaron las psicólogas Ana Isabel Álvarez, especializada en desapariciones de personas, y Ana Fernández Rodríguez, coordinadora de Psicoartes.

 

Foto ©Mariana Caudillo

 

“Era primordial tratarlo con mucho respeto y verosimilitud. Contarlo desde la contención”, declaró Marta Nieto sobre las claves principales para abordar esta historia. La intérprete desgranó que para encarnar a Elena se documentó previamente con mujeres y familias que habían vivido estas situaciones desgarradoras en sus propias carnes. También que la Elena del cortometraje nada tiene que ver con esta Elena 10 años después. “En el largometraje ya es una mujer atravesada por la tragedia. Esos 10 años transcurridos que no se ven en la película es mi material de trabajo como actriz. Hay muchas reflexiones previas sobre el dolor y la pérdida, el desgarro no se ve porque pertenece a mi imaginario, a las emociones que yo había transitado para poder dar vida a esta mujer. Lugares muy densos que todavía guardo. Lugares que rozan incluso la locura”, aseguró.

Nieto explicó que no buscaban contar el estado de Elena, “sino estar en el estado. Un estado en el que no hay duelo y sí hay esperanza. No hay la certeza de nada. Y la esperanza se convierte en una tortura porque impide cerrar el duelo y te lleva a lugares muy oscuros en los que te preguntas ¿por qué no acabo con mi vida? Y la respuesta es sencilla: por si acaso aparece. Yo ya me he imaginado ese dolor”.

Cerca de la realidad

La realidad de las desapariciones no dista mucho de la ficción de Madre. La psicóloga Ana Isabel Álvarez alertó del elevado número de desapariciones que se han registrado en nuestro país desde 2010,  un total de 12.230, y de la cantidad de denuncias al año, entre 20.000 y 30.000. Cifras que, según esta profesional, evidencian que es un tema urgente al que hay que dar visibilidad. “La película está llena de sutilezas que se dan en la realidad. Se vive tal y como lo han mostrado. Una desaparición es una pérdida ambigua. No hay certeza de muerte por lo que hay esperanza de vida. La vida queda parada en el punto de la desaparición. Y eso se ve muy bien reflejado en la cinta”, apuntó.

 

Foto Eduardo Blanco Parrilla

En el encuentro, la psicóloga lamentó que no se hace el trabajo que se debería hacer con las familias de los desaparecidos –”que ellos mismos demandan”– por falta de recursos y explicó los lugares comunes que se viven cuando han transcurridos diez años de una desaparición. “La clave está en encontrar un equilibrio entre seguir viviendo y seguir buscando. En Madre se ve como Elena sobrevivía en un principio y como el final es un punto de partida en el que puede empezar a vivir, aunque la pérdida continúe ahí”, subrayó.

Para preparar el papel, Nieto se preguntó qué le pasaba a esa madre una vez acaba el corto.“Y en esa elipsis de 10 años me di cuenta que lo principal es la incapacidad que tiene para construir nada”, expuso. Una secuela que confirmaron las psicólogas como habitual y que se aprecia, por ejemplo, en la casa en la que vive la protagonista de la cinta. Además está “la locura”, apuntó la intérprete, “cuando la llaman ‘la loca de la playa’, porque es muy difícil mantener la cordura. Esta mujer hace todo lo posible por encontrar a su hijo y si tiene que meterse en casas, lo hace. Ese ansia e ímpetu está ahí dentro. No puedes evitar no querer buscar y necesitar encontrar”.

En la piel de Elena

El ganador de un Goya y un Platino por el montaje de El reino, Alberto del Campo,  señaló las diferencias entre el montaje de la anterior película de Rodrigo Sorogoyen y esta. “Madre tiene un ritmo muy distinto a El reino. Es muy sensorial”, contó el montador, cuyo método de trabajo es ir montando paralelamente al rodaje, junto al director, y una vez finalizada la grabación “unimos todas las piezas y empezamos a ver si transmite todo lo que Rodrigo quiere y desde ahí vamos trabajando”.

Sobre el material descartado en el montaje final, desveló que eran secuencias donde el personaje de Marta Nieto no estaba, como por ejemplo de la familia de Jean hablando de Elena. “Porque nos dimos cuenta que la juzgaban más porque se la veía con ojos ajenos, así que eliminamos esas tramas aunque en guion sí funcionaba”, afirmó. Una de las cosas que más le costó al montador fue mostrar que el tiempo se había detenido. Para transmitir esa sensación utilizamos la playa invernal, que siempre hace referencia a la desaparición del niño. Intentamos meter el mar salteado en la película para transmitir sensaciones como desasosiego y pérdida. La playa está siempre presente menos en las partes que parece que las cosas van bien”.

Con el objetivo principal de que con el montaje “el espectador empatizara con el personaje de Elena, la comprendiera y no la juzgase”, optaron por hacer cientos de visionados para entender qué necesitaba la película. “Era muy bonito ver tras las proyecciones que cada persona vivía una experiencia distinta, y de todas las opiniones y puntos de vista aprendíamos. Así que, tras estos coloquios, poníamos y quitábamos escenas porque lo mas importante era estar en la posición de la protagonista y sentir lo que ella siente”, rememoró Del Campo.

La intérprete de esta madre marcada por la tragedia concluyó el coloquio confesando lo único en lo que no coincidía con Sorogoyen y la coguionista Isabel Peña: lo qué pasaría después del final de Madre. “Ellos creen que Elena se va de esa playa. Yo no. Sí creo que Elena empieza la película con dos dramas –su hijo desaparece y odia al padre de su hijo– y acaba solo con uno porque perdona al padre de su hijo y empieza a reconstruir desde otro lugar, tras la catarsis que vive al despedirse de Jan. Yo no creo que pueda marcharse porque es lo único que le queda”, sentenció Nieto en este encuentro programado por la Fundación Academia de Cine, en colaboración con el colegio oficial de Psicólogos de Madrid.

Foto ©Eduardo Blanco Parrilla

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